Ya se le van a acabar los brincos

         La oposición ha venido dando suficientes muestras de estar aliada a los sectores  extranjeros  políticos y económicos que a diario atentan contra la Revolución Bolivariana. Van y vienen a las embajadas y centros de poder buscando al precio que sea el apoyo financiero para una candidatura incondicional a los planes imperialistas. Representan a la derecha reaccionaria que de un plumazo acabaría con todos los logros  de este proceso,  en el supuesto de llegar al poder. Para que no quede duda de su entreguismo  y afán de servicio a las grandes potencias es  del conocimiento público los viajes y reuniones con el prototipo del cachorro proimperialista, como es el expresidente Alvaro Uribe, famoso no precisamente por su obra y búsqueda de la reconciliación en Colombia sino por su estrecha vinculación con el paramilitarismo, el narcotráfico y la expansión de éstos a los países vecinos.

      Esta derecha lambucia sabe muy bien lo que significa para su futuro la elección del 7-O.  Ya la tal mesa no es de la unidad ni nada que se le parezca.  Comprueban adecos, copeyanos, los nuevo tiempo y  demás grupos que la saliva de loro no pega y el desprecio con que son tratados por los neofacistas justicieros los obliga a redefinir sus próximos pasos. Para muchos de ellos seguramente el 7-O  ya no les interese tanto, ante el  inminente triunfo de Chávez.  Seguramente no  se atreven a dar un paso de denuncia a los planes suicidas y antipatria de la MUD,  como lo han hecho en solitario el exgobernador de Anzoátegui, David de Lima.

     Lo cierto es que el candidato Capriles no oculta su desequilibrio emocional. El, su  comando y seguidores  lejos de sentir  los embates de la naturaleza y accidentes como el ocurrido en la refinería de Amuay, lo que hacen es celebrar y frotarse las manos con la creencia que eso es suma de votos para ellos. Bien lejos están de la realidad. Lo que no han podido ni podrán es atacar la manera  rápida y efectiva como ha actuado el gobierno nacional y el mismo presidente Chávez. Que se bajen de esa nube y vengan a preguntarle a la gente de Cumanacoa y Paraguaná cuál ha sido el comportamiento de los revolucionarios.

     El mensaje para los zamuros y carroñeros mediáticos que están acompañando al candidato opositor es a la procura de una reflexión sobre el futuro de nuestro país. A poner los pies sobre la tierra. Sepan una vez más, y esto será ratificado el  7 de octubre, que la mayoría del pueblo venezolano votará para defender sus avances sociales, políticos, económicos y culturales.  Ese día se les acabarán los brincos y el corazón de la patria seguirá palpitando de alegría.

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