Filosofía i Política

Biófilos i necrófilos, los que aman la vida i las momias políticas (Parte II)

“Literalmente, “necrofilia” significa

amor a la muerte (como biofilia, significa,

amor a la vida)”

                             Eric Fromm

“Me dieron la existencia sin consultar conmigo.

Luego aumentó la vida día a día mi asombro.

Me iré sin desearlo, y sin saber la causa

de la llegada mía, mi estancia y mi partida”.

                                              Omar Kheyyam

RUBAIYAT

     Buscaba en mente un pensamiento para afirmar desde otra mirada existencial, los conceptos tomados de Eric Fromm, sobre el amor a la vida, que debe ser lo primero, i el amor a la muerte que, en las almas o conciencias malas, es la muerte de los otros, no la propia, no sé si con la vana ilusión de Melmont –el hombre que en diabólico pacto tenía casi cinco siglos (si mal no recuerdo la novela) sin morir, i corría desesperado i loco por el mundo, buscando una manera o forma de morir− no buscando, por supuesto una inmortalidad en otra vida, sino el descanso eterno en paz, que debe ser lo anhelado racionalmente por todos los mortales. I todos somos mortales, como sentenció Sócrates, quien al mismo tiempo afirmaba que “sólo sé que no sé dada”. Sin embargo sucede, que los que tienen muchas veces la vida de la humanidad, o las humanidades, en sus manos –los políticos i los sacerdotes de todas las falsas religiones− no tienen pizca de conocimientos filosofía, o conceptúan que es pura paja. Entonces, la discreta filosofía que procesa mi mente, i la belleza que encontramos hasta en poesía del siglo XI, en el Ruibayat de Omar Kheyyam, que siempre recuerdo la cuarteta 165, me condujo a volver a meditar, lo desconocido que nos resulta la vida, por qué vinimos, permanecemos en ella un tiempo i tenemos que partir, lo cual obliga igualmente a pensar lo más desconocido que es o son, entonces, esa lucecitas que se pierden en el cosmos, i las elucubraciones i mitos que inventamos sobre el más allá, para mí, i mi viejo amigo Manuel, poeta filósofo como Antonio Machado, que es sencillamente, la Nada. Esa  Nada especulada i manipulada por las religiones, que infunden temores falsos, con la única finalidad de comercializar la muerte.

    Mi lectores perdonarán este preámbulo o quizá raro exordio, previo a ver cómo, otros de igual o peor ralea que los sacerdotes –los políticos capitalistas que se creen seres superiores por la riqueza acumulada− que desde los tiempos feudales i de antes, tienen a la humanidad dividida i en guerra permanente, porque los ricos son los dueños i los pobre, sus esclavos i lacayos, queriendo al mismo tiempo negar la verdad más grande: la perenne lucha de clases, cambiando así: ellos son los que aman la vida privilegiada; i los otros son los que solamente deberían amar a la muerte, porque les dieron la existencia solamente para servirles a ellos, i después morir. Esa verdad de la lucha de clases, nos la dejó Marx, venida incluso de un movimiento dialéctico hegeliano mundanizado, i que ese mundo capitalista necrófilo i cruel,  tendrá que ir desapareciendo del mundo (si antes no acaban con él) i sustituido por otros sistemas, llámese socialismo o cualquier otro nombre humanista que quieran darle, pero de lo que si estamos seguros i convencidos, es que el capitalismo salvaje, calificado así por una frase que se le escapó a un Papa (porque Papas i Vaticano son capitalistas ciento por ciento) debe desaparecer para hacer más amplia la frase i pensamiento de B. Russell, quien afirmó que la pre historia de la humanidad terminaba, cuando desparecieran las religiones; agreguemos entonces, también finalizará esa pre historia cuando desaparezca el capitalismo. I eso es lo nuevo que quiere exportar el Primer País Terrorista i Genocida del Mundo (los Estados Unidos) para que un candidato presidencial majunche, sin talento ni para hablar coherentemente, ni para repetir lo que le dicen que diga, quiera volver a la sumisa i corrupta IV República de ingrata recordación nazi-fascista-sionista.  Por eso su campaña electoral no puede tener sino un carácter necrófílo,  neto i acentuado. Su plan B, es de terrorismo, saboteo i muerte. No aman la vida, aman el dinero i todas las perversiones que facilita, cuando se tiene en abundancia i se reduce el pensamiento creativo, artístico, científico i ético. A los necrofílicos, como los estigmatizó Walt Whitman, un poeta del norte,  están nítidos en este verso:

Pasar (¡oh, viviendo, viviendo siempre)

Y dejar los cadáveres atrás!

(Continuará)

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Roberto Jiménez Maggiolo


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