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Los renglones torcidos de Dios
Historia clínica de los tres chiflados: Carlos Ortega, Carlos Fernández y Carlos Andrés Pérez
Por: Anónimo o desconocido / envía Prensa de Libertador
Fecha de publicación: 18/12/02
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Casualmente estoy leyendo “Los renglones torcidos de Dios”, una obra del escritor español Torcuato Luca de Tena que da cuenta en literatura novelada de la historia de una mujer que, aparentemente, se interna a voluntad en un manicomio para investigar un crimen. Luca de Tena hizo lo mismo para escribir su obra, además de documentarse estudiando siquiatría. En la obra se aborda la enfermedad mental como tema básico. En esta novela que delimita casi con un tratado de siquiatría, según prologa el médico Juan Antonio Vallejo-Nágera, Luca de Tena perfila un cuadro clínico que se adapta a la perfección a las patologías de tres de los más insignes líderes de la mal llamada Coordinadora Democrática, en sus endiablados intentos por derrocar al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Sin más preámbulos he aquí la cita textual del escritor español:

…”El delincuente común padece sentimientos de culpabilidad e incluso el arrepentimiento. El sociópata, en cambio, está muy satisfecho de su conducta. Y tiende a airearla y darle publicidad. Un delincuente común, generalmente, con mejor o peor fortuna, ´planea´ sus actos delictivos. Al sociópata se los planean otros*, y el rasgo característico de su impulsividad consiste en convertir inmediatamente en actos sus deseos: lo mismo se trate de una violación que de disparar contra un policía que hace guardia en una esquina o está plácidamente tomando un refrigerio en un bar.

Pero el rasgo diferencial de un sociópata respecto a los incursos en cualquier otro cuadro clínico psiquiátrico es el hecho de no padecer alteración alguna en su inteligencia. Resuelven positivamente los tests y el médico puede apreciar en la entrevista exploratoria de su mente una manera adecuada de razonar. ¿Son, por tanto, enfermos, o no lo son? Su peligrosidad queda fuera de toda duda. Y están patológicamente inclinados a la reincidencia. El que ha matado una vez, matará dos. Más ¿cuál es el medio adecuado de la sociedad para defenderse de esos enemigos natos y primarios de todo orden sociopolítico? ¿El patíbulo, la cárcel perpetua o el manicomio?
Los problemas médicos-legales que plantean los sociópatas son harto sutiles. Sus conductas están gravemente deterioradas, pero no a causa de una deformación previa del sistema intelectivo, sino por la ausencia de códigos morales o por la sustitución de éstos por otros que se ciñen a sus tendencias*. Ello los transforma en eternos inadaptados, fanáticos de lo absurdo, que aplican su ley no contra los individuos, sino contra la sociedad en su conjunto por razones que ellos mismos no saben explicar, ni las leyes combatir, ni los sociólogos entender”.


*Subrayado nuestro
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Anónimo o desconocido / envía Prensa de Libertador


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