Surgen los monstruos…





Permítanme comenzar estas pequeñas reflexiones con una frase del célebre filosofo italiano Antonio Gramsci: “el viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claro oscuro surgen los monstruos”. El trágico evento de Amuay, saboteo o “hecho fortuito”, es una bofetada que debe despertar a todos y cada uno de los movimientos sociales y políticos que acompañan el proceso revolucionario.

Desde hace meses se viene sosteniendo una campaña cuyo punto fuerte son las encuestas, como si estuviéramos frente a un ejercicio netamente electoral, y no frente a la confrontación de dos modelos antagónicos, donde se nos va la vida. ¡Sí, la vida! No un puesto burocrático, no el gobierno. Reducir la política al acto de votar, pervierte la acción transformadora propia del hecho político… y cubre, bajo un manto de legalidad, el viejo rostro del fascismo.

No se trata de un proceso electoral cualquiera. No se trata de competir en el terreno de la demagogia. Tenemos al frente un contendor que retiene a duras penas su ímpetu violento, a la espera de la oportunidad más propicia para liberarlo, como ya lo ha hecho en otras ocasiones. No olvidemos, cual si fuera un mal sueño, como ha sido históricamente la práctica política de la derecha en este continente, cuántas dictaduras, cuántos muertos, cuántos desaparecidos.

Debe quedar claro en el mensaje que ésta no es una campaña electoral más, que la burguesía nacional y sus aliados internacionales están dispuestos a todo por evitar la implantación y consolidación del Socialismo. Estamos tratando con una burguesía apátrida, acorralada por las circunstancias históricas que ve en la coyuntura electoral su tabla de salvación, y por ende, se encuentra dispuesta a hacer todo para resolver la coyuntura política con una situación favorable a sus intereses. En esta campaña no lo hemos visto todo. Los representantes de la burguesía están prometiendo hasta lo que no tienen para obtener la victoria, pero si esto no les resulta debemos estar preparados para eventos de las dimensiones de los hechos de Amuay. Debemos estar alertas frente al desconocimiento de los resultados electorales.

La burguesía y sus aliados internacionales van por el establecimiento de un gobierno, mal llamado de “Unidad Nacional”, que no es más que la instauración de un estado capitalista de excepción, al más puro estilo de las viejas dictaduras del cono sur. Estamos confrontando directamente con el fascismo macerado de los sectores más recalcitrantes de la burguesía venezolana y de una clase media embrutecida y cegada por los medios de comunicación. Lo que tenemos realmente en juego en la coyuntura política del 7-O es la paz, es la vida misma.

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Miguel Saavedra


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