¿Cuáles son los puntos clave de la Derecha y del proceso? (y II)

El Estado y su ocupación es el punto en común que ambos proyectos tienen. Decía en la parte I[i], que con el control del Estado,  los proyectos políticos contrapuestos tienen la certeza de disponer del poder suficiente  para que sus respectivos objetivos pasen a tener la condición de ser  hegemónico. El Estado no es una abstracción, ni son las instituciones que conforman un gobierno. Todo eso es parte de su expresión, pero el estado es una relación de fuerza que se concreta en el poder político que se acumula esa fuerza social con sus respectivas alianzas.

La oposición no tiene el gobierno, pero tiene poder político. Claro no está en la condición del 2002; pero su fuerza se siente en la manipulación, la mentira, el engaño. Digamos que una parte de los medios de comunicación que tienen es una expresión real de su poder. Quieren más, necesitan de PDVSA y necesitan de otras instituciones para así poder imponer su proyecto.

El PSUV o el proyecto bolivariano, tiene el gobierno y tiene además importantes instituciones del Estado, pero para algunas iniciativas le falta poder. Las leyes son una expresión de un poder, pero son situaciones circunstanciales que pueden ser muy rápidamente modificadas. El Decreto Carmona fue una fugaz expresión de poder que cambio por momento una institucionalidad, pero no pudo sostenerse en el tiempo, porque una fuerza (el Poder Popular) con mayor capacidad se impuso y rápidamente restableció la constitución que el pueblo se había dado.

Cuando se revisan los programas de gobierno de la derecha y del proceso, no dejan de observarse simetrías en aspectos importantes para ambos proyectos. La oposición quiere a PDVSA, quiere volver a la apertura petrolera con 1% de regalías, quiere CANTV y quiere devolver las empresas expropiadas por el gobierno. El proyecto muestra a veces una visión,  según la cual, el socialismo es un sistema que contruye con un  engorde el aparato de gobierno. La Propuesta contenidas en el plan que son muy buenas, en el fondo redimensionan al aparato del gobierno. Por ejemplo, colocan los asuntos de distribución de la renta petrolera bajo sus competencias y desde esta perspectiva, muchos de los objetivos sobre los cuales se ha avanzado bastante, puede en algunas circunstancias revertirse. El “muro de Berlín” ubicado en estas latitudes y que podemos llamar muro bolivariano, también pudiera desmoronarse entre nosotros porque la política de igualdad e inclusión están construida sobre un aparato de gobierno, que es transferible mientras no se disponga de Poder suficiente. El proceso debe reconstruir o construir un Poder nuevo que ya le colocamos nombre, pero está siendo (hasta ahora)  entendido como un intermediario.

Es un poco la trampa que nos montaron sobre la “propiedad”. La oposición sembró la idea que el proyecto bolivariano quiere eliminar la propiedad y pisamos el peine. La oposición no le interesa la propiedad, más que la propiedad, le interesa la privatización; ese si su objetivo fundamental y tras eso andan y su programa de gobierno es puntual en ese ámbito. El proyecto por su parte anda resolviendo su dilema con la propiedad y la manera de irla resolviendo es colocando en manos del aparto de gobierno los asuntos claves de la política o del proceso de transformación.

Mientas la propuesta socialista continúe focalizándose en el engorde del gobierno y el llamado poder popular sea un intermediario en el reparto de alguna parte de la renta petrolera; el proyecto tendrá su debilidad. Es necesario entonces dar un vuelco y tener la misma claridad que tiene la derecha. Ella lucha por darle poder a la elite-oligarquía. Nosotros deberíamos luchar por tener al Poder Popular como el elemento activo y fundamental del proceso. No concebirlo y tenerlo  como intermediario. En esto está una diferencia sustantiva con la derecha, pero ahora muy en el plano teórico.

[email protected]


[i] Parte I, Disponible en: http://www.aporrea.org/actualidad/a148816.html


Esta nota ha sido leída aproximadamente 736 veces.