Un Diario Impreso sobre la Economía Venezolana, por favor

El llamado, diría que el clamor, va dirigido a Jorge Giordani, Ministro del Poder Popular para Planificación y Finanzas; Ricardo Menéndez, Ministro del Poder Popular para las Industrias; Andrés Izarra, Ministro del Poder Popular para Comunicación e Información; Carlos Osorio, Ministro del Poder Popular para la Alimentación, Rafael Ramírez, Ministro del Poder Popular para el Petróleo y la Energía. y Edmée Betancourt, del Ministra del Poder Popular para el Comercio, para que se hagan eco de lo que en repetidas oportunidades hemos insistido, y que tiene que ver con la necesidad de contar, en Venezuela, con un Diario Bolivariano de la Economía. Los economistas y demás investigadores sociales que nos ocupamos, en Venezuela, del estudio de los fenómenos económicos y sociales, necesitamos datos y las cifras generadas por los entes que las producen en las empresas, en los Ministerios, en los institutos de producción de bienes y servicios, para procesarlos y convertirlos en información para el servicio del público en general (estudiantes, profesores, comerciantes, empresarios); todo esto, haciendo uso de los instrumentos y herramientas que permiten darle carácter científico a los resultados de esas investigaciones. Quienes nos identificamos con el proceso de cambios que se adelantan en el país en todos los sectores de la vida nacional, vemos con marcada preocupación que, salvo en las oportunidades que lo hacen el presidente Chávez y el ministro Jorge Giordani, así como las contadas oportunidades en que lo hace el Presidente del BCV, nos vemos limitados al momento de hacer nuestros análisis por no contar oportunamente con los datos necesarios para ello. El país urge de un medio impreso que informe a la colectividad nacional sobre el desenvolvimiento de la economía venezolana, además del comportamiento de los indicadores sociales.

No podemos seguir soportando la andanada de mentiras, tergiversaciones y confabulaciones de la derecha, que no descansa en su política de desinformación a través de los medios impresos, televisivos y radiales, reforzados por los artículos de opinión y el aprovechamiento de las más diversas tribunas, de las cuales disfrutan; en tanto, la otra parte del país sigue en buena medida- desinformada, excluida de la información veraz, diaria, oportuna y pertinente. En estas fechas, cuando se arrecia la campaña electoral, la campaña mediática de la canalla, tergiversando, sobredimensionando los problemas, confundiendo a los lectores, hay que salirles al frente con información veraz, abundancia de datos, de logros, de resultados concretos, del avance de los proyectos, de cifras contundentes con revelaciones sobre el abatimiento de la deuda social, de la incorporación de centenares de miles de pensionados, del pago de pasivos laborales, de las decenas de miles de incentivos a los menesterosos, a las madres del barrio, a los misioneros, a los discapacitados, a los indigentes.

Urge un medio que informe de la razón de ser de la Gran Misión Vivienda Venezuela y de sus impactos, provocando efectos multiplicadores y aceleradores en los más diversos sectores de la economía y del ámbito social venezolano; de la Gran Misión en Amor Mayor, de la Gran Misión Hijos de Venezuela, de la Gran Misión Saber y Trabajo, que ya están incorporando un ejército de unos dos millones de venezolano al mercado de consumo y con ello representan un estímulo para la producción de bienes y servicios para empresarios y comerciantes.

Se necesita ya un medio que informe y explique el porqué de las expropiaciones, que denuncie con profusión de datos los pormenores ocultos de cada situación. De la asistencia técnica y crediticia a los pequeños y medianos empresarios del campo y de la ciudad, con créditos a intereses que los estimula a producir sin las presiones anteriores.

De la producción en el campo, del avance del sistema ferrocarrilero nacional, de las inversiones del FONDEN, de las alianzas estratégicas con China, Rusia, Brasil, Argentina, Cuba, Bielorusia. De la ampliación del abanico de relaciones comerciales internacionales.

Y, por supuesto, que día tras día se proporcionen las cuentas claras de PDVSA, nuestra mayor fortaleza y a la vez nuestro tendón de Aquiles; la certificación de las reservas petroleras que permiten el fortalecimiento del riesgo país y las expectativas del incremento de la producción de hidrocarburos, una vez que pase este terremoto económico y social que estremece Europa; de los planes de desarrollo aguas abajo de la industria petrolera, de las nuevas refinerías…

Que informe al país y allende nuestras fronteras sobre la realidad financiera de Venezuela, de la saga del control de cambios, de la desenfrenada especulación y robo descarado a los venezolanos incautos que, en su desespero por hacerse de unas divisas, son timados por delincuentes de cuello blanco bajo el amparo de permisos concedidos por “bolivarianos” que juegan a “boliburgueses”.

El financiamiento de este órgano estaría garantizado con parte de las pautas que dependencias oficiales tienen contratadas con medios de la oposición; así vemos cómo en El “Nazional”, El Universal, El Mundo de la Economía y los Negocios, en revistas diversas y en diarios del interior del país, al igual que en canales de la TV privada, un verdadero derroche publicitario sangra las arcas de Ministros, gobernaciones, alcaldías, empresas del Estado… Parte de esas erogaciones pueden y deben ser desviadas hacia el impreso que aspiramos a leer en un futuro cercano.

¿Y dónde conseguir periodistas y reporteros? El oficialismo posee batallones de ellos, mientras que los colaboradores sobran con exquisitas credenciales. Y además, la oportunidad para que hagan sus pasantías los futuros comunicadores sociales de la Universidad Bolivariana y de todas las que tienen esa carrera en el país.

En consecuencia, hacemos un caluroso llamado a académicos, investigadores, políticos, venezolanos y extranjeros progresistas, amigos que no tienen acceso en los medios de la canalla mediática, a publicar sus opiniones, sus análisis, sus pareceres. Allí tendrán cabida las plumas de Luis Britto García, los Roberto, Carlos Mendoza Potellá, Armando León Rojas, Elio Ochoa, Rafael Godoy, Jorge Giordani, Juan Francisco Rojas Penso, Judith Valencia, Jesús Faría, Luis Alberto Matos, Andrés de Chene, Fernando Travieso, Marianela Acuña, Aram Aharoniam, Manuel C. Martínez, Mario Sanoja Obediente, Eva Golinger, Frei, Betto, entre muchos otros

Y plumas internacionales como las de Teothonio Dos Santos, Atilio Borón, Amín Samir, Michell Colon, Emir Sader, Juan Gelman, Leonardo Boff, Raúl Zibechi, Pascual Serrano, Ignacio Ramonet, Franz J. Hinkelammert, Ernesto Molina Molina, y otros.

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Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

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