La boxeadora del pueblo

Karla Magliocco, debo antes que nada confesar dos cosas: la primera es que me gusta mucho el boxeo. En mi barrio de Propatria aprendí a apreciarlo. En la década de los años 70 hubo cuatro campeones mundiales nacidos en nuestro país. Luego en los 80, otros cinco y todo el mundo hablaba sobre el asunto. ¿Cómo ser ajeno a tan enorme realidad?

Fíjate, no recuerdo quién llevó una vez unos guantes a mi zona. En el patiecito de la casa me lancé unas manos con mi pana Jorge, quien humanamente tuvo todas las consideraciones del caso para no noquearme. Disfruté mucho aquellos cortos minutos de golpe y golpe.

Lo otro Karla, es que no estoy seguro de que el boxeo sea un deporte, por más protección que usen los contendores. Allí está la historia: las secuelas que deja son irreversibles. Es una manera ¿muy brusca? de inmiscuirse en una actividad competitiva.

Pero ¿quieres que te diga algo más?: disfruté muchísimo tu participación en los Olímpicos Londres 2012, sobre todo el combate contra la gringa Marlen Esparza, la favorecida por los jueces. Sí: favorecida, porque aunque tú misma reconoces que ganó, uno sabe que las tarjetas no dijeron la verdad. No te dio la paliza que registran los números.

¿Qué por qué te escribo esto? Te lo diré: porque verte guerreando con pasión, ferocidad, sin temor y desafiante ante otra potencia, fue ver a Venezuela; a esa Venezuela que decidió hace poco desatarse los nudos del colonialismo. Tu indómita decisión de no retroceder en ningún momento, fue regresar al sabotaje petrolero donde hubo quien hizo leña su cama con tal de no rendirse ante los apátridas que intentaban derrocar los sueños de todo un pueblo.

Verte sonreír ahora, cuando te entrevistan, es recordar aquella vez cuando celebramos nuestro triunfo ante los traidores. Escuchar cuando mencionas a tu hija, es sentir ese futuro que cada vez está menos lejos. ¿Algo más? Me gustaría que no subieras más a un ring. Eres muy bella. Tu bebé te necesita sana, boxeadora de mi pueblo.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 1733 veces.

Comparte en las redes sociales