Opinión, Historia, Arte i Medicina

El rostro del Libertador i las causas de su muerte (parte V)

“Dos son las vías regias para adentrarse

   en el conocimiento de una parcela de la

  realidad sensible: el saber histórico y el

  examen directo de la realidad en cuestión”

               Pedro Laín Entralgo

“Las enfermedades, la muerte y el azar,

 han realizado la Historia y son los tres

  pilares sobre los que discurre, el cuento

                                                         de la Humanidad”

                                                         Carlos Blanco Soler

      Aunque de aquí en adelante me concretaré al diagnóstico de la enfermedad i las causas de la muerte del Libertador Simón Bolívar, mantengo el título de los artículos por dos razones: primero, porque siempre haré referencias a ese rostro nuevo, i las particularidades que el tiempo fue dejando en él (recordemos lo que dije de los autorretratos de Rembrandt) i, segundo, por mantener la unidad de la exposición con ese título. Así como el tiempo transcurre como viento de años o de siglos, para los minúsculos hombres que habitamos el punto azul pálido, de Carl Sagan, el mismo tiempo que desde la ciencia sigue siendo, querámoslo o no, un misterio, pese a que se habla de él como si lo conociéramos. En Lovaina, con Jean Ladriére hice un curso de por lo menos dos o tres meses, sobre el tiempo científico, cómo lo valoramos o medimos, aunque siempre vuelve al recuerdo las palabras de San Agustín: “Si me preguntan qué es el tiempo, no lo sé; si no me lo preguntan, lo sé”. Empero, con el maestro belga, aprendí cómo los matemáticos han inventado el tiempo negativo, algo así como si se regresara en lo que en física se llama, la flecha del tiempo. I mis lectores perdonarán cuando me vienen a la mente, estos recuerdos de Filosofía de la Ciencia o paso a consideraciones que se salen un poco de lo tratado, que incomoda a los que razonan como curas frustrados a los que digo con Benedetti:

MUTIS

Dios morirá de viejo

Pesaroso y hastiado

Triste de no poder

encomendarse

 a Dios.

Pues como el ilustrado médico español ya fallecido, estamos en una etapa del cuento de la Humanidad, hablando de la enfermedad, de la muerte i el azar, que han realizado la Historia. I en esta sublime oportunidad, tratando de la enfermedad i muerte nada menos que de Simón Bolívar, cuya biografía se quiere complicar con invenciones venidas al azar. Por eso, los que han puesto a Dios, pesaroso, hastiado i triste, son los sabuesos de la guerra, los sicarios i lacayos del imperio, los autores de las conspiraciones contra la patria de El Libertador. Por eso, el estudio de su enfermedad i muerte, no sólo puede limitarse al diagnóstico que me prestará gran ayuda la obra magistral de Laín Entralgo EL DIANÓSTICO MÉDICO, sino que hai exigencia de la Antropología Médica i la Antropología Cultural de Laín i de Víctor Von Weizsäcker, EL HOMBRE ENFERMO, además de los muchos autores hispanoamericanos –verdaderos historiadores− que se han ocupado del enfermo genial, no buscando negocios de libros e inventando alarmas.

     Como el primer diagnóstico que se dio, una vez emprendida la tarea del la exhumación de los restos de Bolívar, hecho todo con absoluto respeto i pautas éticas, i vimos al presidente abrir con veneración el sarcófago, l vigilancia permanente de Elías Jauja i muchos otros miembros del gabinete ejecutivo de  la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, el primer diagnóstico, repito, fue declarar causa de la muerte por un shock anafiláctico, lo que confieso me llenó de asombro, no imaginando cómo se pudo llegar a esa conclusión. Al respecto tengo casi que repetir totalmente lo que expuse en un artículo con el epígrafe de Medicina e Historia, titulado EL DIAGNÓSTICO MÉDICO DE LA MUERTE ¿BOLÍVAR NO MURIÓ DE TUBERCULOSIS SINO DE UN CHOQUE HDROELECTROLÍTICO?            Veamos mi opinión de entonces, frente a ese veredicto final, como lo anunciaron. Mi opinión la señalé como provisional, puesto que ese veredicto no fue acompañado de razonamientos diagnósticos. Comencé exponiendo que trabajaba con razonamientos científicos, i con criterios médicos e históricos entre los cuales la anamnesis documental histórica es fundamental, i solicitaba que se explicaran en detalle los principios científicos e históricos que los llevaron a destruir hasta la evolución de la enfermedad, expuesta muchas veces por el mismo Simón Bolívar, en sus cartas i otros documentos. Cuando el francés Claude Bernard, anunció por primera vez que “la estabilidad del medio interno constituye el fundamento de la vida libre”, se ha dicho que este concepto de Bernard, de la estabilidad de la cual habla “no deja de ser ciertamente ilusoria” según Phillip Rhodes, “puesto que cualquier parte del cuerpo se percibe un constante ir y venir, un permanente  tránsito de átomos y de moléculas, de modo que las substancias químicas, muestran una tendencia a permanecer inalteradas”. Esto se piensa, en tanto que admitimos la existencia de dos mecanismos, que podemos  clasificar de físico-químicos. Para que cataplasmas o lavados intestinales, puedan lograr un desequilibrio tal, solamente es admisible en un individuo que esté moribundo por otras causas o enfermedades. I no admitir las relación detallada de los informes del Dr. Prosperd Reverend, es ir contra toda lógica i testimonios históricos.

(Continuará)

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Roberto Jiménez Maggiolo


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