Altibajos en la lucha y la afrentosa inquisición

Otra semana que se perdió sin ninguna dificultad de consentir algo provechoso que fuera posible traer al presente y nada asomó que merezca la pena comentar, sino por el contrario, más pudo la marginalidad de los malos desvelos que hicieron posible vivir en la corriente que corre día a día con olvido y la irracionalidad se impuso a favor de la falta de buenas ideas: lo trivial se tragó el tiempo como de costumbre y, la rutina de la campaña de la confrontación por el poder central -entre pobres y ricos- siguió su rumbo, midiendo fuerzas, donde el candidato Chávez sigue siendo nuestra gran esperanza de llevar a buen puerto nuestra revolución y en ella nos jugamos el todo por el todo. Han sido días vagos y presurosos de imprecisiones para la oposición, truculentos en lo más preciso de lo material que encumbre y acaricia lo pasado que ahora como nuevo los envuelve y los infla y, la atención se centró en una medalla de oro que nos puso a vibrar y, a saborear la dicha nacional dentro de la heroicidad que como un escocés nada viejo que relaje y permita juntar cabos de coordinación en el conglomerado de inquietudes en que el neoliberalismo mundial se traga la paz y empobrece multitudes de seres humanos que son estrangulados económicamente en naciones de Europa y, afines que, se pierde de vista y, una mayoría de los más zánganos de los gobernantes en el mundo se las arreglan planificadamente a su antojo dentro de los métodos de la guerra psicológica para seguir engañando a sus pueblos y, los más osados y egoístas preparan el terreno para destruir a otros, para ello cuentan con la ONU y con la OTAN y, con una precisa y maquillada desinformación que es explotada en forma ruin por la dictadura de los medios de comunicación privados, en ese bote de rebotes de noticias que van y vienen convulsionando con descaro a placer.

Escribir para detallar lo que se ve y se siente dentro y fuera se hace incomodo, tedioso y cuesta arriba: por una parte la filosofía y la psicología aplicada por algunos “cultores” nos recuerda un pasado de Cartas a El Nazi-onal que para organizar veinte líneas con creatividad hacia la crítica había que enviar varias de ellas y, que no las publicaran a favor de la decencia en combatir la perversidad del poder y el nutritivo libertinaje y corruptelas de muchos líderes que algunos todavía andan por ahí vagando cómo si nada y, poco a poco se pierde el interés de ironizar casos que no pasan la línea amarilla y, además: al notar que hay un público demasiado culto que se preocupa más de los chismes y bajezas ocasionales que nada le dejan a la república ni a la convivencia entre los seres humanos y cuando le tiramos algo para pensar y para analizar, se distraen en las nebulosas de otras cosas subjetivas y no te leen o te leen pocos, a pesar que por lo general, siempre estamos pendiente de innovar o atrapar acontecimientos que dejan una huella simultánea de atención o, recorrer el presente con las informaciones momentáneas que nos caen a cualquier hora del día o de la noche en que gotean fácilmente de la prensa mundial como agua destilada de una piedra porosa en desgaste y, nos ilusiona saber que, en La Viña del Señor hay de todo.

Pero, que le vamos a hacer, los tiempos pasan y las dificultades siguen y sólo nos queda campear el temporal y, seguir en la lucha de las ideas que siempre habrá un Quijote que nos oriente en el camino que queda por delante en que la justicia social habrá de imponerse, aunque el imperio nos acose y los apátridas se desvelen por truncar nuestros sueños de vivir en paz en un mundo mejor.

La lucha continúa y nosotros seguiremos metidos en la brega cotidiana por el bien de la gran mayoría y en contra de una minoría enquistada y aburguesada que lo tiene todo y quiere tener más.  

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