Historia y conciencia social: ¿Es la falsa conciencia ajena a la historia?

Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición" (Simón Bolívar. Congreso de Angostura, febrero de 1819)

En la mañana de ayer, tuve la oportunidad de escuchar una entrevista transmitida por una cadena de radio propiedad de capital privado nacional y transnacional. El entrevistado fue un historiador vinculado hace muchos años a la investigación, a la oligarquía venezolana y donde este posee una significativa fortuna económica. Me abstengo de señalar su nombre, porque no quiero que se piense que tengo alguna antipatía personal o algo por el estilo con este escritor. Créanme que lo importante aquí es resumir sus expresiones y luego presentarles algunas conclusiones que pudiesen ser útiles para la lucha política sustentada en principios y valores.

La entrevista fue un breve recorrido por los gobiernos y sus principales líderes más visibles, que tuvo Venezuela hasta el año 1957, ya al final de la Dictadura del General Marcos Pérez Jiménez.

El entrevistado- cerca de 87 años de edad- es uno de los historiadores al servicio de la ideología de la burguesía venezolana y latinoamericana. Desde la época precolombina hasta nuestros días ha expresado su identificación ideológica con las clases sociales dominates y los políticos que le han servido a lo largo de la historia.

Después de afirmar que el no está de acuerdo con la clasificación de la historia de Venezuela desde la I a la V república, planteó un esquema donde a parte del reino de las indias, el habla de un período monárquico y del periodo actual republicano. En medio de la introducción, preguntó ¿Por qué se insiste en la independencia, si este acontecimiento ya pasó?

Afirmó que los godos eran los que tenían que ver con la independencia, mientras el pueblo no tenía nada que ver con este proceso, más bien estaban opuesto a esta “La mayoría del pueblo no quería la independencia (…) La lucha librada no fue más que una guerra civil. Excepto el proceso que se dio en Brasil”

Cabría preguntar: Si fuese cierto que el pueblo no tenía interés en expulsar al gobierno español ¿Qué influencia tuvieron los gobernantes, los nobles, los comerciantes, terratenientes, letrados y maestros de historia de esa época, en el supuesto desgano por apoyar la independencia?

En cuanto los dirigentes y presidentes de los gobiernos después de 1830, el historiador citado respondió:

José Antonio Páez, fue el que ganó la batalla de Carabobo. Bolívar había sido derrotado en varios años consecutivos, por lo tanto J. A. Páez fue el que fundó la República”

Mas adelante, este escritor vuelve a expresar admiración por Páez y agrega a Guzmán Blanco, así como se mostró parco y severo crítico de Simón Bolívar sobre su proyecto independentista. Repitió: Lo mejor del siglo XIX fueron J. A. Páez y Guzmán Blanco, y que este último civilizó y construyó muchas obras, y aunque no fue un demócrata,

Uno de los grandes presidentes de Venezuela fue Guzmán Blanco: Construyó, civilizó, aunque no fue demócrata, era un autócrata, masón, liberal y fue el que decretó la gratuidad de la enseñanza. Creó el matrimonio civil y el mismo inauguró el “martirmonio legal” como lo bautizaron algunos parroquianos de la época.

En cuanto a Bolívar, este “no fue un dios, sino un héroe de carne y hueso” como queriendo significar que cometió muchos errores. Los que tengan la oportunidad de escuchar la citada entrevista, notará que Bolívar es prácticamente opacado.

A Ezequiel Zamora lo califico de ser “un bandido” y un hombre contradictorio porque se casó con la hija de un gran terrateniente dueño de esclavos. Lo considero como un sanguinario e iletrado y de poco valor histórico. “La Guerra Federal fue un acontecimiento histórico inútil y catastrófico. Esa desgracia la tuvimos aquí (..) La guerra acaudillada por Ezequiel Zamora fue lo más despótico, y además carecía de educación”

Ensalzó a Guzmán Blanco, de quien dice fue el ilustre americano y el constructor de la Venezuela del siglo XIX por haber ordenado la construcción de importantes obras públicas.

En cuanto a Cipriano Castro, lo considera un mal presidente y le cuestiona su reacción ante la invasión de Inglaterra y otras potencias extranjeras que la invadieron, para ello utiliza la presunta posición que tuvo el novelistas Rómulo Gallegos sobre este tema.

Cipriano Castro, según el entrevistado, fue liberal, fuerte de carácter, de cierta cultura, caudillo, formado en la escuela del liberalismo colombiano, era elocuente. Se opuso al bloqueo al país por parte de potencias extranjeras encabezado por Inglaterra en 1902. Sin embargo, el historiador consideró normal y natural que los países deudores actuasen de esta forma para cobrar la deuda ¿Será por eso que también hoy está al lado de los que preferirían a una Venezuela rendida a los pies de la bota Yanqui?

Prácticamente expresó su complacencia por la llegada del “benemérito J. V. Gómez”, de quien dice “Terminó con las montoneras, aplacó al país, trajo la paz, se rodeó de la gente más inteligente del país, era una figura respetable, no se metió con el pueblo, hizo importantes obras públicas y castigó sus opositores políticos. Muchos de ellos con carteras ministeriales y embajadas”. En cuanto a lo respetuoso de la gente, puso como ejemplo que su madre (del entrevistado) era maestra, y que J.V. Gómez “siempre le respetó su cargo, nunca se metió con ella” ¿Una anécdota personal como peso de la historia?

De las pocas críticas, hechas a j. V. G. es que fue duro en su mandato, metió a la cárcel a los opositores y otros menos rebeldes los nombró ministros y embajadores. También recordó que Gómez “hizo la carretera transandina y otras obras viales.

El sucesor de J.V. Gómez, fue Eleazar López Contreras, a quien consideró un militar que se quitó el uniforme y gobernó civilmente. “Fue muy leal a J. V. Gómez, fue desprendido, hasta el punto que terminó antes que su período de mandato concluyera”

Del Presidente Medina Angarita, se expresó bien. Afirmó que en su gobierno no hubo ningún preso político.

En cuanto a los presidentes, Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos, no hizo comentarios.

Del Presidente Marcos Pérez Jiménez, solo recuerda las obras públicas que ordenó o aprobó construir. Muy ligeramente citó la represión contra sus adversarios políticos, “Fue un gran constructor y trajo a los europeos y especial a los italianos que nos enseñaron a comer. Lo malo es que fuese un dictador” ¿Se le olvidó la entrega del petróleo y la vigorosa corrupción en ese régimen?

Ya para finalizar la entrevista, se despidió, añorando la Democracia representativa nacida el año 1958, “tenemos que volver a la democracia con algunas reformas…” ¿En que parte de su desmemoriada historia quedaron los tenebrosos días de torturas en el cuartel San Carlos, teatro de operaciones y otras cárceles democráticas representativas de la IV República?

De inmediato hacemos un apretado resumen y conclusiones de la supra entrevista, ambos acompañados de algunas interrogantes que forman parte de nuestra contribución al debate necesario sobre sobre el tema de la historia y sus interpretaciones:

  • La tendencia del entrevistado, es eminentemente conservadora y de extrema derecha: Silencia las atrocidades de los invasores europeos, mediatiza la actuación de Simón Bolívar y resalta lo positivo de J.A. Páez, Guzmán Blanco y J.V. Gómez.

  • Omitió hablar sobre la injerencia extranjera encabezada por USA en los asuntos políticos y económicos, especialmente evadió lo concerniente al tema petrolero, del hierro y otros recursos naturales saqueados por USA y sus países aliados en complicidad con los gobernantes de turno y las oligarquías asociadas al capital transnacional.

  • Estigmatizó la actuación de Ezequiel Zamora y Cipriano Castro, mientras consideró positiva la actuación de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez.

  • Se cuidó de hablar del dominio de los godos-oligarcas y demás clases sociales poderosas económicamente, sobre las grandes mayorías nacionales. Por supuesto, que escondió y seguirá solapando, la importancia de la lucha de clases en todo el proceso histórico venezolano. En esto se diferencia radicalmente de historiadores como Salvador de la Plaza, Pedro Esteban Mejía, José Rafael Bocatera y otros investigadores progresistas o revolucionarios que han narrado y opinado sobre los acontecimientos de los cinco siglos de la historia venezolana.

¿Por qué si la opinión del entrevistado es tan sesgada a favor de las clases dominantes mantuanas y capitalistas, es necesario que se examinen sus escritos?

Porque para formarse una opinión integral de la historia, es requisito conocer diferentes versiones contadas desde ángulos coincidentes y opuestos, a fin de evitar caer en las manipulaciones fraudulentas de la burguesía y sus plumeros.

  • Con la lectura de las obras de los representantes de los godos, nobles y burgueses, la mayoría de la población tendrá una mejor información y conciencia de que estos escritores no fueron ni son “ignorantes, torpes, estúpidos, brutos, majunches” y algo por el estilo, en realidad son pensadores, políticos, de cualquier magnitud, ubicados en el ranking de los que defienden los privilegios de su clase o de los que directa o indirectamente les pagan para que escriban, opinen y hasta actúen contra la consciencia y el bienestar colectivo.

  • Es evidente que los historiadores, políticos y subalternos de cierto nivel de la derecha, aquí en Venezuela y en cualquier parte del mundo, juegan su papel al servicio de los capitales e intereses de la oligarquía nacional e internacional, no porque sean ignorantes o ingenuos, sino porque su conciencia apátrida, lacaya, ambiciosa y ávida de poder económico, político o militar, los conduce a sesgar el contar de los acontecimientos o eventos pasados y presentes e inclusive añorar para que se produzcan hechos que ya no tienen razón de ser para los pueblos con vocación libertaria. 

  • El apoyo que los escritores y políticos de la vieja y nueva derecha, reciben de los dueños del capital, proviene de un gesto bien calculado de los que ayer, hoy y en el futuro han querido y desean continuar usufructuando el poder y sus placeres. A las clases ricas, no les importa tanto las torpezas de sus payasos “intelectuales o políticos”, sino que más bien, financian y protegen su audacia, habilidad, su astucia transformada en arte, llena de subterfugios para engañar, manipular y ayudar a convencer a pueblos enteros para que renuncien a sus derechos y se adhieran como lacayos a defender el pensamiento y propiedades de sus explotadores, verdugos y carceleros. Un célebre humorista mejicano, diría, en este caso, a la burguesía no le preocupa “La falta de ignorancia” de sus voceros intelectuales o políticos asociados de turno.  

  • Esta tergiversación de la interpretación de la historia por parte de los asociados a la oligarquía no es nueva, tampoco es reciente la alienación casi ciega de grandes masas de población, especialmente en México, Colombia, Chile, parte de Centro América y Perú, a criterios que van contra sus propios derechos ¿Cómo explicar que haya todavía afro descendientes e indígenas, que defienden a los verdugos de ojos verdes y azules que los masacraron y que a esta hora los siguen engañando, torturando y explotando? ¿Es que a caso se les ha olvidado, o que nunca han conocido lo que pasó o todavía sucede en buena parte del África y en otros países del tercer mundo? ¿Es que no les han contado o no han entendido lo que significó las torturas y matanzas de más de 200 millones de indígenas y afro descendientes en América Latina y el Caribe?

  • No cabe duda que todavía en el mundo hay millones de trabajadores (as) y otros desposeídos (as) de bienes de producción que defienden los intereses de las empresas privadas nacionales y transnacionales. Con razón decía Federico Engels, que cuando lo gente asume una ideología que es contraria a sus propios intereses, se está en presencia de una “falsa conciencia”. Se entiende que lo falso es la conciencia, no en si la ideología, la cual como sabemos no es más que una manera de pensar para luego actuar, siendo que esta puede ser calificada según la óptica y la ética con que se le mire.

  • Si las supra apreciaciones tuviesen sentido, es evidente, que los pueblos y sus dirigentes auténticos, en ningún momento deberían desestimar el trabajo intelectual, cultural y político de los que directa o indirectamente usan a la historia con su ética capitalista, como instrumento para adormecer y desviar a la gente por caminos contrarios a sus intereses. En este caso, lo esencial es combatirlos con el estudio y una formación que genere ideas que esclarezcan ante la mayoría de la población, los intereses de clases que mueven a la derecha y resaltar que los trabajadores en ningún momento deben asumir una falsa conciencia. 

En síntesis, la lucha a librar, para unos continúa y para otros comienza, pero por encima de todo, lo primordial es ir al debate y al combate con la mente y el corazón sobre la base de principios y valores a favor de un mundo mejor, donde más temprano que tarde maximice el conocimiento sobre las diversas formas de explotación capitalistas y se minimicen las manipulaciones y engaños de los voceros de la oligarquía y asociados. Que florezca a gran velocidad los vientos de la verdad, la justicia, la equidad, la igualdad y la paz, debe ser la brújula que oriente los firmes pasos de los revolucionarios socialistas. Omitir esta aspiración, sería eludir el compromiso con la hista que está por escribirse…  

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Yolí J. Núñez O.


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