Chávez, la revolución es un arte de creación política

El titulo de este articulo de por si no dice mucho, es ambiguo, se lo puede encontrar en cualquier biografía del presidente, interesa porque todo lo relacionado con Chávez crea expectativa más aun cuando volvió a patear calles por la empresa socialista en la que se encuentra empeñado con el pueblo, no solo por el error objetivo del capitalismo, sino porque básicamente es de esos líderes inteligentes, voluntarioso, realista, encaminado a lograr para el pueblo la mayor suma de felicidad posible.

Qué bueno, otra vez Chávez en la calle y plazas de la República bajo la forma de una intervención muy peculiar por su salud, emprende una tarea cuya necesidad ni gobernadores ni alcaldes lo pueden hacer y no por falta de voluntad o capacidad es por un asunto relacionado por el amor que el pueblo entrega a Chávez y a nadie más, eso se refleja con el arribo a metas mínimas de los gobiernos locales y estatales, esa falta de confianza y amor del pueblo hacia esos funcionarios frena de alguna manera la aceleración de la transición al socialismo como condición de existencia y eficacia revolucionaria ni siquiera el PSUV, Buro y gabinete lo pueden hacer, según el pueblo solo Chávez lo puede ejecutar.

Chávez en las calles sirve para que vea en directo la problemática nacional, problemas que no han sido resueltos por la desidia de algunos funcionarios anclados en el sectarismo y prejuicios, temas como la pobreza, especulación, falta de vivienda, inseguridad, desde las gobernaciones y alcaldías se puede hacer mucho más para sacar adelante el proceso porque es un asunto que compete a todos en la sociedad. Hoy, esos problemas son más actuales y decisivos, requieren un auto reivindicación en esta nueva etapa del proceso.

Solo Chávez puede plantear al pueblo metas lejanas, metas máximas como la abolición de la oligarquía, capitalismo, propiedad privada, planteando la lucha de clases, solo el presidente por esa especial relación de amor mutuo con el pueblo puede decir con su programa esta sería la ley de la radicalidad socialista aparentemente sencilla pero no fácil de cumplir.

El Programa de Chaves busca potenciar en sentido socialista el comportamiento del pueblo y sus instrumentos organizativos con coherencia y continuidad a la serie de empresas políticas para consolidarlas en la teoría y con la práctica esa anhelada transicion, además, acentúa la polémica por el reformismo ya que hay que revisar el marxismo para encontrar lo que falta o este sobrando o este caduco por lo tanto estorbe para la transición al socialismo del siglo XXI con sus nuevas necesidades, esta es una intención manifiesta y sincera para estos próximos 6 años.

El MERCOSUR ilusiona a Chávez para mejorar la industria y la integración con Brasil y Argentina principalmente, es algo así como cuando emprendió la solución a la falta de pertenencia del pueblo invadido por trasnacionales y organizaciones estadounidenses por su petróleo.

La lucha contra el imperialismo es su punto de partida tan decisivo como lo fue el despertar y difundir el carácter inhumano del capitalismo y que otro mundo si es posible, ahora, con esta nueva reelección y acercándose más a Dios, encuentra un nuevo postulado guía que de ninguna manera es una coincidencia automática entre la salud de Chávez y los intereses del proletariado, es más bien, la inercia en la que se encuentra el proceso revolucionario necesitado de otro despegue para recuperar el carácter histórico mundial del bolivarianismo, chavismo, socialismo como un proceso guía levantado conscientemente y organizadamente con el petróleo para una política integradora con alcance regional.

Hay que destacar la nueva izquierda que no nació con Chávez, se fue formando con el transcurrir del proceso chavista hasta expandirse en la región, nueva izquierda de las más ricas y complejas maniobras políticas sobre la necesidad del desarrollo social, crecimiento y progreso del Estado a una forma de sociedad esencialmente diferente de la sociedad capitalista por el carácter ineludiblemente revolucionario que debe aportar el proceso en el transito al socialismo proponiendo la distinción reformista legislativa, ya que toda constitución legal es producto de una revolución porque la historia de una sociedad dividida en clases la revolución es un acto de creación política.

Complejo porque las reformas no permiten acelerar la revolución, se dilatan los cambios más allá del tiempo normal dado por los cambios culturales, es allí donde el proceso con las reformas legislativas y una revolución social propiamente dicha caminan por dimensiones diferentes no por duración sino por esencia.

Quienes tienen a cargo la nueva izquierda, los pueblos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil, consideran que el cambio histórico mediante la utilización del poder político reside justamente en la conversión de las modificaciones o trasladando un periodo histórico de una forma de sociedad a otra.

En este contexto la empresa revolucionaria en Sudamérica elige el grado de izquierdismo que quiere aplicar motivo por el que el socialismo del siglo XXI en principio muestra una versión defectuosa por la acción del inmediatismo, sin embargo, se camina rápido a consolidar una nueva versión socialista dependiendo de los gobiernos en cada país Venezuela, Bolivia y Ecuador están más adelantados en la práctica de la izquierda política encaminada a lograr la igualdad combatiendo la inequidad y a la burguesía.

Así, líderes como Chávez, Correa, con sus pueblos suman ambiciones excepcionales para decir que está en marcha la madurez de la nueva izquierda nos permite decir que se avanza hacia una transición al socialismo.

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