Opinión, Política i Delito

El delito de la falsificación de documentos

“La conciencia es la última y más

  tardía evolución de la vida orgánica,

 

  y por consiguiente, lo menos logrado

 

  y más frágil que hay en ella”

 

 Federico Nietzsche  

 

“No es la conciencia del hombre

 

                                                                      la que determina su ser, sino por

 

el contrario, es el ser social lo que

 

                                                                  determina la conciencia”

 

                                                                      Karl Marx 

Ω

 

      Todavía no conozco el Código Penal, con las modificaciones que le han introducido o introducirán, pero siempre he sabido que la falsificación, modificación o manipulación de un documento público, más  delicado si es con relación al Ejército, la Fuerza Armada del país, es un delito.

     Un documento público, dicen los textos, es aquel escrito original expedido i autorizado por un funcionario público en ejercicio de sus funciones. Este instrumento da fe de su contenido por sí mismo, más cuando se trata de un ministro o del jefe más alto de una institución, en este caso que trataré, como ya lo expresé, de la Fuerza Armada Bolivariana, término que asombra que moleste a los venezolanos. Es un oficio de resoluciones o diligencias judiciales de toda especie i sus testimonios. Según las leyes o códigos, regulan la fuerza probatoria de los documentos públicos que, pueden ser falsificados por enmiendas (cambio de una cosa por otra) i los que se atreven, se cuidan de los mínimos detalles. Esa costumbre de falsificar documentos, viene desde el mundo greco-romano, i desde entonces era difícil encontrar las fallas, por lo cual se examinaba el papel o material (pergamino, por ejemplo), la tinta i el conjunto físico del objeto investigado, donde a veces se hallan huellas digitales. Según el Diccionario de Manuel Ossorio, es un delito que se configura por la imitación fraudulenta de los mismos documentos, o por la adulteración de uno verdadero, siempre que tales actos pueda resultar perjuicios. I luego de otros detalles, termina diciendo que si este delito es realizado por un funcionario público, la pena en mayor.

     Lo ciertos es que este fraude, esta falsificación que es un irrespeto no al gobierno solamente sino al pueblo de Venezuela, fue conocido por denuncia vía twitter del propios candidato opositor, Embajada Capriles Chocolate Nuevo. Lo puso allí sin haberlo leído, o tan bruto como quien es el autor o la autora material, que no se fijó en errores garrafales, propio de un adolescente o peor, un niño, porque sobre todo dos son enormes: el documento tiene fecha futura: final del mes de julio de 2012, a la que no hemos llegado, i está firmado por el General Mata Figueroa, quien dejó de ser ministro de defensa, hace casi un año. La denuncia i los detalles los dio hace día Mario Silva en la Hojilla, i el propio presidente Chávez, más muchos funcionarios del gobierno.

      Más todo esto es ya sabido o conocido; de parte de la revolución todos coinciden que es una falsificación, pero pocos se atreven a decir, a los que les corresponde en el Ministerio Público i el Poder Judicial que, es un delito grave, desestabilizador i hasta con la estupidez que los delata, al suprimir el término bolivariano que allí figura. Bolívar i sus pensamientos, los enferma. En una ocasión di mi diferencia entre brutalidad i estupidez; pero aquí coinciden, las personas comprometidas en la falsificación, son brutas, i el candidato Flaquito i los de la MUD, son brutos, no sólo en no admitir por lógica elemental la paternidad de la falsificación, sino que son estúpidos alegando ser inocentes i que eso lo hizo el gobierno socialista revolucionario. Es como ignorar la coincidencia entre las encuestas i lo que muestran las marchas en calles i avenidas. Igual que con el caso de la Diputada parlamentaria María Corina Machado, parece que la impunidad está establecida automáticamente. Esta señora ya debería haber sido sancionada por los graves delitos cometidos en el exterior, i los forjadores de un documento, no solamente falso, sino brutalmente disparatado, también deberían esta en el banquillo de los acusados.

    Por eso es que este candidato, de fenotipo perfecto de un paranoico de ojos saltones que le denuncian, su problema es la inmadurez i lo pobre de su conciencia, esperando gobernar un país, cuando sus carencias culturales e intelectuales no sé qué garantías pueden ofrecer al pueblo de Bolívar, Sucre i Urdaneta.

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Roberto Jiménez Maggiolo


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