Una caracterización del Presidente Hugo Chávez que no comparto

El Presidente Hugo Chávez recientemente volvió afirmar algo que ya lo ha hecho en varias ocasiones. Ha dicho que sin la insurrección militar de 1992 hubiese sido difícil que el proceso revolucionario Bolivariano se hubiese encaminado como tal. Esto es una afirmación que no solo desconoce el papel del pueblo, sino que además le esta atribuyendo al aparato militar ser génesis, nervio y motor del proceso socio político que se esta desarrollando en Venezuela.

Yo para nada estoy de acuerdo con eso. El proceso que se está dando en Venezuela, considero que se abrió en febrero de 1989 con El Caracazo, fue ese el hecho que instaló la disposición de cambio en la cabeza de la gente. Soy de los que considero que esa fecha histórica fue exactamente una revolución, que no tuvo dirección es otra cosa y que además los medios de comunicación y opinadores de la derecha han pretendido a reducir tal fecha centrándose en los saqueos o alboroto de la gente, pero desde aquella ocasión este pueblo es otro, desde entonces este pueblo tiene la cabeza revolucionada.

El presidente Chávez con su afirmación pretende decirnos que todo lo que vino después del 92 es una consecuencia de esa fecha. No concibe la idea pues, que precisamente las insurrecciones de ese año, son consecuencias de El Caracazo.

Me parece, que ese tipo de caracterización viene a reflejar la peligrosa situación de burocratización y conservadurismo que se esta dando en nuestro proceso y deja muy entre dicho la dirección política y al gobierno mismo. Es una posición o visión que niega al pueblo, es una caracterización que va de la mano con el carácter anti sindical de este gobierno, que va de la mano con el secuestro de las conquistas desde las súper estructuras, que se refleja en la negación del control obrero, que se refleja igual en los asesinatos de los indígenas “y nadie dice nada”, en fin , es una caracterización que se distancia del sentido popular propiamente de el proceso revolucionario que este sabio pueblo se parió.

En cada momento álgido y donde se ve quién es quién, este pueblo ha puesto los pies donde se deben poner y esto se ha pagado con sangre, con vidas. Por ello, colocar las insurrecciones del año 92 por encima de El Caracazo, es cuando menos un desaire moral y político para con quien es el sujeto constituyente revolucionario. Ese sujeto que con todas las contradicciones y desavenencias sigue ratificando precisamente al Presidente Chávez y consecuentemente irá con esa disposición a las urnas el próximo octubre, pero que sigue esperando la oportunidad para decir y discutir muchas cosas, para decidir, para incidir, porque genuinamente le corresponde, le pertenece.



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