Diputados: Lúzcanse Llaneridad impulsa Ley inédita

Excelente concierto. Derroche de talento con un lleno a reventar. La llaneridad impulsó anoche en la plaza Diego Ibarra, de Caracas, la propuesta de Ley que debería resarcir los daños morales y materiales, a un pueblo que ha visto a lo largo de su historia morir a muchos de sus más queridos y talentosos artistas en la más absurda mendicidad, o malvivir en medio de tremendas carencias materiales…olvidados, excluidos.

Un evento sin precedentes. Parte de las transformaciones históricas impulsadas por Chávez, y que mucha gente de esta generación no termina de entender en medio del bombardeo de la “canalla” comunicacional, y la insistencia en cerrar los ojos a los “acontecimientos en pleno desarrollo”.

Gracias a Dios Chávez vendió “arañas”, con su humanidad expuesta al sol inclemente que arrecia en los confines sabaneros; astro que sale y se oculta al son de las melodías llaneras: Pasajes “lastimeros” o románticos,  joropos recios que hablan de la vida en el campo, del humor campesino. Canta genuina de lo que se es, sin ambages, sin subterfugios.

No es descabellado inferir que ya a muy corta edad el Comandante percibió lo que es el talento artístico nacional, en su instintiva manifestación. En esos “montes”, pueblos sin fronteras donde campea la llaneridad - expresión de buenos sentimientos, de gente generosa, con principios y honor- es muy difícil no cargar en el alma una melodía y un deseo de cantarla, así no se tenga vocación de artista. Y es que en el sentir colectivo, ese anhelo termina emergiendo como una voz “idiosincrática”.

Es fácil entender que por eso Chávez canta en público y sin complejos, y no porque tenga ganas de disputar un “Grammy”. A eso obedece la presencia de música llanera en todos los actos presidenciales, acompañada, a menudo, de una danza criolla, elementos exaltados desde el arribo del “arañero” a Miraflores, como parte del sentir nacional.

Un alma sensible, siempre reconoce las expresiones artísticas y sentimentales de un pueblo. Él, un simple “arañero” les ha dado su lugar a los artistas, ¿Cómo no le van  a cantar? Gracias a él, muchos pudieron volver a subirse en un escenario y sentir que hay trabajo para ellos, respeto y consideración por su oficio. Muy poco tiempo para tantos artistas que quisieron participar. Sentida, sencilla, y sincera la actuación de todos y todas. Cierre magistral con el carismático Armando Martínez y contrapunteadores guariqueños.

Esa conexión entre el pueblo y Chávez es porque él es uno más; porque al igual que la mayoría de la gente de este país, no tuvo las oportunidades que hoy ofrece la revolución y debió labrarse el destino a “trancazos”. Fue un niño trabajador. Sintió en carne propia lo que es la injusticia y el ser de una clase “inferior” donde el único derecho era conformarse con dar un voto para luego observar -como él mismo lo ha contado- el modo como se lo repartían los partidos de turno: “Kikiriki uno pa’ ti, kikiriki, uno pa’ mi”. Por eso Chávez es uno solo. Sin copias, ni malas imitaciones.

Difícil (por no decir imposible) que los adversarios del candidato de la patria lo entiendan, incluido el “majunche”, claro. Menos que reconozcan el sentimiento por la música llanera, como parte de la más alta expresión artística de un pueblo, que debió conformarse con las migajas de las resultas de unos pesados capitales extranjeros que entraron con la venia capitalista, minando paulatinamente la cultura nacional, desde el inicio de la bonanza petrolera hasta nuestros días.

Majunche: Lo más selecto y respetado de la canta criolla nacional está con Hugo Chávez Frías. Agarre ese trompo en la uña. No sin razón, después de los líderes políticos, son los artistas, en sus diferentes expresiones, los que movilizan masas e inciden incluso en el desarrollo colectivo mediante una comunicación cifrada en mensajes de una paradójica sencillez y complejidad.

La nota discordante de la noche: Las dos periodistas a cargo de la transmisión en vivo por ANTV. La banalidad con que asumieron el evento, como si se tratara de un vulgar programa farandulero, con preguntas y comentarios inoportunos, al peor estilo de los concursos de baile promovidos por algunas televisoras privadas.

Ante la ignorancia del significado de esta  propuesta de Ley y de lo que es la vida campesina venezolana, necesitan, mínimo, una prédica política seria, tratándose del canal a la Asamblea Nacional. Seguimos fallando en lo comunicacional. Nuestros cuadros gerenciales medios continúan dejándole responsabilidades de peso a quienes no tienen el conocimiento ni la intención de transmitir con profundidad estratégica el mensaje revolucionario. :(

Parlamentarios: Lúzcanse pues. Aprovechen y ocupen un lugarcito en la historia nacional. La mesa está servida. En esa propuesta hay una labor que emerge de la participación del pueblo, de sus artistas, en defensa de sus derechos y el respeto a su labor y su talento, que eleva permanentemente, mediante la expresión de su arte, la cultura popular venezolana a todos los estratos de la humanidad.

*Periodista.

[email protected]


Esta nota ha sido leída aproximadamente 628 veces.