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Súmate en la OEA
Igualados imperialistas Vs. solidaridad social
Por: Mireya Bolett
Fecha de publicación: 05/06/05
imprímelo mándaselo a
tus panas
Queda clarísima la postura de Súmate -léase María Corina Machado y Oscar Vallés como representantes de esta empresa- cuando propusieron ante la OEA la creación de un Observatorio Democrático. Claro está que este observatorio estaría al servicio de quienes entienden y entendieron el 11 y 12 de abril de 2002 que la democracia estaba al servicio de quienes trataron imponer un gobierno de facto –entre ellas maría Corina quien abiertamente ha expresado que si asistió al Palacio de Miraflores a felicitar a Pedro Carmona debido a que su mamá es amiga de infancia de la esposa del ex -presidente de Fedecámaras. Es decir, ella entendió que había que felicitar a quien estaba atropellando el derecho de la mayoría, es decir, el derecho de quienes había electo de manera objetiva al presidente legítimo Hugo Chávez Frías. Su prepotencia y su carita de “yo no fui” traducen su declarada “objetividad” seguramente traducida en su mente como “queremos, queremos y queremos lo que se nos antoje.” Cuando estos miembros de la empresa Súmate dudan “objetivamente” de que en Venezuela haya democracia, la mayoría de los venezolanos, en ejercicio de nuestra autodeterminación como pueblo ratificamos la vocación democrática de nuestro presidente y de quienes comparten el ejercicio del poder en Venezuela, es decir, los actores sociales y los actores gubernamentales.

Quedó absolutamente clara en su intervención en la OEA, la postura de verdaderas Organizaciones no Gubernamentales venezolanas (Ej AMROS) quienes a través de Zoraida Leiro ejercieron su vocerío en el mismo evento. Esta vez para proponer la Carta Social como sustituta a la Carta de las Américas que pretende aplicarse desligitimando al ejercicio de autodeterminación de los pueblos. Estas organizaciones llevaron a este escenario una propuesta seria que no debería ser rechazada por ningún pueblo y, menos aún, por un pueblo de Latinoamérica (desde el Río Bravo hasta la Patagonia) porque expresa la postura de los tradicionalmente excluidos y quienes ahora reclaman, una vez más, el derecho a decir su propia palabra, esto es, a labrarse su destino como pueblo sin la imposición de quienes tradicionalmente los han sometido a sus designios y que paradójicamente en nuestros países consiguen eco en quienes en actitud de igualados y repitiendo las voces del imperialismo mundial pretenden continuar percibiendo como dominados a pueblos que como el nuestro, decidieron luchar por el respeto a su libre albedrío.

Los venezolanos, racional y sensiblemente ganados a un Estado social de derecho, no tenemos dudas de que la democracia en Venezuela es ejercida de acuerdo con los principios que como país soberano nos dimos en un proceso constituyente. Así que María Corina y Oscar sus posturas de igualados serán derrotadas porque ante un pueblo consciente, comprometido, ético y solidario no hay mentirosa (o) “objetiva (o)” que valga.
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Mireya Bolett


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