El Neoliberalismo Vs. La Patria

El inicio de campaña electoral, que formalmente será el 1 julio, luce bastante distinto al de otras épocas por las facilidades que la oposición está dejando a su equipo contendor del Comando Carabobo. Sus planteamientos no son bien difundidos porque demuestran el corte neoliberal del candidato de la derecha venezolana.

Pueden esgrimir una y mil excusas, pero es evidente que ante la falta de ascendencia en las masas, están dejando solo a Capriles Radonski, en una batalla política que luce muy desbalanceada, donde Hugo Chávez, como candidato, empieza a mostrar de forma bien dosificada, esas cualidades que han hecho que sea considerado un fenómeno electoral.

Así ha sido calificado por medios internacionales que no entienden cómo luego del desgaste que genera la política diaria, el líder venezolano pueda tener una popularidad tan elevada, que le permite pasar por encima, a punta de votos, de adversarios con distintos perfiles y propuestas, aunque en esta oportunidad esto sea lo que le falta al candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, propuestas concretas y cómo llevarlas del papel a la acción.

Si tratamos de imaginar una Venezuela sin Chávez, es decir, sin que su propuesta de construcción del socialismo esté en marcha, tenemos que imaginarnos nuestro país sin Mercal, porque el neoliberalismo no permite los subsidios, más bien busca recortes, tal como le está  “recomendando” el Fondo monetario Internacional (FMI) a Mariano Rajoy en España, que recorte los sueldos.

Tampoco podríamos pensar en gasolina barata, pues este producto es a diario subsidiado por el gobierno. ¡El mercado que lo determine todo! Esa es la verdadera premisa neoliberal, incluso los sueldos deben regirse por la oferta y demanda de masa laboral. ¿Qué pensarán los españoles de esto? ¿Qué dirían nuestros trabajadores luego de tantas conquistas alcanzadas?

Una propuesta que no ha sido lo suficientemente difundida por el Comando Venezuela, es la que garantiza la reposición de los bienes expropiados a sus anteriores dueños, pregonada por HCR durante su campaña previa a las primarias y ahora, estratégicamente, guardada en un baúl. Cómo le hacemos entender a los miles de campesinos que han recibido tierras, gracias a la política social contra el latifundio, que deben dejar de sembrar y salirse de sus unidades de producción porque hay que devolverle ese espacio, que le garantiza el sustento de su familia, a su anterior propietario, el terrateniente que, probablemente, en algún momento lo explotó a él o a uno de los suyos. Es algo ininteligible.

Otro planteamiento hecho público por la MUD, es la intención de elevar la producción de crudo en 400 mil barriles por año, sin importar las cuotas de producción acordadas en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que gracias al empeño del Gobierno Bolivariano ha logrado recuperar los precios internacionales de los hidrocarburos, lo que ha permitido la enorme inversión social que se ha llevado a cabo en nuestro país, además de una evidente expansión económica.

Estas y muchas otras cosas, no pueden exponérseles a la gente de a pie porque sencillamente, la candidatura de HCR no representa los intereses del pueblo, representa los intereses del capital nacional e internacional, que busca recobrar el espacio especulativo que perdió con la llegada de la Revolución Bolivariana.

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