Camaradas: ¿cómo vi el acto de inscripción del “majunche”?

 Hace pocos días intercambiando ideas con un ya viejo camarada militante del Partido Comunista de Venezuela, nos explicaba a un grupo de camaradas que lo escuchábamos, que la izquierda venezolana estaba cometiendo un gran error al subestimar al candidato Capriles Radonski reduciéndolo o minimizándolo como un “majunche o magunche”. Nos dijo que la dirigencia de la izquierda no se da cuenta que una cosa son palabras pronunciadas por el camarada Chávez y que caen bien a los oídos de la población que lo respalda y las populariza, pero que otra cosa son las mismas palabras imitadas por aquellos camaradas que deben llevar las políticas a las masas, a los barrios, a los caseríos, a los campos, donde habita pueblo real y debe hablarse en otro lenguaje para buscar ganarse parte de los habitantes que, por una u otra razón, no congenian con los postulados de socialismo que pregona el camarada Chávez . Sostiene el camarada del PCV que hemos subestimado tanto a Capriles Radonski que lo único que nos falta es llamar a la gran masa que votará por el camarada Chávez a que el 7 de octubre se quede en su casa con toda la tranquilidad del avestruz, porque serán suficiente pocos votos para ganarle al candidato de la MUD.

 En política o en cualquier forma de la lucha de clases un error de principio es subestimar al adversario para sobrestimar las fuerzas propias. Eso es una fuente de creación de apatía o de indiferencia hacia los deberes que deben cumplirse para lograr los objetivos propuestos. Los candidatos a la Presidencia de una nación muy pocas veces son fruto del azar. Más bien es el resultado de un proceso continuo entre un periodo presidencial y la elección para otro en procura de ganar el derecho a gobernar. Los adversarios de una Revolución o de un Gobierno revolucionario estudian, analizan, meditan, contemplan y reflexionan sobre cada paso que van a dar en la política y lo mismo hace una Revolución. Quienes crean que la burguesía, y esto nos lo dijo un viejo camarada internacionalista y sabio, no tiene un personal intelectual o ideológico inteligente y capacitado para realizar análisis de una situación internacional y, al mismo tiempo, nacional para sacar sus conclusiones o síntesis concretas, se equivocan. Que cometan graves errores, no se discute y ojalá todos sus pasos fuesen graves desaciertos en política, porque eso lo recogería como éxitos una Revolución. Pero si sucede lo contrario, son los enemigos de la Revolución los que se benefician. La experiencia histórica así lo confirma o lo testimonia. Tal vez, la más rica experiencia la podemos obtener de Hungría cuando en aquel 1919 la burguesía húngara, incapacitada en ese momento para ejercer el poder, le entregó éste a los comunistas que instauraron la “República de los Consejos”, pero éstos, lamentablemente, no hicieron las cosas bien y cuando la burguesía recuperó sus fuerzas y su capacidad le arrancaron de las manos el poder a los camaradas sin necesidad de echar un solo tiro. Por supuesto, esa realidad no es la que está viviendo la República Bolivariana de Venezuela ni el camarada Chávez es un Bela Kun.

 Cuando tomó auge el hablar y escribir sobre globalización capitalista se evidenció la necesidad en que estaba el imperialismo de asumir políticas mucho más agresivas que las aplicadas por gobiernos como el de Clinton en Estados Unidos. En el proceso electoral para sustituir a Clinton en la Presidencia de Estados Unidos el candidato republicano, George W. Bush, aparecía, ante los ojos y el entendimiento de los demócratas, como un pichón de pájaro o un “majunche o magunche” que no ponía en peligro el éxito electoral del Partido Demócrata. Los dirigentes de éste no se habían percatado que la globalización capitalista, por su carácter salvaje, no necesitada de un Al Gore en la Presidencia sino de un Bush que fuera capaz de hacer guerras imperialistas de rapiña inventando los motivos para iniciarlas. Pues, un Colegio Electoral en una elección de segundo grado le arrebató la victoria a Al Gore y se la asignó a Bush y nada pasó internamente en los Estados Unidos pero sí mucho sucedió de violencia en el mundo como consecuencia de ese fraude electoral. Para ese entonces cualquier candidato que no fuera Bush hijo, cuyas características de personalidad lo presentaban como una fiera violenta e irracional, hubiese tenido vida ante cualquier candidato del Partido Demócrata. Así es la política, queridos camaradas. Por suerte, en Venezuela la elección presidencial no la decide un Colegio Electoral sino la mayoría del pueblo con derecho y deber de voto en primera vuelta electoral, como debe ser en democracia política, incluso, burguesa; y, además, el camarada Chávez no es estadounidense, ni es Al Gore y, mucho menos, un Bush. Es latinoamericano y camarada.

 Camaradas: todas las personas, independiente de sus niveles de conocimiento y de conciencia, saben que los ojos (para ver) y los oídos (para escuchar) son primordiales para las percepciones. No estamos negando los valores de capacidad perceptiva que tienen los ciegos o sordos. La manifestación que acompañó al candidato tenido por majunche fue numerosa, hubo capacidad de convocatoria y tuvo oídos receptivos, independiente si hubo o no montajes técnicos para hacerla ver gigantesca. No neguemos esa verdad porque nos conduciría a hacernos acreedores de la mentira y la Revolución tiene en la primera su piedra angular de comportamiento. Que la que acompañó al camarada Chávez haya sido igualmente numerosa y hasta más numerosa no lo pongamos en duda, pero que eso no nos conduzca a subestimar al adversario, a dormirnos en los laureles y esperar que pase el cadáver del imperialismo sobre los hombres de los burgueses arrepentidos por el frente de nuestras casas negando la fuerza dela lucha de clases. Sólo el 7 de Octubre por la noche o el 8 por la madrugada sabremos oficialmente el nombre y el apellido del próximo Presidente de la República. Antes, los que apoyamos al camarada Chávez, no debemos ponernos a cantar victoria ni a festejar el triunfalismo para que nada nos induzca a la indiferencia ni al exceso de confianza y no se nos ocurra dejar de ir a votar con el cuento que el camarada Chávez ya ganó. No nos dejemos enturbiar ni embobar por la encuestas ni de un lado ni del otro. Seamos lo más realistas que podamos diciendo y aceptando verdades, combatiendo con hechos las mentiras. Por eso me atrevo (no sé si esté errado o no) a proponer la consigna de “medir siete veces antes de cortar la TELA”, lo cual traducido en términos de la política significa: “Trabajar, más trabajo y siempre trabajo revolucionario… Esfuerzos, más esfuerzos y siempre esfuerzos revolucionarios… ligazón, más ligazón y siempre ligazón revolucionaria con las masas del pueblo… y astucia, más astucia y siempre astucia revolucionaria en la política”. Los dirigentes del proceso bolivariano saben mucho más de eso, por lo menos, que yo. Simplemente, lanzo la idea sin creerme experto en ciencia política ni un ducho en materia ideológica. Lo que sí sé es que todas las organizaciones gremiales, partidos políticos, grupos organizados y personas que apoyamos al camarada Chávez para ser reelegido, como Presidente de la República, debemos dejar de lado las diferencias, las contradicciones, la ambiciones para presentarnos unidos y hacer del 7 de Octubre un día de festejo nacional como un triunfo de la causa o del ideal que hemos abrazado y del cual nadie discute el liderazgo del camarada Chávez. Luego de la victoria, que continúen los debates, las exposiciones, los intercambios y la lucha de opiniones o de ideas procurando fortalecer el carácter doctrinario de la Revolución, sin lo cual se estancaría todo sueño forjador de redención social. Siempre, lo dijo el camarada Lenin, será más difícil sostenerse en el poder que arrancárselo a la burguesía de sus manos.

En fin, lo que trato de decir es que la Oposición (MUD) tiene el candidato que se corresponde con el momento histórico en que se desenvuelve. Escuché bien el breve discurso que pronunció Capriles Radonsky en la Plaza Caracas como he escuchado otros expresados en otras regiones del país. No hay, en ellos, casi nada de ideología sino propuestas –especialmente- de carácter económico como suele ser en una campaña electoral. La MUD y su candidato no necesitan de doctrina filosófica sino limitarse, exclusivamente, a rechazar el ideal socialista tratando de hacerlo entender por la mayoría de los votantes como una monstruosidad que niega todos los fundamentales derechos humanos. No podemos aspirar que el candidato de la MUD nos dicte una cátedra sobre las leyes del capitalismo y su inevitable depauperación en perjuicio de la mayoría de la humanidad. No debemos esperar que en sus discursos exponga la extrema explotación de los patronos privados a los obreros haciendo que éstos les produzcan plusvalía sin que les remuneren su fuerza de trabajo. La MUD y su candidato no requieren del uso de conceptos históricos para su campaña electoral sino, simplemente, de rechazar todas las buenas obras que ha hecho realidad el Gobierno que lidera el camarada Chávez. Y aquellas que reconocen como ciertas las avalan a medias prometiendo que las van a perfeccionar cuando saben que su misión principal será al servicio de los grandes intereses de la propiedad privada sobre los medios de producción, de la riqueza monopólica y de pocas familia acaudaladas, tanto nacionales como foráneas. Y si ganase Capriles Radonsky la Presidencia, cosa que no parece posible o muy cuesta arriba, téngase por seguro, que al poco tiempo el Gobierno sufrirá fracturas porque algunos gremios, organizaciones políticas y personas no compartirán esa fidelidad gubernamental a las oligarquías, interna y externa, y tendrán que volver a las filas de la izquierda aunque sigan manteniendo disidencia con el camarada Chávez. Ahora, pensar que la MUD y su candidato carezcan de programa de gobierno y de ideología sería un grave error que nos llevaría a subestimarlos y a sobrestimarnos nosotros sin que nos demos cuenta de los errores que podamos cometer en favor de la derecha y en contra de la izquierda.

Pero lo acertado en política en este momento de la historia venezolana, así lo entiendo y así lo expreso, es necesario vencer y que el camarada Chávez sea reelecto Presidente de la República. Ojalá, así debemos esperarlo pero trabajando día y noche por ello, sea su triunfo lo más contundente posible. La mejor prueba convincente en política son los hechos y no los discursos. En eso la ventaja del proceso bolivariano es irrefutable, aunque no por ello debemos bajar la guardia confiados que sin discursos tenemos todo garantizado para la victoria el 7 de Octubre.


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Freddy Yépez


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