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Cambio revolucionario
Diversificar la producción es revolución
Por: Edwin Sambrano Vidal
Fecha de publicación: 29/05/05
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Producción de Aluminio como insumo industrial.

Venezuela es un país productor de aluminio a través de las Empresas ALCASA fundada en la década de los 60 y VENALUM en la década de los 70. Ambas son empresas mixtas con mayoría de capital público ubicadas estratégicamente en la Zona industrial de Matanzas, antiguo Hato Cañaveral al sur del país, donde confluyen los dos más importantes ríos del país, en Puerto Ordaz, Ciudad Guayana, Estado Bolívar. Casi el 90% de la producción es Aluminio primario que es usado como materia prima industrial y más de tres cuartas partes es exportada para que otros países lo procesen y agreguen valor. Todo lo que produce VENALUM es aluminio primario, mientras ALCASA tiene un mediano sector de fabricación para producir láminas de distinto grosor y es propietaria de empresas que producen papel de aluminio muy útil para el consumo doméstico y famoso en casi todo el continente. En conjunto, la producción venezolana de aluminio debe estar sobre el 5% de la producción mundial. Existe demanda para todo el aluminio que se produzca y es vendido de inmediato por un sistema de cupos y mediante los acuerdos de suministro con socios extranjeros minoritarios.

Concepción capitalista y modelo de crecimiento hacia afuera.

La instalación de estas empresas se hace bajo la concepción capitalista de sembrar el petróleo (sobre la cual hablaremos en otra ocasión) y el modelo de una economía de crecimiento hacia fuera. Esto último quiere decir que se produce para exportar y lo que exportamos se encuentra previsto en la división internacional del trabajo entre las naciones y las corporaciones transnacionales. Este modelo se decía combinar con la política de sustitución de importaciones, pero el proceso de sustitución dependía de las necesidades e intereses de las economías desarrolladas dominantes. De suerte que mientras se expandía la producción nacional de materias primas para otros países, el proceso industrializador interno era postergado con múltiples excusas o prioridades impuestas. En el papel, ALCASA crecería en su capacidad de trasformación y de ella nacerían “aguas abajo” un conjunto de industrias que aprovecharían las láminas para la fabricación de equipos, cables, piezas, instrumentos, utensilios y demás productos bien para continuar la cadena transformadora o para el uso.

Una economía al servicio de las transnacionales

Se amplió ALCASA, pero principalmente para que produjera más aluminio primario y además se creó VENALUM con una capacidad superior al doble de la producción de ALCASA, mientras el impulso del sector transformador se estancó. Simplemente se estaba usando la energía barata, generada a borbotones del río Caroní, para envasarla en lingotes y cilindros de aluminio para aprovecharla en los centros industriales capitalistas avanzados y agregarle valor que luego es cobrado a nuestros países reproduciendo el círculo vicioso de altos precios y ganancias para los productos importados y bajos precios y agotamiento de nuestros recursos. Esta situación se ha mantenido invariable en desmedro de los intereses generales de la sociedad venezolana. A los precios actuales el aluminio es energía envasada más barata que el petróleo crudo.

Una Industria Básica para el desarrollo soberano, equitativo y sustentable.

El destino de nuestras naciones tiene que cambiar, no podemos seguir siendo eternamente exportadores de materias primas o insumos industriales. Lo que está planteado en este proceso revolucionario, es convertir a la industria básica (Acero, Aluminio, Ferrosilicio, Química y Petroquímica, Generación de energía eléctrica, etc.) en un motor para el desarrollo industrial y para el desarrollo social del país. En el caso del aluminio hay que invertir la rutina perversa, mediante los siguientes objetivos inmediatos: 1.- Dejar a VENALUM como productora de aluminio primario. 2.- Dar un impulso EXTRAORDINARIO a la capacidad de transformación de ALCASA, recuperando su equilibrio financiero-económico, para lo cual es indispensable a su vez tres objetivos centrales: A) Aumentar la capacidad de producción de aluminio para aumentar la rentabilidad a corto plazo, B) Recuperar e instalar los laminadores aumentando su eficiencia productiva y, C) Poner en marcha un plan de adecuación tecnológica. Y, 3.- Crear y articular un complejo de unidades productivas que procesen el aluminio y especialmente las láminas de aluminio que produzca ALCASA.
Estas medidas tienen que ser adelantadas como un programa de emergencia acompañado de un cambio sustantivo del modelo de gestión: de la gestión capitalista-autoritaria-tecnocrática a la gestión democrática-productiva y social. No se trata de un programa común que puede adelantarse burocráticamente y con ensayos irresponsables, NO!.

Es necesario la mayor destreza, decisión e intensidad. Rápido, pero con tino, sin ligerezas ni estancamientos que nos lleven a costosos errores, porque el fracaso de este proceso puede conducirnos a 100 años de dominio colonial como ha dicho el presidente Chávez.
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Edwin Sambrano Vidal


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