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Testimonios históricos de los vinculos entre Cuba y Venezuela
Por: Emilio Silva
Fecha de publicación: 29/05/05
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A despecho de la macdonalizante transculturización ideológica y consumista que ha erosionado las mentes de los sectores escuálidos de la clase media venezolana, y para rescate de la memoria y preservación de la dignidad de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, este momento es oportuno con el fin de referirnos a algunos episodios históricos de digna mención para nuestra estirpe de libertadores de naciones.

Para 1.783, la primera nodriza del Libertador Simón Bolívar fue Doña Inés Mancebo, una dama cubana amiga íntima de su madre, y esposa de Don Fernando de Miyares, más tarde gobernador de la provincia de Maracaibo y Capitán General de Venezuela. Con arreglo a la costumbre criolla de entonces, por no poder amamantar a su recién nacido hijo Simón, Doña María de la Concepción Palacios y Blanco había rogado a su amiga, quien entonces tenía un niño de pecho, “le hiciera las entrañas a Simoncito” mientras le conseguía un ama de cría. Tal como aparece históricamente reseñado con posterioridad, Bolívar le demostró en palabras y hechos el afecto y el respeto que siempre le guardó a Doña Inés, aunque esta fue partidaria de la causa realista.

El cubano Francisco Javier Yánez tuvo participación destacada en la lucha por la independencia de Venezuela desde antes de los sucesos del 19 de Abril de 1.810, fue firmante del Acta de Independencia el 5 de Julio de 1.811, y en 1.819 tuvo vinculación con el Congreso de Angostura. También compiló documentos referentes a la vida del Libertador.

Entre 1.820 y 1.823 ocurrieron en Cuba distintas acciones conspirativas contra la dominación española y que eran reflejo del independentismo latinoamericano, siendo estas protagonizadas por distintas agrupaciones revolucionarias, entre las que destacaba la sociedad secreta “Soles y Rayos de Bolívar”, la cual respondía a una amplia red vinculada directamente al movimiento bolivariano, y lo que la hizo verdaderamente preocupante tanto al colonialismo español como a la burguesía esclavista cubana.

La conspiración que encabezaba esta agrupación tuvo sus orígenes en las actividades de destacados latinoamericanos residentes en Cuba desde antes de 1.820. Sus organizadores fueron el neogranadino José Fernández La Madrid, el ecuatoriano Vicente Rocafuerte, el peruano Manuel Lorenzo Vidaurre y el argentino José Antonio Miralla, cada uno de ellos habiendo brillado con luz propia en sus respectivas patrias latinoamericanas y al servicio de otras.

Al frente de la conspiración estaba el cubano José Francisco Lemus, quien ostentaba el grado de coronel del ejército de Simón Bolívar. Todo el movimiento descansaba en una acción recíproca entre la invasión de tropas bolivarianas a Cuba y el apoyo interno a esta. Uno de los que les correspondía dirigir la invasión era el general venezolano José Antonio Páez.

Otro cubano que participó como alférez de ejército de Bolívar fue Fructuoso del Castillo.

Con miras a la realización del Congreso Anfictiónico de Panamá, para el 15 de Mayo de 1.825 el Libertador dirigió unas instrucciones secretas a los plenipotenciarios de Perú, entre las que incluyó la posibilidad de establecer un acuerdo con México y Centroamérica a fin de “adoptar medidas respecto a las islas de Cuba y Puerto Rico, y en caso de que se resolviese emanciparlas, atender a su destino futuro: si deberían agregarse a algunas de las nuevas repúblicas o dejar que se constituyeran independientes”.

Este punto se tocó en tan importante evento integracionista instalado el día 22 de Junio de 1.826. Con el propósito de que los cubanos estuviesen informados de los debates internos que dicho tema habría de suscitar en el seno del Congreso, Bolívar dispuso la designación de los cubanos José Agustín Arango como secretario de la delegación peruana, y Fructuoso del Castillo como secretario del Congreso, quien para la fecha era edecán del general venezolano Pedro Briceño Méndez.

Por presiones de los Estados Unidos hacia los gobiernos de la Gran Colombia y México, estos abandonaron el proyecto de una expedición conjunta para liberar a Cuba y Puerto Rico del dominio español. Por otra parte, “Soles y Rayos de Bolívar” fue reprimido en Cuba con anuencia de la burguesía criolla.

Hasta aquí no llegan los testimonios históricos de hermandad entre los pueblos de Cuba y Venezuela. A finales del siglo XIX, uno de los jefes militares de la Guerra de Independencia de Cuba fue Calixto García, hijo de un rico hacendado venezolano establecido en Holguín. Antonio Maceo fue otro de sus líderes que también era hijo de un venezolano. Es decir, García y Maceo tenían raíces venezolanas. Mención aparte merece un héroe de esa gesta como lo fue Máximo Gómez, nacido en República Dominicana de padres españoles. Los tres casos demuestran que las ideas de justicia y libertad son universales y trascienden fronteras humanas.

Además, Bolívar fue genio inspirador de hombres como el prócer cubano José Martí, quien dijo: “Lo que Bolívar no hizo, está todavía por hacer en América”. Hagamos referencia a la anécdota acerca de la llegada de Martí a Caracas en 1.881, cuando soltó lágrimas de alegría frente a la estatua ecuestre del Libertador en la Plaza Bolívar. José Martí abogó sin descanso por hacer realidad la hora de la “segunda independencia” e impedir con esto la expansión de los Estados Unidos, “repletos de productos invendibles”, por sobre “nuestras tierras de América”. En su estrategia continental, la liberación de Cuba y Puerto Rico era en ese sentido un primer paso insoslayable de todo punto de vista, y en ellas se decidiría la suerte del continente.

Durante la primera mitad del siglo XX descolló el venezolano Carlos Aponte, un luchador internacionalista que estuvo en Nicaragua sirviendo en las filas del ejército dirigido por Augusto César Sandino, alcanzando el grado de coronel. Como militante revolucionario tuvo otras actuaciones contra dictaduras en América Latina, tanto en su país como en Ecuador. Tuvo estrecha relación con el líder cubano Julio Antonio Mella, y amistad con personalidades de la izquierda latinoamericana.

El revolucionario cubano Antonio Guiteras fue líder de la agrupación Joven Cuba, y en 1.935 estuvo organizando una expedición hacia Cuba que partiría desde México con el fin de derrocar el gobierno que en aquel entonces era manejado tras bastidores por el tirano Fulgencio Batista. Uno de los escogidos para participar en la acción fue Carlos Aponte, quien solicitó contribuir a la misma. Fue aceptado por Guiteras pues este era de la concepción de la unidad de los pueblos latinoamericanos, de que nuestras naciones eran una sola entidad histórica, como lo habían soñado Bolívar y Martí.

Una de las razones del viaje era que Guiteras consideraba fundamental el vínculo con otros líderes y organizaciones revolucionarias latinoamericanas, queriendo fundar una organización continental que propondría llamar la Joven América, cuyos objetivos políticos era hacer continental y organizada la lucha contra el opresor común, el imperialismo yanqui, y contra las oligarquías nacionales. Para él, la revolución antimperialista debía ser continental, y junto a otros amigos del continente planteaba la necesidad de fortalecerla estableciendo la unidad de los distintos movimientos revolucionarios en nuestra América.

El 8 de Mayo de 1.935 Antonio Guiteras y Carlos Aponte fuero asesinados en una celada pues el imperialismo ordenó sus muertes y Batista las ejecutó.

Posteriormente, desde 1.958 y durante la siguiente década, el pueblo venezolano aportó recursos de diverso tipo para contribuir al derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista y a mitigar el posterior bloqueo estadounidense a Cuba, de donde vino apoyo solidario a los grupos políticos partícipes de la Lucha Armada contra los gobiernos vendepatrias del Pacto de Punto Fijo, el cual finalizó el Domingo 6 de Diciembre de 1.998 con la victoria electoral del proyecto político encabezado por nuestro Comandante Hugo Chávez, y ese proyecto reivindica históricamente los ideales de nuestros camaradas caídos en la lucha por creer que otro mundo mejor es posible y necesario.

Actualmente, todavía falta por liberar a Puerto Rico de la opresión colonial de Estados Unidos, que tiene subyugados a otros países hermanos como neocolonias. En forma simultánea, el Proceso Revolucionario venezolano está avanzando a paso de vencedores con el desarrollo de las Misiones Sociales, contando al respecto con la colaboración de Cuba, cuya revolución es un ejemplo de justicia social y conciencia política para Venezuela y el resto del mundo. Esto, junto con el ALBA, la Comunidad Sudamericana de Naciones, Petroamérica, Telesur y demás iniciativas, constituyen demostraciones palpables del espíritu de hermandad y unidad ente las naciones de nuestra patria América o Pachamama.

¡Por una sola nación desde el Río Grande hasta la Patagonia!
¡Por la liberación de Puerto Rico!
¡Por la construcción del Socialismo!
¡Viva Cuba y Venezuela!

Fuentes consultadas.
1) Eduardo Torres-Cuevas y Oscar Loyola. “Historia de Cuba: 1.492-1.898”. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 2.001.
2) Francisco Pividal. “Bolívar: Pensamiento Precursor del Antimperialismo”. Editorial Ateneo de Caracas. Caracas, 1.983.
3) Humberto Gómez García. “Cuba: Génesis del Socialismo”. Fondo Editorial y Comercial Caracola SRL. Caracas, 2.004.
4) Salvador de Madariaga. “Bolívar”, Tomo I. Editorial Hermes. México, 1.951.
5) Waldo Frank. “Cuba, Isla Profética”. Editorial Losada, SA. Buenos Aires, 1.961.
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Emilio Silva


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