La historia trastocada de la recuperación de la Radio Nacional de Venezuela en abril de 2002. Así hay muchas

Homenaje al profesor Arenas: La revolución es verdadera o no es revolución

Hoy me tocó en suerte que un compatriota y camarada, me invitara al programa a la Radio Nacional, con motivo de los eventos conmemorativos de los días del golpe de estado, con el título de “La Recuperación de la Radio Nacional”. Lo cual motivó la escritura de la presente misiva.

Es increíble el grado de mezquindad y miseria que puede albergar las personas que sin reparo alguno y a sabiendas de que fue lo que sucedió en esos días aciagos de angustia, temor, incertidumbre y rabia, mucha rabia, construyan una historia trastocada para figurar como protagonistas y únicas figuras que asumieron con valentía y arrojo dicho rescate.

Paso a narrar lo vivido por mi y junto al profesor José Ángel Arenas, acompañados por un grupo solidario de camaradas, todos pertenecientes a la organización” La Nueva Vecindad”. Institución creada y financiada por el mismo Profesor Ángel Arenas y su señora esposa y compañera, la profesora Lilia. Con el único motivo de apoyar incondicionalmente a nuestro presidente, en la labor de sacar adelante tan gigantesco proyecto social.

“La Nueva Vecindad” para esos momentos constaba con más de 5000 miembros en toda Venezuela, gracias al programa que tenía en esta radio diariamente y a veces, más de una, también los días domingos y feriados. Dentro de la organización habíamos constituimos una red de comunicación interna que funcionaba a partir de 5 personas, las cuales cada una tenía su grupo de otras cinco, quienes a su vez estas tenía otro grupo de 5 personas, y así sucesivamente hasta abarcar la mayoría, en la ciudad de Caracas, más los grupos en el interior del país. Logramos de esta manera varios objetivos: Comunicarnos con eficiencia y eficacia en el menor tiempo posible, con seguridad y un mínimo de costo, pues solo deberíamos hacer cinco llamadas en lugar de 5000 o más.

La acotación viene al caso porque gracias a ese esquema de comunicación, el mismo día jueves 11, pudimos convocar a la mayoría de los activistas de la organización, para reunirnos en la plaza de Chacaíto a la salida del metro del Centro Comercial, a las 8 de la mañana del día viernes 12, para acordar junto con el profesor Arenas, la estrategia de resistencia a ser abordada en los días siguientes. Cuál no sería nuestra sorpresa, al llegar al punto de encuentro había todo un escuadrón de la policía de Chacao reunida en los límites de Chacaíto y Country Club. Nos replegamos de inmediato al metro y nos re-convocamos para el parque Los Caobos, en La fuente.  Personalmente allí actuó como instructor de tai chi (lo cual en verdad practicaba para la fecha en la facultad de Ciencias de UCV) y todos los demás camaradas, unos 40, actuaron como alumnos de la clase ficticia, excusa acordada para recibir de parte del profesor Arenas las instrucciones pertinentes sin despertar sospechas.

Estando enconchados como habíamos acordado, recibimos la información de la transmisión de la radio Fe y Alegría, lo que motivo al profesor Arenas a tomar la decisión de reabrir la Radio Nacional que había dejado de informar a su audiencia, razón por la cual convocamos a toda la red de compatriotas de la Nueva Vecindad para apostarnos en la entrada de la radio y aperturar nuevamente los micrófonos para la audiencia del pueblo, que estábamos casi totalmente desinformados de los acontecimientos. Tomada la decisión nos fuimos en dirección de la sede de la Radio Nacional en Chapellin contando que para ese momento ya estarían los camaradas de la Nueva Vecindad, llegamos a nuestro destino, pero no fue así, allí no había nadie.

Nos encontramos el profesor Arenas y yo, solos delante la entrada de la radio, luego de gritar por la presencia de alguien, apareció un vigilante de seguridad, le explicamos nuestra intención, pero fue inflexible ante nuestra solicitud de abrir la puerta. Después de largos argumentos de parte del profesor y míos, finalmente nos dijo quedamente, que se encontraba dentro el coordinador de la radio y que si el decidía, entonces nos abriría las puertas. Comenzamos a vociferar el nombre del coordinador llamándolo, hasta que este apareció tímidamente tras la puerta de entrada negándose rotundamente a abrirnos las puertas, argumentando que dentro se encontraban unas damas en las oficinas de redacción y que no podía permitir poner en peligro su seguridad física, a lo cual le riposte que si no abría la puerta, me iba al Barrio chapellín, (este queda a tan solo tres cuadras de la radio), a buscar la gente del barrio para entrar por la fuerza y que entonces si sería su responsabilidad de todo lo que pudiera acontecer. Me fui a cumplir mi ofrecimiento y efectivamente la gente del Barrio solidariamente comenzó a vociferar que tenían al profesor Arenas en la radio. Me regresé de inmediato y cuál no sería mi sorpresa al cruzar la primera esquina, veo llegando un grupo de la policía metropolitana armados con ametralladoras y en el medio se encontraba el profesor Arenas. Freno el carro y cambio de rumbo por la parte izquierda subiendo hacia el Country Club y Bajo poco a poco por la calle que desemboca a la radio. Unos 40 metros antes de llegar me asomo por la ventana del carro y le grito al profesor Arenas: José Ángel, vente que te vine a buscar. El profesor se desplazo entre los motorizados de la metropolitana, abrió la puerta del carro se monto y nos fuimos.

Salimos vía Chapellín y nos encontramos de frente con la gente del barrio que venía al rescate. El profesor los detuvo y les dijo: no sigan, que los está esperando la metropolitana armada hasta los dientes.

Nos fuimos vía al Paraíso, en el camino no habíamos rodado 15 minutos, recibe El profesor Arenas una llamada de los integrantes de La Nueva Vecindad, que estaban en la puerta de la radio, que nos regresáramos por que ellos habían tomado la radio. Esto hicimos, nos conseguimos con Servando y su sobrino que era ingeniero de algo y estaban tratando de conectar la consola de sonido. En la confusión llega el coordinador de la radio y dice que él vio al director que estaba manipulando la consola por abajo. Levantaron la consola y efectivamente había unos cables desconectados. Se conectaron y así pudimos salir al aire nuevamente. Allí estuvimos largo tiempo hasta que comenzaron a llegar más personas, funcionarios públicos y políticos, razón por la cual el profesor, llamándome aparte me dijo: vámonos que ya esto está tomado, se dirigió a Servando y le dijo: mañana a las 7 estaremos de nuevo aquí para relevarlos, cosa que hicimos, pasamos todo el día domingo con la alegría más grande que he podido disfrutar en una radio.

Hay mas detalles de todos y cada uno de los que compartimos esos momentos y que pueden ser corroborados, en la seguridad que lo que hicimos, lo hicimos porque estamos convencidos que esta es la vía correcta para tener un país libre e independiente, mas para nuestros hijos y nietos que para nosotros mismos y sin ningún tipo de protagonismo personal, era un deber. Los 30  0 mas miembros de La Nueva Vecindad que estuvimos presentes en ese acto decisivo pueden dar fe de lo allí acontecido. No así el Profesor Arenas quien al poco tiempo partió a  seguir su batalla en otros mundos, en donde seguramente lo encontraremos luchando por la verdad, la justicia con integridad como solo él sabe hacerlo.

Su compañero de ruta.

Efraín González

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