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Cuanto me gustaría ver a alguno de esos periodistas enfrentados a los problemas de aquellos a quienes critican.
¿Periodismo servil o mediocridad?
Por: Ing. Abdalah Fattal
Fecha de publicación: 14/12/02
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tus panas
Publicado en el diario El Universal el viernes 28/07/2000, página 1-6 (Opinión)

Para comenzar debo aclarar que no soy periodista y que las líneas que siguen a continuación surgen como una necesidad de alertar sobre un periodismo malsano y de baja calidad que nos está invadiendo en forma peligrosa y que debemos atacar y erradicar.

Entiendo que el periodismo es una profesión necesaria que nos permite conocer los hechos que ocurren a nuestro alrededor y fijar nuestras propias opiniones al respecto. Sé lo arduo y difícil que es conseguir la información y lo riesgoso que es a veces divulgarla. Por ello no temo en afirmar que el periodismo es una bella profesión, siempre y cuando se maneje de forma objetiva y veraz.

La lamentable e inevitable fusión que existe entre los medios de comunicación social y los intereses particulares, ha distorsionado el verdadero objetivo del periodismo hasta el punto de manipular, tergiversar e inducir la información con el solo propósito de proyectarse y lo que es más peligroso aún, arremeter contra personas o grupos, presentando falsas acusaciones y afirmaciones pendientes por probar.

Esto podría difícilmente aceptarse, en aquél que no es periodista, como por ejemplo, algún dueño de un medio de comunicación social quien podría estar buscando un fin lucrativo, pero el periodista que no es objetivo ni veraz puede ser tranquilamente definido como un parásito, ya que un parásito, si vamos a la definición exacta de la palabra, es un animal o planta que se alimenta o crece con sustancias producidas por otro al cual vive asido. ¿Acaso no son parásitos aquellos periodistas que caen en un juego tan sucio?. Peor aún, ¿no son profesionales del chisme y la mentira?.

Nuestra recientemente aprobada Constitución Bolivariana, en sus artículos 57 y 58 relativos a la libertad de expresión y a la información veraz, prevé una protección contra estos hechos; y la misma fue motivo de un despiadado ataque por parte de un grupo de periodistas que quieren poder hablar libremente sin tomarse la molestia de corroborar los hechos. Estimados señores, opinar no es lo mismo que afirmar; opinen lo que quieran, pero afirmen sólo aquello que hayan comprobado. ¿Es eso acaso muy difícil?.

Resulta verdaderamente molesto encender la televisión y ver algunos programas de opinión donde el periodista o la periodista afirma cualquier cosa con una seguridad espeluznante y sin consideración alguna; es como si el micrófono les otorgara una sensación de poder megalómano que los convierte en absolutos dueños de la verdad sólo por el hecho de tener un buen “rating” o una buena voz de locutor.

¿Por qué cuando se trata de una acusación contra un delincuente utilizan la palabra “presunto” y cuando se trata de un político, por ejemplo, afirman las cosas sin pensar que existe la posibilidad de un error?. Un caso patético es escuchar a algunos de estos personajes emitiendo ligeras opiniones sobre cualquier tema sofisticado que no conocen o que conocen muy superficialmente, como si fueran unos verdaderos expertos, basándose en que “a mi me dijeron” o en “yo creo que” sin haber realizado una investigación seria, y además, desacreditando a verdaderos expertos en la materia.

Ni hablar de los programas de entrevistas donde el periodista induce las respuestas a través de sus preguntas o simplemente se opone a ultranza a cualquier cosa que diga el entrevistado sólo por el hecho de quedar como ganador o porque así le ordenaron sus superiores. ¿No es esto una forma de ser mediocre y necio?.

Que fácil es criticar. Cuanto me gustaría ver a alguno de esos periodistas enfrentados a los problemas de aquellos a quienes critican. ¿Cómo se comportarían si recibieran el mismo tratamiento que ellos dan? ¿tienen ellos capacidad para resolver problemas o sólo para criticar?.

En estos días de tanto revuelo político donde afloran los más profundos intereses personales, miedos, egoísmos y sentimientos mezquinos, podemos palpar claramente la existencia de este periodismo destructivo al que me refiero.

Modérense un poquito por favor. Hagamos que el periodismo nos ayude a levantar el país a través de la crítica constructiva y objetiva. Ataquemos a quien haya que atacar, pero con las pruebas en la mano. Evitemos el abuso de poder a través de los medios de comunicación social.

El periodismo objetivo y veraz es loable; el otro es despreciable.

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Ing. Abdalah Fattal


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