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Muy buenas tardes amigas y amigos. Espero que la estén pasando bien. Quien les habla, José Del Grosso, profesor de la Universidad de los Andes, les da la Bienvenida a su programa favorito Controversia.
Estamos muy contentos porque esta emisora, YVKV Mundial Los Andes 1040 AM, celebrará el próximo 4 de mayo su cumpleaños número… Sí estamos de fiesta celebrando su cumpleaños… Bueno, uno siempre celebra su cumpleaños cuando cumple años y esta hermosa dama cumple años y como no es elegante de parte de un caballero decir la edad, pues no la diremos.
Hoy volvemos a tener con nosotros a un invitado muy especial. Se trata de un hermano de la República de México…, de un hermano que ha sido un asiduo estudiante de la obra de Bolívar…, de un hermano que… al que le doy la bienvenida. Con nosotros el profesor… El profesor…
.....Psss, por favor, cuál es su nombre que se me olvidó.
PI. ¿Cómo que se le olvidó?
P. ¡No hable tan duro! ¡Disimule que me va a hacer quedar mal!
PI. Pos mire usted, ¡me da un coraje que se halla olvidado de mi nombre!
P. Nuestro invitado de hoy no necesita presentación. Con ustedes, ¡el invitado!
PI.!Qué bueno que se acordó de mi nombre: Invitado Pedro Infante. Muy buenas tardes chamacas y chamacos, chamacotas y chamacotes…
P. Gracias Don Invitado. Hoy quisiéramos que nos hablara del proyecto de Simón Bolívar.
PI. Pos, con mucho gusto. Pa´ estamos aquí, pa´ complacer compadre.
P. Según tengo entendido, El Libertador tenía como proyecto crear una nueva sociedad. Una sociedad diferente, pero, para qué. ¿No era mejor dejar las cosas como estaban?
PI. ¡A poco sí, a poco no! Bolívar quería que en su patria hubiese una nueva sociedad, una sociedad diferente.
La gente nunca piensa más allá de lo que ve u oye en el momento. Bolívar lo hacía y eso producía mucho disgusto en los demás. Pero ¿Cómo puede ser uno tan ciego o tan negador de la realidad como para no darse cuenta de lo que pasa alrededor de uno? ¿Cómo no ir más allá de los moralismos?
P. ¿Qué quiere decir con todo ello?
PI. Cuando Bolívar veía que se castigaba a un esclavo, no estaba viendo una cosa que se había portado mal. Recuerde que para los mantuanos los esclavos no eran gente, sino cosas, animales domésticos sin alma. Pos Bolívar no veía que lo veían los mantuanos, el veía a un ser humano que sufría, a un ser humano herido en su dignidad y que deseaba vengarse de su opresor. Por eso lo veían como a un hereje. Allí estaba el cuate que se decía: “¿Qué le pasa? Debe estar loco”.
P. ¿Y el esclavo también veía al mantuano como una cosa?
PI. De la misma manera. El negro, el pardo, el indio, no veía a los mantuanos como personas, los veía como cosas, como monstruos peligrosos. Unos animales que se comportaban de manera extraña, de forma muy diferente a la que conocían del comportamiento animal usual.
P. ¡Oiga tiene mucha razón! Si yo te veo y te trato como cosa, los dos nos vamos a despreciar, los dos nos vamos a odiar, los dos vamos a desconfiar el uno del otro. Vamos a querer hacernos daño.
PI. Bolívar no lo puso en esas palabras, pero dejaba traslucir sus intenciones cuando decía que Moral y Luces son nuestras primeras necesidades. Moral en el verdadero sentido de la palabra, no de buenecitos hipócritas, no de guardar las apariencias, sino de hacer lo correcto porque es conveniente para todos; y Luces queriendo significar que tomemos consciencia. Si tengo consciencia de lo que hago, si me doy cuenta de lo que hago y sus consecuencias, entonces puedo cambiar para bien.
P. Pero había mucho odio en la época de Bolívar.
PI. Como hoy. Ayer como hoy había mucho odio entre las clases sociales. No es algo nuevo, no es como quieren encubrir los medios privados y los falsos profetas de la oposición. Pobres y ricos se creen con derechos. Cada uno piensa que es más gente que el otro, y esto es usado por algunos demagogos como motivo para poner a pelear a la gente entre sí.
P. ¿Pero no era más fácil predicar en contra del odio, decirle a la gente que tomara consciencia y así todo podría ir mejor para todos?
PI. Eso es un lugar común, un slogan, cuando no se piensa, cuando no se tiene en mente una solución sincera y se mira la realidad como es.
Socialmente las cosas no son tan fáciles. En una sociedad machista, donde ser hombre es darle puños a los demás, tener poder, controlar al otro, tener dinero y ver a los demás como insectos…, significa que hablar de Amor, de respeto, de dignidad…, produce roncha, de lado y lado.
P. ¿Por qué?
PI. Porque de ambos lados se piensa que lo bueno y natural es ser egoísta. Es como si cada quien tuviera un programa en el cerebro que constantemente emanara la orden: “Todo para mí, nada para los demás que no merecen nada”.
No importa que usted sea pobre, rico, de la clase media, hombre, mujer… en una sociedad como la de Bolívar, que se ha prolongado hasta hoy, la orden mental instalada es: “Todo para mí”.
Bolívar pensó en una nueva sociedad, en una sociedad diferente a la europea o a la gringa, porque hacerlo era perpetuar la orden: “Todo para mí”, es decir: “Vamos a seguir siendo racistas, discriminadores, excluyentes…, vamos a seguir odiándonos y peleando entre nosotros, porque eso es ser civilizado, eso es progreso”.
P. No entiendo por qué dice que el amor produce roncha.
PI. Sí, mi cuate, el amor produce roncha. La gente cree que amor es ser una especie de idiota, alguien que lo tolera todo. Y allí tiene al Cristo. Aunque la gente de hoy no lo diga, piensa que era un pendejo. Hasta los curas creen que eran un pendejo, aunque no se lo digan a nadie.
El Cristo habló de “amarnos los unos a los otros”, de compartir, ¿y cómo respondió la gente? ¿Estaba la gente contenta con su doctrina y mensaje de amor?
P. Hubo gente que sí.
PI. Pero esos fueron los menos. Esos son los marginados de las sociedades de todos los tiempos, en cualquier revolución…, porque los creen tan idiotas como a Cristo. Ellos se dicen a sí mismos: “¿Por qué voy a compartir? Lo que le pase a los demás no es problema mío”. Y ello a pesar de que sabe de que tarde o temprano les va a pasar o les puede pasar lo mismo que al otro.
P. ¿Por qué son siempre los menos quienes apoyan el mensaje de amor, de conciencia, de solidaridad?
PI. Son los poquitos que no están ciegos. Son los poquitos que tienen consciencia. Serían los iluminados y para los demás estos son unos locos que van a echarles a perder el negocio.
Si no existe la desconfianza, el mal, el enemigo…, entonces no hay posibilidad de que uno pueda manipular a los demás y los ponga a trabajar en provecho propio. No hay negocio en los términos civilizados de los europeos y gringos, no hay posibilidad de robar manteniendo las apariencias.
P. Por eso son peligrosos los verdaderos intelectuales, el que no es cura, sino sacerdote… Por eso los jerarcas del templo, los rabinos, decidieron que era mejor matar a Cristo, porque de seguir los aprendizajes de Cristo nadie les prestaría atención y no podrían dominar a las mayorías.
PI. No solo ellos querían que el Cristo muriera. El pueblo también quería que muriera. Cristo habló de que la gente se cambiara a sí misma, pero la gente no quería saber nada de eso. El único cambio que querían era el de asumir la posición de la elite económica y política y si no se podía, pos al menos asumir cargos burocráticos y el poder que conlleva la burocracia.
Querían que el Cristo asumiera la fuerza de su liderazgo en ese sentido.
P. Pero Cristo se negó.
PI. Y por ello la elite religiosa y política impuso su crucifixión y los pobres aplaudieron. Estaban muy enojados con Cristo, decían que era un líder de pacotilla que los había engañado. Es como si hubiesen dicho: “¿Y el dinero qué? ¿No nos va a conseguir dinero?”.
P. O sea que voltearon la torta.
PI. Así es. Cada quien iba a sus intereses egoístas. No querían saber de más nada, no querían cambiar porque decían y creían que lo natural es que hubiese quien pisara y dominara al otro.
Fíjese usted que entonces la gente cuando clama en contra de las injusticias, igualdad de derechos, libertad… esconde que quiere estar en la posición de la elite, mientras, por su parte, la elite usa esos conceptos como un modo de pisar y someter a los demás.
P. ¿Y eso se parece en algo a la Revolución de Bolívar o a la Revolución Bolivariana?
PI. Sí, a ambas. Ambas revoluciones hablan de libertad e independencia, pero cuando la gente oye esas palabras lo que entiende es que ahora tiene la oportunidad de vengarse del opresor y el opresor entiende que es su oportunidad de oprimir más. La gente entiende que hay oportunidad de dinero, de ganar poder, se olvida de sí misma y del verdadero propósito de la lucha, que es el de alcanzar la libertad.
P. Entonces la lucha no es por la libertad, sino por la esclavitud del otro.
PI. Sí. El líder y unos pocos seguidores son serios en sus planteamientos, como ocurría con Bolívar, pero no así el resto.
P. Y lo que pasó en tiempos de Bolívar pareciera que lo estamos repitiendo nosotros. Al menos la mayoría de los venezolanos está empatada en una de revolución e independencia…
PI. Ojo, muchos de los que están cerca del líder llaman revolución, independencia, libertad, democracia… a la orden mental: “Todo para mí”.
Los mantuanos se empataron en la independencia para no pagar impuestos, hacer lo que quisieran sin pedir permiso a España, legalizar su dominio sobre los demás... Los esclavos y pobres se empataron en la independencia con la esperanza de vengarse de los soldados españoles matándolos y junto a ello, quitarse de encima el peso y el yugo de la iglesia católica y quizá, poder matar a los amos.
P. O sea que mientras Bolívar pensaba junto con Simón Rodríguez y otras personas una cosa, la gente pensaba otra. No pensaban en una nueva sociedad.
PI. Exactamente. Usaron la fuerza, el carisma de Bolívar, de Miranda, Sucre, Urdaneta…, para lograr los objetivos de su agenda secreta, no la de la proposición abierta de Bolívar y los demás héroes de la independencia.
Todos los grupos que existían durante la colonia se odiaban entre sí y todos ellos odiaban a los reyes de España, a sus soldados, a los curas; de modo que en su inconsciente debieron pensar algo como: “Vamos a unirnos contra España, vamos a aprovechar que Bolívar y sus ideas ofrecen un punto de unión que nos puede llevar a quitarnos de encima a España y luego le ajustaremos cuentas a los otros grupos”.
P. Entonces podríamos pensar que la oligarquía pensó en la oportunidad de quedarse con todo. Pero para ello había que sacar del medio a Bolívar y se inventaron todas las excusas posibles y lo consideraron un tirano.
PI. Y no olvide a los oprimidos. Estos muy probablemente pensaron, que quizá después de la independencia podían ocupar el lugar de la oligarquía.
P. ¿Piensa que eso esté ocurriendo en este momento?
PI. Déjeme decirle primero que pasó en tiempos de Bolívar. La oligarquía comenzó por sacar del medio a Bolívar, asesinaron a figuras como Sucre, pusieron de lado a intelectuales como Simón Rodríguez; luego mistificaron a Bolívar para contener al pueblo, pero en medio de todo, todos los grupos sociales se dedicaron a luchas internas que acabaron con gran parte de la población de este país.
P. Sí, esa es una buena manera de resumir qué ocurrió con los esfuerzos y el proyecto de Bolívar. ¿Qué cree que ocurre en la actualidad?
PI. La oligarquía, a pesar de que se creen los dueños naturales del país, se han aliado con los gringos, pues estos les han robando mucho terreno. Últimamente, pareciera que debido a su impotencia de mantenerse como los amos han decidido “venderles el país a los gringos”, haciendo como la zorra que, en vez de reconocer que las uvas estaban muy altas y nos las podía agarrar, prefirió decir que las uvas estaban verdes.
Por otro lado, la oligarquía decidió mantener cierto poder en el control del país a través de los partidos políticos. Ellos pusieron presidentes pagando sus campañas políticas y a cambio, en medio de algo que parecía una democracia, ponían a su gente en puestos claves como el Banco Central de Venezuela, ponían gente en los puestos claves de los ministerios, sobornaban a los funcionarios públicos y muchos funcionarios públicos cobraban comisiones.
P. ¿Está hablando de la burocracia?
PI. Sí, estoy hablando de los 3 millones de empleados que en su mayoría desangran al país, que creen que Venezuela es suya y que piensan que “Venezuela es suya” significa poder hacer negocios paralelos, obtener dinero con el capital del Estado.
P. Lo que significa pobreza tanto para ellos como para todos. Pero, ¿qué ha pasado con los pobres?
PI. Los pobres que vienen escuchando de todos los líderes de todos los partidos que los ricos son sus enemigos piensan en venganza y piensan que tienen derecho a quitarle sus propiedades a los ricos, si no es por las buenas, pos será por las malas. Ellos también repiten el slogan “Venezuela es mía”.
P. Eso se parece al “todo para mí” del que hablábamos antes.
PI. Cierto. Venezuela es mía en boca de los desposeídos, según la interpretación que les regalara AD, COPEI, MAS, MVR o como quiera, significa: “Yo merezco sin producir”. La justicia social de la que habla Chávez es interpretada como Venezuela mía, mía. Sí, como el pato Lucas, que dice mío, mío, mío, aunque lo estén matando. Esto es mío, yo tengo derecho a todo. Pero es un derecho vacío, egoísta, inmerecido y que tiene mucho de lástima hacia el otro.
P. Ahora que nombra partidos políticos y al MVR, ¿qué significa “Venezuela es mía” para ellos?
PI. Bueno, hay mucho politicucho de la IV República que se coleó en el MVR, siendo antes del MAS, de AD, de COPEI. Estaban perdidos, porque ellos mismos quebraron sus propios partidos, sabían que no se podían mantener en el poder por más tiempo, así que el nuevo líder, Chávez, ofrecía una oportunidad de seguir chupando la teta de la Patria. Aparte de esos, hay otros que no tenían nada y que se dijeron: “La oportunidad la pintan calva”.
P. ¿Usted no cree que respeten las órdenes de Chávez?
PI. No, no lo creo. Es más, lo triste es que hay gente que habla de chavismo sin Chávez, desde la base hasta la cúspide.
P. Pero gracias a Chávez están en el poder.
PI. Esta gente de la orden mental: “Todo para mí”; no sabe qué es agradecimiento. Su mente es muy elemental. Ni siquiera lo protegen y estoy seguro de que ahora de que hay tantos millones en el tesoro nacional, no duermen pensando en cómo van a sacar una tajada más grande. Incluso algunos dirán: “Si matamos a Chávez y a algunos de los idealistas que lo siguen, nos quedará un pedazo más grande de la torta”.
P. O sea que usted cree que la revolución va por mal camino.
PI. Por uno que nos va a llevar a una situación igual o peor a cuando estuvieron Carlos Andrés Pérez o Caldera en su segundo gobierno. Los que piensan que Venezuela es mía y la desangro, no se dan cuenta de que volveríamos a días como los que nos impusieron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional: inflación, aumento de la gasolina, más pobreza, gente de la clase media ladrando y sin empleo. Sólo les funciona la neurona de robar y la de yo sí soy vivo.
P. Bueno, si siguen en esa, también a los del MVR les pasará igual que a los adecos, copeyanos… Van a terminar quebrando su propio partido, van a terminar sin que les crean, porque: “Yo quiero una camionetota último modelo y tomarme un trago cada vez que quiera”.
PI. No tienen futuro, sólo sus días contados. Cada vez que roban, son meses, años, sin futuro, de ladrar como los buenos.
P. Se me hace que un país es como una gran familia.
PI. Muy buena comparación.
P. Y esta pareciera una familia donde todo el mundo escupe pa´rriba.
PI. Pos muy bien. En una familia donde todo el mundo es solidario, todos se respetan, no desprecian ni engañan a nadie…, es una familia que progresa. La historia está llena de familias en que todos estaban unidos de verdad, en las que a cada uno les importaba la suerte del otro y pos mire usted, salieron pa´lante.
P. Sí, conozco muchos casos así.
PI. En cambio ha habido familias con fortuna, con una gran fortuna, donde al morir el padre o la madre, todos terminaron en la ruina porque cada uno trataba de robar al otro, porque cada uno se creía dueño de todo y se lo merecía todo. ¿Y sabe quién se quedo con todo?
P. ¿Quién?
PI. Pos, los abogados, los acreedores, los enemigos de la familia.
P. Y aquí son muy pocos los que aman a su familia venezolana, pocos quienes la defienden. Siempre hablan mal de ella. Escupen pa´rriba. A los verdaderos intelectuales los hacen aparte. ¿No se ha fijado que a esos no los llaman, por ejemplo, para formar parte de la creación e implementación de planes?
PI. Igual pasa con la gente honesta. Los burócratas y politicuchos tienen toda una guerra contra los honestos y trabajadores para que no les quiten la oportunidad de robar. Por eso a la hora de nombrar candidatos a alcaldes o gobernadores, con la excusa de escoger a los luchadores, a los del partido, los que están con la revolución…, los excluyen.
P. Bueno hasta han introducido estrategias como las de crear cargos, más burocracia, inventarse unos enemigos, una lucha interna contra unos supuestos saboteadores para tapar toda la vagabundería.
PI. Y muy a pesar de ellos mismos, se están destruyendo y están destruyendo al pueblo. Están destruyendo la posibilidad de convivir usando las mismas estrategias de los mantuanos, de los reyes de España, de la iglesia católica, es decir, creando insidia para mantenernos divididos, para que pensemos que no es posible hacer nada, que todo está perdido.
P. O sea, siguen enseñándonos a ser impotentes, a ser sumisos.
PI. Pero hay una libertad que no han logrado robarnos.
P. ¿Cuál?
PI. La de decidir si queremos seguir viviendo enfermos, desconfiando los unos de los otros porque todos somos oportunistas, aniquilando la posibilidad de que todos prosperemos… o si queremos convivir en paz, orgullosos de nosotros mismos.
P. ¿Cómo podría ser eso último?
PI. En lugar de entender que esta revolución es mi oportunidad de vengarme y hacerme rico, que pa´ eso hay bastante real, podría pensar en una nueva sociedad que me permita sentirme bien conmigo mismo. Sí, en vez de estar maquinando cómo mentir, cómo hacer para que no me agarren, para que no me odien, para que los que tienen menos no me envidien; en vez de escapar a través del alcohol, las drogas, el sexo, la distracción.
P. Es verdad. Creo que mucha gente no se da cuenta de que gran parte de sus frustraciones proviene de no ser sinceros, de que a pesar de tener dinero, eso no les vale de nada si no son capaces de sentir.
PI. Todo eso proviene de ideas locas, pero muy interesadas como las de yo soy gente y tú no eres gente, yo merezco y tú no mereces; lo que hace que todos nos comparemos, que todos sintamos temor porque a lo mejor no logramos impresionar a los demás.
P. El éxito de nuestra revolución sería el éxito de que cada uno de nosotros trabajara por liberar su mente de esa mentalidad de quién es o no es, de compararse, del negocio.
PI. Podemos escoger una revolución de luchas tras luchas. De luchas y enemigos interminables y una revolución que se dijera: “¿Por qué no nos aliamos para hacer una revolución agradable, placentera? Tú pones tus ideas, yo pongo mi trabajo, yo ayudo en lo que pueda ser útil… ¿Por qué no hacemos que nuestro trabajo sea más agradable?
P. Bueno, lograr las cosas que queremos sin trampas nos da mucha satisfacción. Uno se siente mejor cuando logra las cosas por el propio esfuerzo.
Trabajar en lo que nos gusta nos permite ser creativos.
Creo que valdría la pena pensar en una revolución más agradable. ¿Qué opina usted amigo oyente?
Bueno, hemos llegado al final de nuestro programa. Esperamos que reflexionen.
PI. Pos sí, tómense la revolución en serio. En México la Revolución siguió el mismo camino que muchos quieren imponer aquí y terminó en una pobreza que no se imaginan. Ustedes no imaginan lo que hoy significa conseguir unos pesos para llevarse un bocado a la boca y eso fue cortesía de los que pensaban: “Todo para mí”.
Pos chamacas y chamacos, que tengan una feliz tarde.
P. Quien los despide, José Del Grosso, les desea una feliz tarde.
dgrosso@cantv.net
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