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¡QUE VENGAN LOS MARINES YA!
Por: Ángel Cristóbal Colmenares E. (catirecolmenares@hotmail.com)
Fecha de publicación: 25/07/02
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El 14 de diciembre de 1908 el doctor José de Jesús Paúl, a la sazón Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Gómez, visita la Legación de Brasil para formular petición a los Estados Unidos --de cuyos negocios estaba encargada la citada Legación-- a fin de que ese país enviara naves de guerra que ayudaran a mantener el orden interno de Venezuela.

El Secretario de Estado, Elihu Root, anunció el envío de los acorazados "Maine", "North Carolina" y "Des Moines", a los cuales siguieron el "Montana" y el "Panducah" y durante más de tres meses el puerto de La Guaira estuvo ocupado por esas naves de guerra. Tal favorcito fue cobrado a muy alto precio por el gobierno estadounidense, cuya estrategia de colonización de su "patio trasero" se veía reforzada por aquellos paladines del patriotismo que ocupaban posiciones de poder escudados en las bayonetas de los militares extranjeros a menos de cincuenta años de la desaparición física del Libertador.

¿SERÁ UNA COMO ÉSTA LA "PATRIA SOBERANA" QUE PIDEN ALGUNOS EXGUERRILLEROS A SUS PROTECTORES GRINGOS?; A LO MEJOR SUEÑAN CON AYUDAR A INSTALAR "CONTROL POINTS" COMO ÉSTE EN LAS COMUNIDADES POPULARES. YA SU PATRÓN LES INSTALÓ UNA "OFICINA DE TRANSICIÓN", VALE DECIR UNA PEQUEÑA "ESCUELA DE LAS AMÉRICAS" EN CARACAS, IGUAL QUE EN KOSOVO, GUATEMALA Y OTROS PAÍSES VICTIMAS DE TALES "TRANSICIONES" (¿O TRAICIONES?)

Y a poco más de cincuenta años después, ante otro de los gobiernos serviles del imperio, se levantaron gritos de protesta y de lucha que a muchos llevó a tomar las armas y pregonar un nuevo combate "por la liberación nacional". El enemigo seguía siendo el poderoso "hermano mayor" del norte y en la confrontación se pudo verificar que las lecciones de colonialismo habían sido aprendidas con esmero y dedicación por muchos de los nuevos pichones de marines --provenientes de los cuerpos represivos latinoamericanos-- en las escuelas que a esos fines funcionan o funcionaban en Panamá y en los Estados Unidos, amén de campamentos y laboratorios que por aquellos tiempos fueron instalados en territorios de diversos países como Guatemala, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana por gentileza de sus presidentes, casualmente "electos" e impuestos por diferentes gobiernos de los Estados Unidos, apuntalados por el terror y apoyados con recursos, armas y asesoría de los organismos militares y policiales estadounidenses.

Eran tiempos difíciles para revolucionarios y los llamados "progresistas" pues había permanente suspensión de garantías constitucionales, los militantes o simpatizantes de los partidos de oposición eran sistemáticamente perseguidos, de los institutos educacionales fueron expulsados los profesores del PCV y del MIR y en los medios de difusión masiva existía una campaña de atosigamiento con mensajes continuos como aquel de "venezolano siempre, comunista nunca".

Uno de esos democráticos presidentes, cuya consigna central era segregar y aislar a los comunistas, vociferaba ante las cámaras de televisión que las calles eran de la policía y que ésta tenía su autorización para disparar primero y averiguar después, orden que fue cumplida con dedicación digna de mejor causa sin que ninguna entidad internacional como la OEA o la SIP se dieran por enteradas. Y aún no se sabe de muchos compatriotas "desaparecidos" por la DIGEPOL y por el SIFA. La "sociedad civil" adinerada y poderosa era feliz sin que ningún sobresalto, ni siquiera una digestión pesada por el cotidiano hartazgo entorpeciera su siesta, mientras la otra, tan mayoritaria como excluida, soportaba necesidades y represión.

Ha transcurrido mucho tiempo y algunos de quienes en aquellos años gritaron contra el colonialismo y hasta empuñaron un arma para "hacer patria libre o morir por Venezuela" han cambiado de tal manera que uno hasta da gracias por la derrota del llamado movimiento revolucionario. Causa repeluzno imaginar qué hubiese sido de este país en el caso de que gente como esa llegara a ocupar posiciones de poder.

En el tiempo presente al pueblo venezolano se le abre una posibilidad cierta de avanzar en la construcción de una sociedad cohesionada, de una colectividad que pueda convivir en condiciones superiores, signadas por una mejor justicia distributiva sin esa regresión que ha caracterizado a todas las políticas económicas antisociales que aquí han sido aplicadas y cuyo resultado visible es el alto índice de pobreza con todas sus secuelas de carencias y atrasos en calidad de vida.

El presidente, con los errores que puedan señalársele, con las razones que sean esgrimidas para no simpatizar con él, ha mantenido una conducta de llamado a la organización popular, al rescate de la dignidad, al finiquito de una inmensa deuda social producto de muchos años de indebidos favores a una pequeña porción de la población en desmedro del colectivo.

Hoy existe una Constitución cuyo contenido configura un excelente programa político, social y económico para construir un país verdadero, de sólidas estructuras, sin exclusiones y sobre la base de un protagonismo popular que por supuesto no deviene automáticamente ni por milagro, sino que debe ser construido, articulado y desarrollado en una dinámica que Gramsci llamaba "la reforma intelectual y moral".

Pero en lugar de incorporarse a esa labor, tan importante como ardua y que trasciende a cualquier individuo incluyendo al presidente, estos personajes que hasta ayer nomás decían estar orgullosos de haber sido guerrilleros hoy conspiran contra la posibilidad del avance popular que juraban defender. Y en vez de acercarse a trabajadores urbanos y rurales, estudiantes y desempleados a cuyo nombre decían combatir al imperialismo, claman desvergonzadamente por la pronta llegada de los marines. ¿Usted los entiende?

Enlace de interés: La Escuela de las Américas: la Escuela de Asesinos http://www.soaw.org/

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Ángel Cristóbal Colmenares E. (catirecolmenares@hotmail.com)


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