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El Zulia aún espera una auténtica transformación en la cultura política revolucionaria
Por: Luz María Martínez de Correa*
Fecha de publicación: 26/04/05
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Mientras que el Gobierno Nacional hace grandes esfuerzos para llevar adelante el Programa de Equidad Social 2001-2007, complementado a los proyectos sociales de tipo estructural y coyuntural, aunque el debate se distingue por la riqueza de ideas y proyectos humanísticos, especialmente provenientes del Ejecutivo Nacional y no de los líderes regionales, los adelantos en materia de política cultural se producen a paso lento en el Estado Zulia.

La necesidad de una transformación política no es una convicción nueva en Venezuela, pero sí lo es su carácter imperativo en estos momentos. La crisis política a finales de los 80, agotó la credibilidad de los dirigentes que habían protagonizado nuestra “historia democrática” producto de la atracción de una visión grisácea por parte de los vendedores de una patria con un proyecto neoliberal que sufrió grandes debacles. Esa esperanza puesta en un nuevo líder, protagonista de la revolución democrática, hizo posible que este proyecto neoliberal se derrumbara con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

El nivel creciente de participación ciudadana distingue a esta etapa de otras épocas de turbulencia de nuestra vida democrática. Así como el alto porcentaje de votantes en el referéndum presidencial se reafirmó un invariable apoyo al sistema de gobierno democrático del Presidente Chávez, pero en la última elección para elegir gobernadores y alcaldes coexistió un doble discurso, demostrado el Estado Zulia un menoscabo de cultura política donde el individualismo, las pretensiones por el poder y la ausencia de líderes regionales que impulsaran un proyecto común revolucionario se obnubilaron por la incoherencia y la falta de planificación y ejecución de proyectos consustanciados con el ideal bolivariano. Esta fractura en el seno de “la revolución zuliana” es el vivo ejemplo de irracionalidades que obedecían a proyectos personalistas y no colectivistas.

Según el Ministerio de Comunicación e Información (2004) extraído de Aló Presidente Nº 193, publicó que La Misión Florentino fue la estrategia ideada por el Presidente Hugo Chávez Frías para lograr organizar al pueblo bolivariano, y alcanzar una victoria contundente en el Referéndum Ratificatorio.
El objetivo de la Misión Florentino consistió en organizar y movilizar a todos los actores políticos y sociales, para asegurar una participación masiva, consciente y unida de los venezolanos en el referéndum, y para defender los resultados deseados. Para garantizar la transparencia de los comicios del 15 de agosto, y asegurarse de que no haya fraude de ningún tipo, los ciudadanos que participaron en la Misión Florentino desarrollaron las siguientes actividades:

Cedulación e inscripción en el RE a través de la Misión Identidad.
Desarrollo del escudo antifraude y depuración del RE.
Se orientarán y organizarán a partir de las directrices del Comando Maisanta, que coordinará la batalla de Santa Inés.
Integración del pueblo bolivariano organizado en las Unidades de Batalla Electoral (UBE), y en las patrullas electorales.
Incorporación de las Misiones Educativas y Vuelvan Caras al trabajo de movilización y concientización de todos sus miembros a través de los Comandos Maisanta.
Participación de las organizaciones sociales, políticas y el Frente Francisco de Miranda en los Comandos Maisanta para el desarrollo de la Batalla de Santa Inés.
Movilización del pueblo según plan nacional, atendiendo a las diferentes etapas y objetivos de la Batalla de Santa Inés.
Capacitación de todos los participantes en los comandos y UBE y de todos los electores con posibilidades de que voten a favor del presidente Chávez.
Estrategia Comunicacional y de propaganda directa.

El Comando Maisanta y la Unidad de Batalla Electoral, fueron los encargados de organizar y conducir a todas las fuerzas bolivarianas que participaron en el referéndum ratificatorio, apoyándose para ello en los comandos estatales, municipales y parroquiales, en las Unidades de Batalla Electoral y en todas las organizaciones políticas y sociales del país.

Entre los objetivos del Comando Maisanta se garantizó la máxima unidad, disciplina y eficiencia en el cumplimiento de las orientaciones de los comandos, y certificar que las orientaciones del Presidente Chávez lleguen a todos los niveles de al estructura. “La UBE es la organización de base de todas las fuerzas bolivarianas para implementar la estrategia electoral en la comunidad, y debe coordinar el trabajo de todos los factores, como misiones, partidos, organizaciones políticas y comunitarias, entre otros. La UBE es el punto clave para garantizar el éxito electoral, pues es el enlace entre los dirigentes del Comando Maisanta y los integrantes de las patrullas”. MIC (2004).

Estas acciones funcionaron de forma exitosa en todo el país para el referéndum presidencial, incluso en el Zulia, sin embargo el Estado Zulia como siempre se caracteriza de “regionalista”, se observó una franca disociación política en las elecciones para gobernador y alcaldes, las UBE no funcionaron como estrategia política ni aglutinamiento de voluntades revolucionarias. El vivo ejemplo lo percibimos con la postulación de cuatro candidatos a la gobernación y las divisiones que se dieron dentro del “chavismo zuliano” en casi todos los municipios, a sabiendas que el candidato que presentó el Presidente Chávez fue al General Gutiérrez.

Por lo antes descrito, considero que la transformación política debe estar en el centro de la conciencia de la mayoría de nuevos actores de la zulianidad revolucionaria. La riqueza de ideas y proyectos de ese debate público revela, al igual que la actitud de compromiso, la vitalidad de la sociedad comprometida con los lineamientos revolucionarios estatuidos. Será, en sí misma, un signo de recuperación. Pero la mayoría de los actores políticos zulianos han reaccionado con una conducta individualista y al margen del humanismo social.

Necesidad de una cultura política democrática revolucionaria

La vida política de una sociedad está profundamente influida por factores históricos y culturales, que se manifiestan en el nivel de información y participación de los ciudadanos, la capacidad de las personas para asociarse en la búsqueda de objetivos comunes, la calidad del vínculo entre representantes y, representados -que puede estar más cerca de la horizontalidad que del clientelismo-, las actitudes éticas en las instituciones públicas para romper el foco de la corrupción y el grado de cumplimiento de las leyes hacen que se materialice el proyecto bolivariano.

Por otro lado, existe evidencia de que los cambios formales en las instituciones democráticas, si bien producen algunos efectos por sí mismos, pueden ser neutralizados por hábitos políticos arraigados producto de una pobreza cultural socio-política, por ello debemos tomar la conseja que mostró el Dr. Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe del Gobierno cubano, cuando pronunció un discurso en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela el 03 de febrero de 1999 aludiendo que: “La revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas”, este discurso posee una gran profundidad semántica y política ya que recoge las experiencias heroicas y cotidianas del humanismo con un sentido más práctico que el preconizado por los pensadores renacentistas o de la ilustración no fue el un atributo exclusivo del ideario marxista. Hombres en diferentes latitudes y ante circunstancias de distinto orden exigieron un humanismo auténtico, es decir práctico.

Dado que la cultura política del venezolano debe residir a luz de la talla de Bolívar, de Martín, Sandino quienes hicieron del humanismo un estandarte permanente de acciones humanistas, pensando en la cooperación y el esfuerzo para llevar adelante un proyecto común nacional sin intervenciones extranjeras.

Ya lo asomó Simón Bolívar al referirse: “Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios; como también lo está, que todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no lodos la practican: todos deben ser valerosos y todos no lo son, todos deben poseer talentos, y todos no lo poseen. De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad más liberalmente establecida. Si el principio de la igualdad política es igualmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social", En S. Bolívar. Introducción a Bolívar Edic- cit. p.96.

Para lograr el empuje de una transformación democrática revolucionaria, depende entonces del cambio de actitud y aptitud que asuman los venezolanos. Las modificaciones en las estructuras mentales, del individualismo al colectivismo y que las reglas institucionales sean acompañadas por otras en la cultura política de ciudadanos y representantes genuinos de un proyecto de país con equidad social, solidaridad y del bien común. En la Venezuela actual, lo importante es el cambio de las actitudes y expectativas hacía un país en avanzada colectivamente, que cada uno lo concibamos nuestro, que entendamos que la soberanía de Venezuela es inviolable.

*Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Doctora en Ciencia Política.
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Luz María Martínez de Correa*


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