Venezolanos negros y no afrodescendientes

Insistiré  nuevamente en lo equivocado y reaccionario de la tesis de identificar a nuestros negros como afrodescendientes, como si su supuesta africanidad constituyera hoy el aspecto fundamental de su cultura, de sus creencias, sus motivaciones  y afectos. Si bien es cierto que sus tátara tátara abuelos pudieron  haber venido de África como esclavos, desde aquel momento sus vidas, luchas, creaciones y esperanzas las realizaron y cultivaron en Venezuela, aún antes de nuestra existencia como república, junto con otros venezolanos también de procedencias diversas, que además no permanecieron en grupos aislados de acuerdo a su origen, sino que se mezclaron entre sí completamente, dando origen a lo que hoy somos biológica, cultural y socialmente: Venezolanos y punto.

La unidad de la nación no contradice en absoluto la diversidad existente en sus integrantes nacionales, de la misma manera que no contradice la condición humana de nadie las diferencias fenotípicas que tengan entre sí los seres humanos. No hay gente más humana que otra. El conocimiento científico descartó desde hace tiempo la hipótesis poligénica de nuestro origen, en la cual se basaban los racistas para afirmar la primacía de unos seres humanos sobre otros. La casi desaparición del homo sapiens africano hace unos 70 mil años, antes de su emigración hacia otros continentes, llevó a que la variabilidad genética de nuestra especie se restringiera, por lo que se potenció la unidad genética de nuestra especie lo cual nos convirtió en seres igualmente evolucionados.

La diversidad nacional existe dentro de la unidad nacional, no se opone ni debe ser contrapuesta a ésta, pues se estaría atentando contra los cimientos mismos de la patria. Unidad y diversidad son partes de una contradicción dialéctica presentes al mismo tiempo en el todo. Quienes hablan y defienden la tesis extranjera de la afrodescendencia le hacen un mal favor a Venezuela, independientemente de que sus motivaciones sean alcanzar la igualdad y acabar con la discriminación de grupos sociales marginados históricamente. No hay que confundir diferencias de clases con diferencias raciales y, mucho menos, generar o avivar estas últimas, pues ésa es una forma contraproducente de combatirlas.

La participación de la cultura negra en la formación de la cultura venezolana y universal es más que evidente e imposible de ser negada. La extensión de la esclavitud de negros africanos en el mundo llevó a la diseminación global de su cultura y de sus tradiciones, con los cambios que la vida en las distintas sociedades fue incorporando, dando origen a una pléyade muy variada de hermosas combinaciones. Somos venezolanos y, en lugar de cultivar divisiones en forma maniquea, como se hace en éste y otros casos, deberíamos acentuar nuestra condición de nación y nuestra nacionalidad, en claro enfrentamiento contra quienes nos quieren dividir, para reducirnos, debilitarnos y por esa vía dominarnos.

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