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¡NO, Señor Presidente!
Por: Luis Díaz
Fecha de publicación: 18/04/05
imprímelo mándaselo a
tus panas
Señor Presidente, es la tercera vez en todos estos años, que estoy en completo desacuerdo con usted, y creo, como lo vengo exponiendo, que existe un sutil canto de sirena de algunos personeros del poder escondido que lo rodea, que le hace confundir a veces su sentir personal con el sentir de las bases que lo sustentan. Pienso, que en su afán de unir a todos incluyendo a los malos venezolanos; esta cayendo en una trampa de sus adversarios. Le aconsejo, como amigo, que se tape los oídos, cuando la melodía no se identifique con el pueblo bolivariano y revolucionario, como hacen los expertos capitanes para evitar ser atraídos hacia la destrucción de la nave y sus tripulantes, que en este caso son la Patria y su Pueblo

Es verdad que después de más de 40 años de ignominias y de injusticias, este pueblo acostumbrado a la facilidad y el despilfarro, necesite de mucha orientación y regaño para que escuche con atención sus mensajes y comprenda por lo que se está luchando.

Nada fácil, y usted lo sabe por todos los intentos que se han realizado en este sentido pero que no han tenido el éxito esperado por que hay un quiste purulento que no ha terminado de extirparse. Por eso lo apoyo cuando nombra hombres del ejercito para cargos públicos porque llevan en su formación muchas virtudes como: disciplina, abnegación y amor por la Patria. Mientras en los civiles, sin orientación y expuestos a todos los bombardeos y tentaciones de los explotadores del mundo, es difícil encontrar un profesional que cuando llegue a un cargo público; se resista a las falsas bondades y a los vergonzosos privilegios que da el poder corrupto y malsano.

Sin embargo, no se puede negar que el pueblo en general ha mejorado muchísimo, y todo, gracias a las Misiones implementadas: Robinsón, Rivas y Sucre, han provocado una motivación general por adquirir conocimientos y ser alguien; Barrio Adentro y Mercal, con la atención de salud primaria directa y la alimentación con productos buenos y económicos, han sido una bendición para los marginados de siempre; La misión Vuelvan Caras, el trabajo para producir todo lo que podamos; y por ultimo, la que llamaría Misión Soberanía, porque está formada por la reserva que se viene reagrupando, no sólo en defensa de la Patria, sino para que rieguen su entrenamiento y preparación dentro de ese pueblo ansioso de superarse. Pero al mismo tiempo, todas estas misiones demuestran que se ha tenido que ejercer acciones paralelas por no poder controlar a las instituciones correspondientes, que lamentablemente se encuentra en manos de mafias, que no han podido ser derrotadas por el proceso.

Pero con todo y eso y con todo mí respeto; estoy en desacuerdo en que se llame o se le dé un cargo público ha los que firmaron en diferentes oportunidades contra el proceso. Entierre usted su lista y Tascón la suya, si quiere, pero por favor no lo hagan donde yacen las victimas de: La Plaza Bolívar, los Próceres, etc. y mucho menos, en las que se produjeron los días del golpe, el paro y el saboteo de PDVSA, ni de los, que como el Dr. Pedro Doria, murieron defendiendo la ley de tierras; porque sería un irrespeto a su memoria. Por cierto, el 8 de mayo se cumple un año del asesinato del intelectual y luchador merideño Giandomenico Puliti;. Yo, aunque no sufrí bajas de mi gente, me solidarizo con los que si la tuvieron; porque no es sed de odio lo que mueve este proceso, sino, sed de igualdad y de
justicia y por eso se justifica mantener viva esa lista de bolivarianos y oposicionistas que se identificaron con su firma, no necesariamente a favor o en contra de usted, sino más bien a lo que representa; el despertar del pueblo, al que tanto le temen los depredadores de siempre.

Tenga en cuenta, que esas firmas escuálidas fueron ratificada por ellos en distintos tiempos, lo que quiere decir que a pesar de todos los crímenes y desmanes que cometieron, muchos nunca aprendieron la lección y muy pocos fueron los que rectificaron verdaderamente. No metamos al pueblo ignorante que siguió la flauta de Amelín, miremos a los que son capaces de tocarla, los profesionales e intelectuales que firmaron; que si vienen con el cuento de que los engañaron en tantas oportunidades, podríamos calificarlos de tontos e idiotas o que son indignos de llamarse venezolanos y por ambas cosas deben ser rechazados. Firmaron con plena conciencia y en actos públicos en contra del proceso y por no haberlos sacado a tiempo han contaminado la administración y se acentúa el maltrato y el abandono de los Bolivarianos y sus Misiones, que algunos quieren mantener a realazos sin orientación ideológica.

Como podrían estar de mi lado los que ratificaron su oposición antes y después del Golpe de Estado, y que después de llevarlos como corderos a la muerte, apoyaron el paro y el saboteo petrolero, que casi llevo a la quiebra a Venezuela. No creo, que a los que no les importo asesinar a sus compatriotas, ni les duele que otro país lo invada; merezcan que todo se pase al olvido. El indigno proceder del oposicionismo indica, que nunca van a enterrar sus listas, esas que vienen utilizando tenazmente contra los bolivarianos, que ratificaron, el NO volverán, de esos miserables, capaces de traicionar hasta su familia a cambio de fama, poder o fortuna. Piense que todos ellos se convirtieron en cómplices y autores intelectuales de todos los crímenes contra la Patria y su Pueblo y que si quieren reivindicarse, deben primero entregar a los responsables de todos estos hechos y de los cuales muchos de los que firmaron contra usted, siguen protegiendo.

Como quisiera tener la oportunidad de Marius y desde una buhardilla observar el teatro que forma el poder escondido, antes de que usted se presente y ver como estos le mienten en su cara sobre la realidad interna; así podría alertarlo de las trampas de los Fabontou, Jondrette, o Thenardier, que como sabemos son los mismos engañadores de oficio, claro, tendría que tener la suerte de pasar los filtros no
éticos, que impiden que los buenos consejos, al igual que las proposiciones, lleguen a sus manos. Por eso, bien vale analizar lo que percibió Víctor Hugo de la revolución en los siguientes párrafos:

"La revolución de 1830 fue rápidamente detenida, destrozada por los hábiles, o sea los mediocres. La revolución de 1830 es una revolución detenida a mitad de camino, a mitad de progreso. ¿Quién detiene la revolución? La burguesía. ¿Por qué? Porque la burguesía es el interés que ha llegado a su satisfacción; ya no quiere más, sólo conservarlo...

A la fermentación política respondía una fermentación filosófica. Los pensadores meditaban; removían las cuestiones sociales pacífica pero profundamente. Dejaban a los partidos políticos la cuestión de los
derechos, y trataban de la cuestión de la felicidad. Se proponían extraer de la sociedad el bienestar del hombre.

Tenebrosas nubes cubrían el horizonte. Una sombra extraña se extendía poco a poco sobre los hombres, sobre las cosas, sobre las ideas."

Señor presidente no queremos tener que exponer a nuestros mejores hombres en una barricada como la del barrio El Faubourg Saint-Antoine, que mienta Víctor Hugo, en su novela "Los Miserables" pero estoy seguro que no faltaran hombres como: Enjolras, Courfeyrac, Feuilly, o como Grantaire que ntendió que "La libertad del ciudadano concluye donde empieza la libertad de otro ciudadano", que estarán dispuestos para hacerlo y muchos ya se encuentran de seguro inscritos en las reservas venezolanas. Presidente le pido que revise la lista de bolivarianos que firmaron por usted y los eleve al lugar que se
merecen y que le abra las puertas a los que se han ofrecido a colaborar con el proceso le aseguro que obtendrá tantos frutos buenos, que los podridos pasaran inadvertidos.

Por ultimo quiero expresarle, Señor Presidente, que quisiera sentir el orgullo que siente el camarada Fidel, cuando dice: "que su pueblo ha sido educado en la ética y en la verdad." Y que "en Cuba hay un
pueblo entero para dictar las leyes de la República y la Revolución". Para mí, estas son condiciones para la verdadera participación y protagonismo del pueblo.
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Luis
Díaz



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