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¿Menos de 30?, pues dale pa´dentro
Por: Adnan Abidar
Fecha de publicación: 17/04/05
imprímelo mándaselo a
tus panas


Según someros cálculos existen en el país al menos unos 300 mil políticos de pacotilla, quienes de esa expresión del quehacer humano han hecho una manera de enriquecerse valiéndose de la esperanza siempre traicionada de otros.



Estimemos que al menos cada uno de esos 300 mil políticos tiene un grupo familiar directo de 5 miembros, incluyendo dentro de esos 5 miembros a cada uno de ellos. Ahora supongamos que cada uno de los 5 miembros de cada grupo familiar presenta una marcada animadversión hacia el comandante, entonces tendríamos 1.5 millones de personas con esa condición de ser adversos al proyecto revolucionario.



Luego digamos que existen 500 mil personas en el país cuyo nivel de riqueza es claro, pero además son de los que consideran que el negro, sin ser un color, es feo. Serían 500 mil personas convencidos que la Republica Bolivariana sin Chavez, o con el, no es más que un pobre país con muchas riquezas que explotar, es decir, venezolanos de nombre que sin identidad ni idiosincrasia alguna, andan deambulando por el mundo sintiéndose ciudadanos del orbe, menos de donde realmente son.



Sumando tendríamos hasta ahora 2 millones de venezolanos con un denominador común: su indiferencia, su falta de sensibilidad y el deseo perverso de ser ricos a costa del sufrimiento y la desidia de otros.



Ahora consideremos a los casi 2 millones de personas, que sin ser falsos políticos o formar parte de la familia de alguno de estos seres, ni tampoco ricos, piensan que Cisneros es un ejemplo tan digno a seguir, que les importa un carajo cual sea su ideología ni como carrizo hizo para amasar su fortuna, pues dicen que el fin justifica los medios, y además, el tipo es elegante y para rematar es amigo intimo del papá de Mister Bush. Son 2 millones de personas más de la clase media para abajo a las que les parece que todo lo que sale por TV es verdad, y que cuando ven las cautivantes y alienantes propagandas de cualquier marca mltinacional, suspiran y creen que trabajando como asalariados, en vez de convertirse en dignos ciudadanos integrados a una sociedad de iguales, donde su aporte productivo y pensante redunde en el bienestar de todos, se convencen que a través del brillo hipnotizante de una pantalla ellos serán con seguridad como el Brat Pitt del Toyota Corolla Sensation, o el chico de Polar Ice: mentiroso, arrogante, de escasos pensamientos y comportamiento estúpido, irrespetuoso de su padre, pero a la vez un gran conquistador de hermosas niñas de reducidas faldas, y todo con tan solo beber y beber.



Son 2 millones más desprovistos de cualquier mecanismo de auto depuración, o filtrado, que al momento de percibir cuanto antivalor le es inyectado desde el maravilloso mundo de la realidad virtual, y ante esa debilidad manifiesta, se hacen victimas de las artimañas y diseños malsanos creados en los laboratorios mediáticos por seres cuya actitud ignora la dignidad y el valor de la persona, considerándolos seres irracionales fáciles de manipular para hacer de ellos herramientas útiles a sus propósitos más viles, asegurándose en ese proceso, que sus fortunas crezcan a un ritmo exponencial de elevada potencia destructiva.



Entonces resumiendo tendríamos: 1.5 millones + 0.5 millones + 2 millones = 4 millones de personas entre manipuladores, y manipulables de fácil captación para fines oscuros y autodestructivos. No es por casualidad que este resultado coincida con el número de personas que votó en agosto de 2004 en contra de un proyecto de visión humanista y de intención igualitaria. Ahora bien, ¿Qué se puede hacer para integrar a estas personas en esa tarea de rescatar la dignidad y el valor de tantos compatriotas?, pues creo que de esos 4 millones, al menos 2 millones no tienen remedio. Habría que descartarlos y llevarlos sobre el hombro como el Bacalao de Chavez, solo que podríamos agregarle a la cosa un buen envoltorio plástico para al menos evitar el fuerte olor a vende patrias que expelen.



De los restantes 2 millones podríamos decir que siendo o no útiles al proceso revolucionario, al menos, y según fuentes estadísticas, el 65% de ellos tienen una edad menor a los 30 años. Puestas así las cosas podríamos hacer una concesión dentro del criterio de filtrado que se viene practicando, cuando se establece que aquellos firmantes contrarios al proceso revolucionario sean execrados del proceso productivo publico.



Calculando tendríamos que el 65% de esos 2 millones sería: 0.65 x 2 millones = 1.3 millones de jóvenes menores a los 30 años, que siendo contrarios al proyecto revolucionario pueden ser rescatables a fuerza del convencimiento que propicia la participación. Que tal si se establece que de ahora en adelante todo ciudadano menor a los 30 años, ignorando firmas, parentescos, relaciones afectivas y cuanta cosa sirva para execrarlos, se les admita en el aparato productivo publico del país sin ninguna condición que no sean las propias a sus capacidades y demás aspectos curriculares. Después de todo, de no hacerlo, es lógico esperar que la tendencia en los próximos 20 años sea la de que ese cúmulo de ciudadanos ajenos a los intereses del colectivo se duplique, haciendo más difícil lo que al final nos interesa a todos, ser un país con identidad nacional, autosuficiente, soberano, donde la pobreza material no signifique la perdida de la dignidad y de los derechos elementales.



abidar@cantv.net
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Adnan Abidar


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