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Más que increíble, resulta incomprensible que la cúpula eclesiástica católica de Venezuela, que se ha mantenido en el frente de choque del movimiento opositor al Presidente Chávez, esgrimiendo, sin base alguna, la hipótesis insostenible que señala a la revolución bolivariana como el monstruo que atenta contra los valores cristianos y de familia; esa misma nata episcopal que avaló el golpe de estado y hoy escandaliza por la supuesta bestia comunista que se devorará los niños del país, aun no se haya dignado a levantar la voz para defender los basamentos de la fe católica y a su feligresía –que la conformamos la inmensa mayoría de los venezolanos-, contra la serie pseudo científica que, en plena semana santa, ha estado transmitiendo Discovery Channel a través de los servidores de televisión por cable, y en la cual, en forma muy perspicaz, se dejan caer pesados y oscuros velos de duda sobre valores fundamentales de la fe católica como son la virginidad de María y la castidad de José, la
santidad de La Sagrada Familia, el carácter divino de Jesús y la mismísima resurrección de Cristo, piedra esencial que da soporte a todas las religiones cristianas.
Sin pretender desvalorizar el pensamiento científico y la acuciosidad investigativa, la forma en la cual se expone dicha serie, con pretendidos hallazgos que van desde la ubicación de unos supuestos hermanos de Jesús, hijos unos de José y otros de María, con sus respectivos nombres y relación de edad, hasta la desvaloración de la función y objetivo de Jesucristo en la tierra, presentándolo como el líder, en una componenda de orden familiar, de un movimiento de corte político, más que religioso, no pasa de ser una exposición de resultados sin pruebas, definitivamente movidos por el viejo morbo judío que nunca ha podido digerir que, siendo el pueblo hebreo cuna del cristianismo, hayan sido más fuertes sus referencias materiales de la gracia de Dios que el inmensurable contenido espiritual que la misma encierra.
Nos pretenden convencer o alejar de nuestro credo, sin más pruebas que las repetidas frases del estilo: "resultado de sus investigaciones”, “como lo comprueban sus hallazgos”, “después de mucho indagar e investigar”, “tras meses de arduo trabajo”, con muchas palabras ostentosas, esquemas, mucho impacto visual, pero sin comprobación objetiva o científica alguna, amparados en una máxima comunicacional: lo que luce como resultado científico el verdad pura.
Mientras tanto, nuestras máximas autoridades eclesiásticas, tal como los fatuos integrantes del Sanedrín, buscan enemigos en quienes, asumen ellos, ponen en peligro sus intereses personalistas, cuando el verdadero demonio hace festín con las débiles convicciones cristianas de los más inocentes: niños, jóvenes, y con los adultos de flaca fe.
En estos momentos de revisión del contenido de los programas a los que los medios de comunicación exponen a la sociedad, es imperativo que la Conferencia Episcopal de Venezuela se haga sentir y salga en defensa de lo que nos es propio en esencia cristiana y contenido religioso, se despoje de las vestiduras de interlocutor político y asuma el verdadero sentido que la sotana les impone como apóstoles de Cristo, en defensa de los más débiles y en apoyo de todo lo que enaltezca y resarza al pueblo de Dios.
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