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Jesús de Nazaret, con su “perdónalos que no saben lo que hacen”, esperó hasta el último momento que su pueblo se revelase contra el imperio romano y no permitiese que su muerte fuera en vano; pero no fue así, por lo que al final exclamó ¡Dios, Dios! ¿Por qué me has abandonado?
Luego otro inmortal, Simón Bolívar, haciendo honor a la patria amada y en bien de la Gran Colombia, perdona a Santander y deja a Páez jefe de Venezuela para evitar una guerra interna. Pero de nada le sirvió, la debilidad de esos hombres ante la buena atención, placeres y lujos, contrastaba enormemente con la fogosidad con que una vez defendieron sus patrias y Bolívar tuvo que reconocer que había “arado en el mar”
En ambos casos, los hombres y mujeres que los rodearon, con contadas excepciones, no lograron comprenderlos y terminaron por traicionarlos. En el primero, el Imperio logró salirse con la suya y muchos cristianos fueron muertos por leones en los circos romanos. En el segundo el imperio fue derrotado pero un nuevo imperio comenzaba a levantarse y con intrigas y compra de conciencias, nos ha sometido impunemente desde entonces; ellos saben manejar muy bien los vicios que llevamos por dentro, mientras que muy pocos venezolanos buscan resaltar las virtudes para derrotar las intenciones de envenenar a nuestra gente.
Lo mismo esta pasando con la Revolución Bolivariana: el perdón a quien no se lo merece, la inclusión de víboras en el proceso, la exclusión de muchos bolivarianos honestos y la falta de comprensión de algunos que forman la corte del presidente, nos conducen por el mismo camino ante la impávida o complaciente mirada de muchos “boinas rojas” y muchos bolivarianos que no terminan de doblegar su desconfianza y miedo a realizar sus sueños. La propuesta de una Junta Patriótica XXI o como quieran llamarla, debe ser un hecho para que se enrumbe de verdad la revolución bolivariana, pero no la del grupito ni la de los cientos o los miles, sino de los millones de venezolanos que al llamado de la Patria se alinearan firmes para defenderla del que intente mancillarla.
La evasión a la discusión ideológica.
Es verdaderamente triste, la forma en que algunos funcionarios tratan a la gente: algunos no te atienden aunque tengan tiempo, otros te hacen pedir audiencia pero nunca esa fecha llega, unos cuantos reciben tus propuestas pero no son capaces de enviarte una respuesta, de seguro al retirarte la echan a la basura; pero los peores son los que te evaden y te pasan por encima como haciéndose los locos, y me pregunto ¿será que le tienen miedo a la verdad o es que algunos no significamos nada para ellos?. Bueno, menos mal que no escribo buscando recompensas, ni mucho menos para amenazar o descalificar a nadie; lo hago por que considero que tengo el derecho y el deber de hacerlo y creo firmemente como dijo el Che que:
"O nosotros somos capaces de destruir con argumentos las opiniones contrarias, o debemos dejar que se expresen.
No es posible destruir opiniones por la fuerza, porque esto bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia".
A esto ultimo yo le agregaría, que no seria posible construir o destruir opiniones con la evasión o el silencio, porque igualmente, bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia.
El miedo interno debe ser derrotado:
Hay algunos que sacan constantemente el tema de la invasión o el magnicidio pero no tocan la realidad de fondo, yo estoy seguro que muchos defenderemos la patria a muerte pero es más que evidente que sólo una minoría del pueblo esta preparada ideológicamente para enfrentar al imperio. Sabemos que más de 40 años de vicios será imposible borrarlos con un decreto, pero si no empezamos ha dar el ejemplo para que los que no siguen no cometan los mismos errores habremos arado en el mar como Bolívar. Si continuamos con el miedo a las discusiones internas, a reclamar lo que no se ha hecho y a pedir sanciones para los responsables, estaremos contribuyendo con que crezcan los "rabos de paja" y que de tanto taparse unos a otros obtengamos un océano de cómplices.
Nuestras firmas y voluntad de revocar ciertos mandatos, fueron negociadas y aguantamos callados, como hemos aguantado decisiones tomadas que afectan a la Nación entera. Las Patrullas y las UBEs, fueron abandonadas, es decir quedamos de nuevo en las manos de los partidos y grupos diseminados. Las leyes que le dan el poder al pueblo todavía reposan en unos Diputados a los cuales ya se les venció el mandato y las elecciones serán en diciembre próximo. Vencidos también los mandatos de Concejales y Juntas Parroquiales, no sabemos si se respetarán las últimas promesas de los partidos políticos y grupos de electores, a los lideres populares. El miedo a quedar por fuera hizo que muchos se inscribieran y juraran cumplir fielmente con los estatutos y compromisos contraídos con el partido postulante.
Para ilustrar lo que a producido el miedo de muchos, léanse en Aporrea, el articulo titulado: Washington anexa la Amazonía: las cancillerías latinoamericanas se duermen (I) Por: Heinz Dieterich
Atentamente,
Ing. Luis Díaz
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