Presencia y Referencias de la Sucesión Bolívar en San Mateo


Al inicio del siglo XVII, en el año de 1620, se llevó a cabo un acto administrativo y religioso que selló la “legalidad y legitimidad” del colonialismo español en nuestra patria chica, el pueblo de San Mateo, cuando por orden del Gobernador Francisco de Hoz Berrío, quien designó, como comisionado y juez poblador, a su Teniente General Pedro José Gutiérrez de Lugo, el cual procedió, según el criterio español, a la realización de los trámites civiles para la fundación de un Pueblo de Doctrina católica en los valles de Aragua, al cual se le asignó el nombre del evangelista San Mateo.

Posteriormente, ya a finales de 1620, el Obispo Fray González de Angulo comisionó al Vicario de Caracas, Padre Gabriel de Mendoza, para erigir y fundar una iglesia en el pueblo de doctrina ya fundado de San Mateo y de esta forma dar por finalizado el acto fundacional. Fue el 30 de noviembre de 1620 cuando se erige la iglesia, otorgándosele la advocación al Apóstol y Evangelista Señor San Mateo, Santo titular del Pueblo. Estos hechos, realidad histórica, fundamentan y reafirman nuestra posición de considerar que el pueblo se funda a sí mismo, porque documentalmente es demostrable que nuestros ancestros aborígenes fueron los originarios habitantes que convivieron en los valles de Aragua, antes de la llegada del español invasor.

Un suceso relevante ocurre veintisiete años antes de la fecha precitada; cuando en 1593 se llevó a cabo un reparto de tierras y de mano de obra indígena: “De manos del Gobernador Osorio recibió en 1593 Simón Bolívar “El Mozo”, cuando tenía apenas 24 años, la encomienda de indios Quiriquires que había sido del difunto conquistador Sancho del Villar…Tal fue el origen de la heredad de San Mateo, en estos valles aragüeños, primero encomienda, luego hacienda e ingenio, que permaneció en manos de los Bolívar y de sus causa habientes durante siete generaciones”. (1)

Surge así  la presencia de la sucesión Bolívar en nuestro terruño, con el uso, disfrute y propiedad de la tierra. Como observamos, es una encomienda asignada casi tres décadas antes de 1620; aunado a que dicha encomienda pertenecía primero a Sancho del Villar, de la cual no se tiene, hasta ahora, fecha precisa de su asignación. Esta Encomienda de 60 fanegadas de tierras, se distribuyo de la siguiente forma: 10 fanegadas para Simón Bolívar “El Mozo” y 50 para sus encomendados.

La concesión de una Encomienda no daba titularidad de la tierra, pero si permitía su asignación hasta tres vidas. En el caso de los Bolívar, se inició en 1593 con Simón “El Mozo”, y continuó con Antonio y Luis de Bolívar, hasta que en 1718 fue abolida la Encomienda en Venezuela. A partir de entonces, muchas de estas encomiendas asumieron  un carácter privado.

En el marco de esa nueva realidad de la propiedad privada de la tierra, El Ingenio “Bolívar”, se inaugura con un nuevo dueño, Juan Vicente de Bolívar y Ponte; quien la heredó de su padre Juan de Bolívar y Villegas. Juan Vicente, al igual que sus cercanos antepasados incursionó en la carrera militar, logrando obtener el grado de Coronel, fue fundador del Batallón de Milicias Regladas de Blancos de Aragua; además, ejerció altos cargos en la administración pública colonial. Este aragüeño, nació el 15 de octubre de 1726, en la población de La Victoria. A los 47 años de edad, contrae nupcias con María Concepción Palacios y Blanco, en la ciudad de Caracas, el 1 de diciembre de 1773. De esta unión conyugal nacieron: María Antonia, Juana Nepomuceno, Juan Vicente y Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios.

Juan Vicente Bolívar y Ponte, mejoró y amplió la hacienda-trapiche de San Mateo. Esta afirmación se corrobora a través de su testamento hecho público en 1792, donde la propiedad antes señalada era considerada, entre sus bienes, la de mayor valor económico. Es el caso de la mano de obra esclava, que daba un total de 128 esclavos; 65 mujeres y 63 hombres, con un valor unitario que oscilaba entre 50 pesos y 300 pesos. En este censo aparecen registradas las esclavas: Hipólita Bolívar, Nodriza del Libertador Simón Bolívar, nacida en San Mateo en 1763 y fallecida en Caracas el 25-06-1835 y Matea Bolívar, Aya del Libertador que nació en San José de Tiznado el 21-09-1773 y murió en Caracas, el 29-03-1886.

En el marco del citado testamento, nos señala que la hacienda poseía 38,5 fanegadas de tierras cultivadas; encontrándose en la misma, 53 tablones de caña dulce. Cabe destacar también, la formación de dos molinos de caña, uno de agua y otro de tracción sanguínea, donde utilizaban bueyes y mulas.

Juan Vicente Bolívar y Ponte, fue devoto de la Virgen de Belén, actualmente Patrona del Estado Aragua. Muestra de su devoción es lo siguiente: “…Lo tercero, que a la rebaja del capital de dicho Coronel han entrado la partida de 547 pesos que reconoció u otorgó sobre sus bienes antes de contraer su matrimonio, el uno de 300 pesos a favor de la lámpara de Nuestra Señora de Belén de la iglesia de San Mateo y el otro al de la capellanía que mandó a fundar.”2

La hacienda-trapiche de San Mateo, de acuerdo a la tradición sucesoria de la época recaía en el hijo mayor de la familia; en este caso, en Juan Vicente Bolívar y Palacios. El cual por ser menor de edad a la fecha de la repartición testamentaria, contaba solo con cinco años de edad, su madre María Concepción Palacios y Blanco, quedo encargada de la administración de la hacienda-trapiche de San Mateo.

Juan Vicente Bolívar y Palacios, nació en Caracas el 30 de mayo de 1781, al igual que sus dos hermanas y hermano, quedaron huérfanos a temprana edad. Su padre fallece en 1786 y su madre en 1792. Él al cumplir la mayoría de edad, toma posesión de la administración de la hacienda. Fueron tiempos de prosperidad en la región aragüeña, como se refleja en la siguiente nota:

“Los trabajos continuaban. Pronto sin descuidar los tablones de caña, las laderas se cubrieron de arbustos del cafeto. En otros lugares de los Valles crecían el algodón y el añil. Para el sabio Humboldt, que los recorrió en 1800, eran “un país ricamente cultivado, poblado de caseríos y de villas, algunas de las cuales llevarían en Europa el nombre de ciudades” 3

Juan Vicente Bolívar y Palacios, incursionó en la agricultura a gran escala, la compra de maquinarias industriales en el exterior así lo indica. En 1810 es nombrado Agente de Venezuela en los Estados Unidos de Norteamérica. Él, al igual que su hermano Simón, se incorporó de lleno en los inicios de la gesta independentista de Venezuela; pero…”cuando retornaba de Estados Unidos a su patria, murió ahogado en el naufragio del Bergantín Americano “Nery”, en viaje de Filadelfia a Puerto Cabello, a finales de julio de 1811. No casó, pero dejó tres hijos, habidos en su amiga María Josefa Tinoco del Castillo, siendo ellos de nombres: Juan, Fernando y Felicia, los cuales fueron reconocidos como tales, por el Libertador y sus otras hermanas”. 4

Al morir Juan Vicente se altera la tradicional sucesión familiar de heredar de padre a hijo. En esta oportunidad es su hermano Simón, quien asume la responsabilidad de conducir administrativamente la hacienda-trapiche en San Mateo, quien la arrienda desde 1811 a Juan Bautista Rodríguez, al asumir la conducción del proceso independentista de Venezuela y otras naciones de América del Sur.

Simón Bolívar y Palacios, a pesar de las ocupaciones generadas por la guerra de independencia, logro visitar a San Mateo por corto tiempo durante las campañas de 1814, 1818 y 1821; además, hay testimonios donde recuerda de su niñez y su estadía de recién casado con María Rodríguez del Toro en su hacienda-trapiche. En octubre de 1825 preguntaba a su hermana María Antonia desde Potosí, por el arrendamiento de su propiedad en San Mateo y es muy elocuente lo expresado en una carta enviada a su misma hermana. Observemos.

…”Magdalena (entre Lima y Cuzco) a 29 de mayo de 1826…Mi querida Antonia…en agosto me voy de aquí para Colombia. Compón pues la casa de San Mateo: yo no quiero vivir en Caracas. Si hubiera una quinta bonita la pediré por unos días…Tuyo mil veces. Simón”. 5

Demostración de afinidad de Simón por San Mateo, existen más comentarios sobre este espacio de sus querencias; sus propios esclavos ya libertos durante su exhortación a la libertad de los esclavos en Venezuela, le devolvían su gratitud por este noble gesto; además, muchos de ellos y ellas pasaron a formar parte de su ejército; como el Sargento Mayor Pereira, Domingo Polanco y otros sanmateanos; quienes cruzaron la frontera de Venezuela para contribuir con su valor y patriotismo en dar la libertad a otros pueblos y naciones.

Las ocupaciones propias de la gesta independentista, no permitió al Libertador ocuparse de la administración de la hacienda-trapiche. Su hermana María Antonia Bolívar y Palacios, hereda dicha propiedad, cuando el 4 de febrero de 1832 sale a relucir el expediente contentivo del testamento del Libertador.

María Antonia tuvo una personalidad firme en sus convicciones, contrajo matrimonio con el General Lino de Clemente, tuvo varios hijos; entre ellos, el Capitán Anacleto Clemente y Bolívar, apoderado y edecán de su tío el Libertador Simón Bolívar, quien después asumió la conducción de la hacienda trapiche de San Mateo. María Antonia Bolívar fallece en 1842, sus dos hijos, Pablo Secundino y Anacleto Clemente Bolívar, heredan la propiedad de la hacienda ya señalada. Ellos la reciben con deudas, hipotecas, poca mano de obra; en esta ocasión de peones. A pesar de estos impedimentos, lograron mejorar la producción agrícola, el siguiente indicador así lo confirma: De acuerdo al catastro levantado por un hacendado de la época y residenciado en La Victoria, calificó a la hacienda el Ingenio de San Mateo, como responsable-propietario de la misma a Pablo Clemente, con un sembradío de 48 tablones de caña y con una carga de papelón de 888, con 2442 números de quintales y 1200 carga de aguardiente. Estos indicadores económicos superaron a las dos restantes haciendas de San Mateo del mismo ramo agrícola, a saber: Trapichito y El Palmar. (Ver: Francisco J Madriz, “Catastro”, El Liberal, Caracas, 17 de julio de 1847, p 4).

La recuperación del Ingenio “Bolívar”, a mediados del siglo XIX, fue poco relevante, las permanentes conflictividades sociales y políticas de la época, contribuyeron a la inestabilidad del país; siendo la Guerra Federal (1859 -1863) la crisis socio-económica y política de mayor repercusión en el país después de la guerra de Independencia.

La crisis civil y económica de la postguerra Federal en Venezuela, repercutió  negativamente a todos los sectores sociales del país; así como también en el agro. El Ingenio “Bolívar” no fue la excepción. El siguiente aviso clasificado de la prensa de la época ilustra nuestras apreciaciones: “Se vende por precio equitativo la muí acreditada hacienda nombrada “El Ingenio”, situada en el pueblo de San Mateo, del estado Aragua. Tiene una hermosa sementera de caña dulce y una arboleda de más de 40.000 matas de café, nuevas y sombradas. Tiene oficinas para el beneficio de la casa en sus diversa especies; un molino de agua para trigo y elegante casa de habitación. La persona que desee hacer negocio, puede ocurrir al señor A. Clemente,” 6

La oferta antes citada no llegó a materializarse, fue el 29 de diciembre de 1877, cuando la hacienda-trapiche, llamada también, “El Ingenio Bolívar”, cambió de dueño, no como era su tradición desde el año 1593, de padre a hijos (sucesión Bolívar). De esta manera, fueron 284 años de permanencia de la familia Bolívar, en el uso, disfrute y propiedad de la tierra en San Mateo. 

Notas bibliográficas:

  1. Manuel Pérez Vila, “Tierra de los Bolívar”. En: Boletín del Archivo histórico de la Contraloría General de la República, N 1, Caracas, marzo de 1989, p 24
  2. Ver: Vicente Lecuna, “Cartilla de Juan Vicente Bolívar y Ponte”, BANH, Nº 144, octubre-diciembre de 1953, pp. 387-416
  3. Manuel Pérez Vila, Ob-cit. p 25
  4. Pedro Modesto Bolívar B, San Mateo solar de los Bolívar, p 35 
  5. Sir Robert Porter, Diario de un Diplomático británico en Venezuela, (1825-1842), p.1
  6. “Excelente negocio”, El Federalista, Caracas, 29 de agosto de 1865, p 4
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