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Payasos y payasadas
Samuel H. Carvajal Ruiz
Aún no repuestos de los efectos de las lluvias en Caracas, aún sin resolver nada o casi nada en esta nueva gestión de gobierno en la Alcaldía del Distrito Capital, aún con la memoria puesta en el pasado reciente de la gestión desoladora y nefasta de Peña, viendo al ministro Chacón batallando, con su equipo, los efectos derivados de esta catástrofe natural y los problemas de seguridad ciudadana en la Gran Caracas, pues, resulta que al inefable Prefecto de Caracas, el Sr. Carlos Delgado, quien al parecer no tiene suficiente trabajo, no se le ocurrió mejor idea que tener una noche tan linda y su Sábado Sensacional en el canal de televisión, donde el tristemente recordado 11 de abril de 2002 se reunieron los golpistas a celebrar “su gesta”. Pero no, al Sr. Carlos Delgado eso no le preocupa, en fin, como en la IV, él irá a Caricuao cuando se aproximen las elecciones a buscar votos o a tratar de evitar que los vecinos le recojan las firmas para echarlo como lo hicieron con el prófugo Peña.
Allí estaba el hombre, vestido para la ocasión, con pajarilla y todo, al parecer ese medio le va bien, hasta se pavoneaba, dejaba entrever una sonrisa de satisfacción, de haber logrado algo con lo cual había soñado siempre: tener su Sábado Sensacional. En esta oportunidad hacía de autoridad capitalina en un acto esperpéntico propio de ese tipo de canales de televisión.
Una confidencia: en el lugar público donde me encontraba, la parroquia, sin identificar al personaje, reía de la escena como si fuera, lo que era, un acto circense de poca monta, pero con muchas luces, ruidos y estridencias.
Los que apoyamos la fórmula Bolivariana encabezada por Juan Barreto, como es mi caso, sinceramente, sentimos pena ajena. Algunos me manifestaron su rabia y frustración, otros corroboraron lo que ya sabían y que recorre desde hace días, en silencio, la conciencia de los más humildes: estos carajos si siguen así no se salvan de su domingo de revocatorio, es cuestión de tiempo, porque ya varios estamos afinando la puntería y ensayando la firma.
El pueblo bolivariano no merece un representante como éste. El Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías no merece este tipo de referente. Reiteramos la necesidad de formar ideológicamente al pueblo, de trabajar en la organización del mismo, pero nada, el mejor ejemplo, la mejor lección de ideología “revolucionaria”, según cree el Prefecto de marras es emperifollarse, con pajarilla y todo y salir zumbado a lamer la mano de su patrón mediático.
¡Que desgracia! ¡Que desgracia! Parecieran lamentarse en lo más profundo esos miles quienes hoy luchan por un mejor mañana, que tuvieron alguna ilusión depositada en estos personajes. Habrá que plantearse por qué tanta genuflexión.
La memoria y la conciencia son operaciones que van de la mano. Actos como el de este personaje intentan borrar nuestra memoria histórica que fortalece nuestra conciencia y responsabilidad revolucionaria. Actos de tamaña irresponsabilidad política pretenden fragilizar nuestra conciencia, dejando un pésimo ejemplo a los millones de venezolanos anónimos que con humildad y entrega abrazamos la bandera Bolivariana como estandarte de justicia, paz y prosperidad, pero con dignidad.
Pero ya repuestos, por fortuna, de este mal rato, nos percatamos que tenemos contraloría social, que la formación de los venezolanos avanza a pesar de ellos, y la organización es cada día más sólida y, sobre todo, nos cobija la bicha.
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