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Tod@s construyendo tejido social para los damnificados
Por: Nelly Paz
Fecha de publicación: 19/02/05
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1.- Cuando hablamos de reconstrucción, construcción o reforzamiento del Tejido social, estamos haciendo una sugerencia para enfrentar, en este caso, el día siguiente de los damnificados. Hablamos de una visión que trascienda lo conocido o usual en estos casos. Como Venezolanos y revolucionarios, aspiramos a una nueva manera de gestionar desde los gobiernos. Lo cual, sugiere generar una propuesta de intervención social que trabaje desde las potencialidades humanas, lo que exige, por un lado, romper con la imagen de los damnificados como sujetos carenciados o carenciales, susceptibles de ser tratados como objeto de caridad o asistencia, para ser visionados desde sus potenciales, como sujetos de su propio desarrollo, como sujetos portadores de una síntesis propia. Y por otro lado, reconocer que los entornos a los cuales serán trasladados, tienen una vida propia, así como, una historia relacional.

Ello, se traduce en conceptuar una visión clara del deber ser del desarrollo en los diferentes niveles del estado y del deber ser del estilo de gobierno para alcanzarlo. Generando una visión de largo plazo aprovechando la energía situacional, que la crisis ha desencadenado.

Se trata, de trabajar en los procesos de la organización de los pobladores conjugando la asesoría organizacional y un componente educativo que lleve a las personas a tomar conciencia de su propia existencia, de sus posibilidades, de sus potencialidades. Así cómo, trabajar en el potencial de los espacios receptores para proveer o facilitar la inserción social en términos de calidad de vida, sin crear impactos negativos en lo existente. La intervención debe contribuir a desarrollar esta capacidad de "acción consciente" en las personas con las cuales se trabaja. Debe ayudar a que tomen conciencia de sus similitudes, de sus intereses comunes y de sus posibilidades de acrecentar su potencial de acción por medio de acciones concertadas y organizadas, acciones que generen como subproducto la conciencia de pertenencia, de solidaridad de identidad, de compromiso e involucramiento en la construcción de un destino común.

Es preciso, evitar o minimizar las consecuencias del resquebrajamiento del tejido social preexistente, de la colisión entre las relaciones sociales vecinales. Sabemos que la pérdida del espacio vital y de la territorialidad, genera dispersión en los sentidos de orientación en el mundo: identidad, pertenencia, arraigo, agudizada por el cambio a un entorno desconocido, lo cual, va a generar a su vez, un profundo impacto en la identidad y memoria colectiva local receptora y en ellos mismos. Creando una fuente de conflictos en relación a la falta de pertenencia que a la larga provoca un deterioro sistemático de las relaciones humanas, sociales y de los espacios públicos, aumentando conductas delictuosas, que disminuyen la calidad de vida de todos los vecinos.

Abordar el manejo de esta situación , con la visión de construir, generar, fortalecer o reconstituir un tejido social vecinal, implica, usar los potenciales poblacionales para gestar un sentido de pertenencia o toma de conciencia de la relevancia de compartir y convivir de los distintos actores para el mejoramiento de la calidad de vida del vecindario y entorno cotidiano. Abordaje que se espera cuente con el impulso de formas institucionales y formales de organización y participación , como también y principalmente a través de procesos de participación informales que pueden generar autonomía y autodeterminación en las personas, simplificando y propiciando a su vez procesos que pueden derivar en la prevención para minimizar el riesgo social y la pérdida de la inversión realizada.

2.- Un monitoreo indirecto de la situación actual, nos indica que existen cientos de personas organizadas movilizadas para la ayuda inmediata y se comienza a percibir el germen de conflictos entre quienes previamente constituyen la nueva trama organizativa comunitaria; se observa, un tejido social montado sobre organizaciones de carácter funcional que portan y actúan, cada uno tratando de imponer los objetivos iniciales de le han dado su razón de ser e incluso generando una conducta de defensa de los espacios conquistados. Este día siguiente de los damnificados, demanda una concertación de objetivos o la generación de nuevos objetivos para compartir, que le den textura a una visión del deber ser, para el ser y hacer aquí y ahora, en la búsqueda de soluciones estructurales y no coyunturales a la situación actual, así como, minimice la dispersión de energía en la generación y resolución de conflictos de intereses alejados de la situación a enfrentar. Es por ello, que me atrevo a sugerir un trabajo con visión de construcción de un tejido social sano, donde las organizaciones funcionales existentes jugarían un papel fundamental, para la construcción de mejores condiciones de vida tanto en los receptores como en los desplazados. Y es aquí, donde visiono a los gobernantes, intervenir para propiciar la articulación de respuestas que conduzcan al deber ser a largo plazo, de lo que se quiere lograr en la gestión.

3.- ¿Porqué Tejido social? Es una metodología desarrollada y probada para tratar poblaciones desplazadas, en conflicto, en alto riesgo o amenazadas, con el objetivo de cimentar bases para su despegue en tanto el tejido social está compuesto por una serie de elementos susceptibles de ser tratados como procesos, que en una interacción cíclica lo van conformando, y al cual podemos definir como;" El entramado de relaciones cotidianas que implican a su vez relaciones de microvínculos en un espacio local y social determinado como lo es el barrio, donde sus habitantes (vecinos) como actores sociales aportan procesos de participación, organización, ciudadanía , democracia, cultura, recreación y capital social al relacionarse entre ellos para obtener algún fin determinado y al interaccionar con su entorno y medio macro-social" (Castro y Gachón :1999). Entramado social, que sabemos tiende a crear capital social y por ello, a mejorar las condiciones de gobernabilidad y desarrollo sustentable endógeno.

De hecho, la Iglesia Católica , entre otras, atendiendo a Paulo VI, en su carta Octogésima Adveniens, dice: "Urge reconstruir, a escala de calle, de barrio o de gran conjunto el tejido social, dentro del cual el hombre pueda dar satisfacción a las exigencias justas de su personalidad… Tarea en que deben participar los cristianos es construir la ciudad como lugar adecuado de existencia de los hombres y de sus extensas comunidades, crear nuevos modos de proximidad y de relaciones, percibir una aplicación personal de la justicia social… Tantos hombres amontonados en la promiscuidad urbana que se hace intolerable, hay que darles un mensaje de esperanza por medio de una fraternidad vivida y de formas concretas de justicia" (OA 11).

Y, para ello, se han planteado una serie de programas o campañas tendentes a…” Colaborar en la regeneración del "tejido social", entendido como el establecimiento de vínculos fraternales, mediante el testimonio de caridad, en acciones que animen la conciencia y la organización de la promoción de la persona y de la comunidad”. Campañas que cómo vemos van visionadas en términos de caridad, un lujo que ningún gobierno responsable puede darse a mi ver.
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Nelly Paz


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