El antojo opositor no desmaya en sus más oscuros propósitos, cada día observamos como los acólitos instrumentos de mediatización hacen sus aportes a las despiadada guerra de la desinformación. Hemos llegado hasta el punto de acuñar un nuevo término a la discusión: Mitografías, es decir invenciones y narraciones graficadas para un pueblo que dejó de creer en los medios. Por tal motivo pudieran explicarse las acotaciones de Miguel Salazar en cuanto a la baja del tiraje de El Nacional y El Universal y no hablemos de los reiterados comentarios de los Kiosqueros quienes hacen altas devoluciones de estos periódicos. En ese mismo tenor se inscribe la poca sintonía de los canales comerciales, lo cual ha originado una baja en la clientela.
Los golpistas, al confundir desespero con ansias de poder, mitografían hechos, calzan frases, inventan escenarios inimaginables, manteniendo oxigenación para sus desatinados propósitos, en ese ínterin de desproporcionados objetivos estampan una serie de epítetos para el desprestigio del pueblo. Entre ellas la de descalificar a quienes por años fueron empujados a los cinturones de miseria que pululan en el país, los mismos excluidos que durante décadas fueron desconocidos en sus más elementales derechos como venezolanos. No ha sido Chávez, quien destacó esas diferencias, fueron ellos en ese afán de clase burguesa que no admite comensales de pueblo a su mesa. Fueron ellos los que fracturaron racionalmente la población venezolana, destacando un 80 % que no tiene nada y un 20 %, que se apropió de los medios y modos de producción.
Lo único que hizo Chávez, fue abrirle un espacio a estos excluidos de antaño, brindándole la oportunidad de un estamento jurídico como es nuestra nueva Constitución que le devuelve sus derechos como venezolanos. Lo único que hizo, fue abrirle los ojos al pueblo para que se percatara de que este país también les pertenece. Las Mitografías, podrán seguir produciéndose, sabemos que la lucha es larga, pero estamos seguros que este es un país de realidades que apunta a caminos distintos. Por eso la verdad revolucionaria, se impondrá ante la mentira reaccionaria.