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La Habana, 24 ene (PL) Los cubanos se alistan para los comicios de abril próximo en un proceso que empieza desde el barrio con las postulaciones de los candidatos, alejados del costoso circo tradicional de las campañas electorales en otras partes del mundo.
Esta particularidad, expresión de la democracia en la isla, es precisamente uno de los blancos de ataque del gobierno norteamericano, que pretende a través de un proceso mal llamado de "transición" socavar las libertades del pueblo cubano.
Cualquiera que se aproxime al proceso electoral de la nación caribeña, se percatará inmediatamente que este es bien diferente a la generalidad de los que se efectúan en muchas partes del mundo.
En Cuba todos los ciudadanos con capacidad legal pueden elegir o ser elegidos para ocupar cargos en los órganos municipales del Poder Popular (gobiernos locales).
Esto tiene lugar sin que sea la fortuna la carta credencial para optar por tal derecho, como ocurre en Estados Unidos y otras naciones, donde lo que determina la postulación o la elección de un candidato es el dinero que pueda disponer para su campaña.
Una irreprochable conducta ciudadana, prestigio y capacidad son los únicos ingredientes que necesitan los cubanos para ser electos.
El ejercicio del derecho a postular se hace sin la intervención del Partido Comunista, ya que es el propio pueblo quien propone y elige en reuniones barriales a los candidatos a delegados.
Esto desdeña cualquier tipo de campaña proselitista electoral, así como las promesas, demagogia y politiquería dirigida a inclinar la decisión de los electores a favor o en contra de algún candidato.
Las biografías de los aspirantes se divulgan en lugares públicos, en igualdad de condiciones, con suficiente antelación al día de las elecciones, para dar a la ciudadanía la información necesaria sobre sus virtudes, méritos y capacidad.
Ni influencias e imposiciones de candidatos en las asambleas de postulación, ni fraudes, ni robos de urnas, ni muertos que voten y, menos aún, irregularidades o falsificaciones en el conteo de los votos se registran en el proceso electoral cubano.
En los colegios el escrutinio se realiza de forma pública, y a él pueden asistir todas las personas que lo deseen, cubanos o extranjeros.
La Ley Electoral vigente en Cuba desde 1992 establece dos tipos de procesos electorales: las elecciones generales y las parciales, en estas solo se eligen cada dos años y medio a los delegados a las 169 Asambleas Municipales con que cuenta el país.
En los comicios generales, cada cinco años, se elige además a los diputados al Parlamento y los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular.
El proceso electoral que tendrá lugar en abril próximo tiene la característica excepcional de ser el primero luego de que la administración de George W. Bush anunciara un plan para intentar destruir la Revolución cubana.
La nación caribeña se prepara para las elecciones parciales de abril tras constituirse 15 mil comisiones electorales de circunscripción que garantizarán la buena marcha y transparencia del proceso.
La tarea más inmediata de esos órganos es la elaboración de los registros primarios de electores (hasta el 25 próximo) con vistas a asegurar el derecho de cada ciudadano apto para elegir o ser elegido a las asambleas municipales del Poder Popular.
En ese proceso, que por primera vez será computarizado, contarán con la colaboración de los vecinos encargados del registro de direcciones en cada Comité de Defensa de la Revolución, organizaciones de vecinos.
Una vez concluidos los registros, enviarán la información a las Comisiones Electorales Municipales para que éstas a su vez elaboren los correspondientes a esos territorios.
Según lo dispuesto por la Comisión Electoral Nacional, las listas primarias serán mostradas en lugares céntricos de cada demarcación por espacio de 30 días, entre el 15 de febrero y el 17 de marzo.
La apertura de los registros al control popular garantiza la honestidad de los comicios al propiciar a los ciudadanos revisar sus datos y alertar si alguien con derecho fue olvidado, o por el contrario, incluido indebidamente.
Una semana antes de la fecha para acudir a las urnas, es decir antes del 17 de abril, en cada colegio aparecerá la relación de los electores acreditados. El conteo de los votos, como es norma, también será público.
La amplitud del cuerpo electoral, la inscripción universal y automática de las personas y su libertad para concurrir o no a las urnas, son rasgos distintivos de los procesos electorales de la isla.
Además de la edad mínima de 16 años, la Ley Electoral cubana establece que para votar es indispensable ser residente permanente en el país desde no menos de dos años antes de las elecciones.
Los únicos inhabilitados son los incapacitados mentales y los sancionados a privación de libertad aun cuando estén disfrutando de pase, libertad condicional y licencia extra-penal.
También, están impedidos de hacerlo quienes cumplen sanción subsidiaria de privación de libertad y los que hayan sido sancionados a privación de sus derechos políticos como sanción accesoria a partir del cumplimiento de la principal.
Entre los ciudadanos que serán inscritos automáticamente, tienen derecho a ser postulados y elegidos tanto hombres como mujeres, incluidos los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
Para ocupar cargos electivos solo es preciso tener edad mínima de 18 años, estar en pleno goce de los derechos políticos, ser residente permanente en el país desde no menos de cinco años antes de las elecciones y no estar comprendido en las ya citadas excepciones.
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