Agro-Venezuela: una oportunidad para la agricultura de base ecológica, endógena y familiar

I

En procura de la soberanía y seguridad agro-alimentaria, el ejecutivo nacional ha iniciado en su primera fase, (censo y registro de productores y productoras agropecuarios) la implementación de la misión Agro-Venezuela, con el objetivo de incrementar: ¨la producción nacional, garantizar la soberanía agro-alimentaria y proteger al país de la crisis mundial de alimentos¨ (Chávez, Hugo, el día 25 de enero de 2011, disponible en: http://www.aporrea.org/actualidad/n173675.html). Este esfuerzo, debe marcar el rumbo definitivo para superar la “agricultura de puerto”. Por tanto, se deben privilegiar en el marco de las políticas públicas para el sector agropecuario, planes, programas y proyectos que permitan implantar una agricultura de base ecológica, endógena y  familiar para re-valorar el concepto de hogares mucho más productivos y solidarios que consumistas. Y ciertamente, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha alertado sobre el incremento considerable de los precios de alimentos estratégicos  que pueden originar una crisis mundial alimentaria similar a la de 2007-2008.

II.

En ese sentido, cada productor y productora que obtenga financiamiento en el marco de la misión Agro-Venezuela, debe recibir una adecuada asistencia técnica anclada en las premisas básicas de la agroecología para transformar cada unidad de producción agrícola o pecuaria en una verdadera célula de economía familiar. Sin embargo, es necesario que las instituciones gubernamentales responsables por la asistencia técnica, entiendan que el enfoque agroecológico, es un abordaje deseable, viable y posible que permite integrar los conocimientos locales de nuestras comunidades campesinas y originarias con los conocimientos científicos para lograr la ecologización del campo venezolano y también de la ciudad con las experiencias de la agricultura urbana.

III.

Superar la “cultura del petróleo” y la “agricultura de puerto”  e implantar una agricultura de base ecológica, endógena y  familiar (privilegiando la presencia de la mujer), para revertir el proceso de importaciones agroalimentarias, implica incrementar la superficie cosechada de agricultura vegetal por habitante y elevar sustancialmente el porcentaje de la población económicamente activa agrícola. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado en virtud que la necesidad de lograr nuestra soberanía y seguridad agro-alimentaria, convierta en una opción la agricultura  convencional o moderna de base química, la cual ha mostrado tener elevados rendimientos, pero costos ecológicos inadmisibles (pérdida de agro-biodiversidad, contaminación de aguas, pérdida de suelos, plagas, enfermedades, daños a la salud de las personas por mal uso de pesticidas). Igualmente, siendo intensiva en recursos financieros y tecnológicos, viene progresivamente excluyendo a las familias de recursos limitados del proceso agro-productivo y por lo tanto tiende a desarticular y vulnerar la cultura campesina e indígena venezolana como aliadas estratégicas para la seguridad y soberanía agro-alimentaria y la diversificación de nuestra economía para superar la vigente mono-exportación petrolera. La opción viable, deseable y posible es la agroecología.

IV.

Para el control y fiscalización de la inversión pública (financiamiento a los productores y productoras) y la gestión territorial rural, existe una tecnología idónea: la teledetección. Por ejemplo, de las imágenes satelitales se puede obtener información precisa sobre áreas de cultivos, hacer diagnósticos territoriales rurales, zonificación económica y ecológica, selección de sitios adecuados para  establecimientos de nuevos cultivos e instalación de infraestructura de agro-soporte (ejemplo: sistemas de riego, vialidad agrícola) a la producción, características físico naturales de áreas especificas, ubicar deforestaciones en áreas bajo régimen de administración especial(abraes), identificar procesos erosivos, impactos ambientales, incendios de vegetación, certificación de tecnologías de producción, elaboración de índices de sustentabilidad, monitoreo de cuencas hidrográficas, entre otras muchas aplicaciones.

De manera que si un productor  o productora, obtiene un financiamiento en el marco de la misión Agro-Venezuela y se conocen las coordenadas precisas del predio donde debe invertir el crédito obtenido, mediante las imágenes satelitales se puede realizar el respectivo control y fiscalización del financiamiento otorgado (ejemplo: superficie cultivada, tipo de cultivo) y así evitar que engañe al ente financiero y cometa desmanes ambientales. Y en ese sentido, el gobierno venezolano ha dado los primeros pasos, al firmar recientemente con la República Federativa del Brasil un  memorándum de entendimiento para la creación de un centro de teledetección con fines agrícolas. La teledetección es una manera eficiente, eficaz y de bajo costo para la gestión territorial rural.  

(*)Ingeniero Forestal. Magister Scientiae en Gestión de Recursos Naturales Renovables y Ambiente (Con énfasis en Estudios de Impacto Ambiental) y Doctorante en Antropología en el área de Etnoecología.  

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