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¡Que nos devuelvan a Granda!
Por: Edwin Aguirre M.
Fecha de publicación: 22/01/05
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Las discusiones entre los gobiernos, las distintas posiciones que se han tomado alrededor del hecho, una más “patriotas” que otras, la defensa a ultranza de “nuestro” suelo y “nuestras” leyes, no hacen sino responder al fenómeno para esconder la esencia. Sin entrar todavía en la esencia del problema, aún como simple hecho de relaciones internacionales es inconcebible que el gobierno venezolano termine defendiéndose de los ataques del gobierno colombiano. Ahora somos nosotros los que protegemos a “terroristas”, ahora somos nosotros lo que pedimos que nos den pruebas de la presencia de “terroristas” en nuestro país, ahora nosotros, mejor dicho el gobierno, le dice al gobierno colombiano: más terroristas serán ustedes que tienen a Carmona y a otros. Por querer aparentar ante el amo imperialista que somos buenos chicos casi pedimos disculpas al gobierno colombiano.

La verdad y la respuesta desde el punto leguleyo e incluso burgués no tiene salida: devuelvan a Granda y punto. No tenemos nada que discutir hasta que nos devuelvan a un ser humano- colombiano o venezolano, eso no tiene importancia- al que ustedes le han violado todos sus derechos, violando además las leyes venezolanas, colombianas e internacionales. Después que nos lo devuelvan nosotros y sólo nosotros lo calificaremos como “terrorista” o revolucionario, como venezolano o colombiano. Nosotros y sólo nosotros decidiremos si le damos asilo político o se los entregamos para que ustedes se lo entreguen al imperialismo.

Esta y sólo esta ha debido ser la respuesta del gobierno venezolano al lacayo imperialista, y pasemos a ver la esencia del problema.

Por qué estaba Granda en Venezuela?

Las causas de la presencia de Granda en nuestro país comienzan a orientarnos a las verdaderas razones que tuvo el gobierno colombiano para secuestrarlo.
La presencia de Granda responde a la necesidad del pueblo colombiano de buscar apoyo de los pueblos y gobiernos democráticos, en su lucha contra un estado terrorista. Un estado que apoya a las fuerzas paramilitares que asesinan, torturan y masacran a los colombianos, para esconder lo que ellos mismo hacen. Son cientos de miles los colombianos que se han visto obligados a salir de su país hacia Venezuela y otros países huyendo de las condiciones socio-económicas y represivas en nuestro hermano país.
Pero Granda no es uno más de ellos. Es un revolucionario que ha recorrido casi todo el mundo buscando la forma de defender a su pueblo y seguramente vio en la nueva situación venezolana una luz, una posibilidad de redimirlo de las atrocidades por las que ha pasado en tantos años de historia.
Granda, como muchos de otros tantos países, ve en Venezuela y su Revolución Bolivariana la esperanza de todos los pueblos. ¿Vamos a permitir que el lacayo colombiano se lo entregue a sus amos? ¿Es este el ejemplo que daremos al resto de luchadores del mundo? ¿Es esta la solidaridad y el internacionalismo solidario de la Revolución Bolivariana?




Los intereses imperialistas y el secuestro de Granda

Pero el imperialismo sabe que se enfrenta a nuevas fuerzas incontenibles de los pueblos, con el pueblo venezolano como ariete. Este pueblo venezolano, este empuje imparable aunado a la fuerza moral del pueblo cubano y a las experiencias de lucha del pueblo colombiano son una daga mortal contra el imperialismo.
Cómo detener esta unión entre los insurgentes de Argentina, los cocaleros del sur, los obreros de Bolivia, los sin tierra del Brasil, los guerrilleros de Colombia, el ejercito de Cuba, con la Revolución Bolivariana?
Golpear, golpear, golpear a los pueblos. Golpear a las fuerzas guerrilleras colombianas, aislarlas cada vez más, confinarlas a pequeños territorios. Negarles la posibilidad de ayuda internacional. Impedir que Venezuela se convierta en un ejemplo para el levantamiento masivo del pueblo colombiano contra el lacayo.
Golpear a la revolución Bolivariana y ponerla a la defensiva. Impedir que nuestro pueblo reconozca en el pueblo colombiano, argentino, boliviano o cubano a su hermano del alma y a su compañero de lucha. Llevar a poner nuestros intereses “nacionalistas”, por encima de los intereses comunes de todos los pueblos. Cegarnos ante el hecho que no hay posibilidad de construir un mundo mejor y por lo tanto socialista, sin destruir al enemigo común el imperialismo.
Si secuestran a Granda no es para poner a pelear a nuestros gobiernos, sino para separar a nuestros pueblos. Es para hacernos creer que nuestras luchas son por objetivos distintos, que nuestro enemigo es interno o si acaso el vecino, pero no el imperialismo. Si secuestran a Granda es porque este representa al pueblo colombiano y sus luchas.

Los privilegios del gobierno venezolano

El gobierno venezolano, que no el pueblo, es un privilegiado en América del sur y el Caribe. La inmensa cantidad de dólares y el manejo del recurso petrolero le permiten mantener una relativa independencia de las políticas económicas y del imperialismo en general. Pero la política exterior venezolana no deja de manejarse bajo los paradigmas de las políticas burguesas, lo que no es contradictorio con el carácter capitalista del estado, pero nos manejamos como si el petróleo siempre se mantendrá a precios altos. No tenemos una política exterior hacia el futuro en función de consolidar los lazos de nuestro pueblo no con los gobiernos capitalistas, sino con los pueblos, los que serán al fin de cuentas con los únicos que podremos contar cuando el imperialismo venga por nosotros y vendrán que no nos quede ninguna duda. Podemos crear falsas expectativas en nuestros pueblos acerca de las posibilidades de evitar al imperialismo si nos portamos bien, pero no engañaremos al imperialismo, tarde o temprano vendrá por nosotros.

Por una política exterior de internacionalismo solidario

Hasta hace pocos años y durante casi toda la historia moderna los pueblos han sido militantes internacionalistas. Desde las famosas Brigadas Internacionalistas en defensa de la República de España en la década del 30, donde más de 35 mil voluntarios de más de 35 países se alistaron en la guerra revolucionaria contra el fascismo español muriendo más del 50%, hasta la más reciente Brigada Simón Bolívar en apoyo a la revolución sandinista, los revolucionarios teníamos claro nuestro deber internacionalista de solidaridad y apoyo a las luchas y a los revolucionarios del mundo. Hoy casi tenemos que dar explicaciones y justificarnos ante los lacayos y sus amos para no parecer “revolucionarios”. Cambiamos desde la semántica, que no sería grave sino escondiera que cambiamos los principios, hasta la acción diaria. Llamamos internacionalismo solidario a lo que nuestros maestros llamaron internacionalismo proletario y terminamos aceptando que a los que llamamos guerrilleros los califiquen de terroristas los estados terroristas y los entregamos en sus manos. Por que, qué responsabilidad tenemos en que al camarada Granda lo secuestren en nuestro país?

Que nuestros privilegios nos permitan dar una muestra de solidaridad reconociendo a las FARC como fuerza beligerante (tienen un ejército regular con disciplina, dominan territorio con población, mantienen relaciones con casi todo los países del mundo, han sido reconocidos por el propio estado colombiano al firmar acuerdos de intercambio y paz, etc.), sería una demostración de independencia y antiimperialismo y que nos devuelvan a Granda, carajo¡




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Edwin Aguirre M.


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