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*ALGUNOS AMIGOS me comentaron la crónica sobre el Nuncio. Observo que estaban desinformados. “¿Es cierto —preguntaron— que el personaje es así? Mi respuesta fue igual para todos: “Me quedé corto. Corto porque monseñor Dupuy es el Nuncio, es decir, el representante de la Santa Sede ante nuestro gobierno, que ha actuado en su misión con mayor descaro. Se ligó a la conspiración. En la sede de la Nunciatura, cerca de Plaza Venezuela, se reunía con sus dirigentes, de noche y de día, para planificar acciones desestabilizadoras. Hay miles de testimonios que lo confirman. Los jefes de la inefable Coordinadora Democrática —ya difunta— desfilaban para preparar manifestaciones y hacer contactos con militares. Una de las razones por las que se reunían en la Nunciatura era porque, según ellos, no había posibilidad de que se les grabasen las conversaciones.
*PERO HUBO otras razones. Monseñor Dupuy, un francés con mucha experiencia en la maniobra política y excelentes contactos internacionales, era un anfitrión de posthan. Convocaba, daba seguridades, trasmitía información, facilitaba los viajes al exterior y hasta llegó a garantizar el apoyo del Estado Vaticano, al movimiento sedicioso.
*¿QUÉ MÁS? Dupuy estableció estrechas relaciones con el mundo empresarial. Se ligó a él, pero no de manera formal y por la simple relación. La relación tuvo un trasfondo crematístico. Quienes lo conocen —y es lo que dicen en Roma— saben que Dupuy es una persona con debilidad por los negocios. Al igual de lo sucedido con un ex embajador colombiano que se vinculó vía mercantil —de lo cual participó hasta la propia esposa—, con Carmona y otros empresarios, Dupuy obtuvo ganancias sustanciosas y supo hacer realidad aquello de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
*ALGUIEN QUE sigue de cerca la política y tiene buenas antenas, me envió el siguiente fax: “Marciano: No creas que Chávez se olvidó de Dupuy. Ha estado muy pendiente de él. No pierde oportunidad de enviar mensajes a Roma. Y ¡sorpresa!: Dupuy ya tiene sustituto: Un Obispo muy capaz que ocupará el cargo próximamente, con la expresa misión de cuidar las relaciones con el gobierno de Chávez. Es por eso que lo dicho por Dupuy ante la Conferencia Episcopal hay que interpretarlo como el canto del cisne. Antes de irse —¡se va!, ¡se va!— quiso dejar un testimonio inequívoco. La semilla para que vuelvan los tiempos de la ira y la violencia, que él alentó con tanta pasión. El pájaro es así y se le conoce por el vuelo y por la c... Un abrazo, tu amigo del Rincón del Taxista”. Ahora Baltazar Porras queda como capilla sin santo. Pero echando vaina...
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