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Guerra contra el Latifundio... Guerra contra el hambre
Por: Prensa Electrónica
Fecha de publicación: 12/01/05
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“Por haber descubierto el derecho de tener acceso a la tierra. Al ver a otras personas que eran propietarias de tierras, descubrimos que también podemos serlo, y buscamos las causas por las cuales no somos. Ese descubrimiento puede llegar a la conciencia por la comparación entre el tener y el no tener, y por las enseñanzas de la historia de otros movimientos y de la solidaridad entre las personas”. (1)


Hoy, cuando se rinde homenaje en el 145º aniversario de su muerte a Ezequiel Zamora -una de las tres raíces ideológicas de la Revolución Bolivariana-, continúa vigente su pensamiento:

“Dios hizo iguales a todos los hombres en cuerpo y alma, ¿por qué entonces un puñado de ladrones y facciosos van a vivir del trabajo de los pobres, especialmente de quienes tienen el pellejo negro?” ... “cuando Dios hizo el mundo repartió en común el agua, el sol, la tierra, ¿porqué entonces los godos se han apoderado de las mejores tierras, bosques y aguas, que son propiedad del pueblo?” (2)

Y es vigente el pensamiento zamorano porque lamentablemente sigue vigente una de las causas que lo generó: La concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, el latifundio.

La guerra contra el latifundio es parte insoslayable del proceso revolucionario bolivariano, y apunta a construir la Seguridad Alimentaria y la Soberanía Alimentaria, para que el pueblo pueda ejercer plenamente su Derecho a la Alimentación, fundamento esencial de una vida digna y de la superación de la pobreza.

En Venezuela abundan las tierras fértiles, las fuentes de agua dulce, la diversidad de climas propicios para las actividades agropecuarias, capital para invertir y las manos dispuestas para la producción. Sin embargo, tal abundancia no ha derivado en el desarrollo agrícola ni en la elevación de la calidad de vida del pueblo. Difícil es aceptar las cifras de pobreza sin precedentes -superiores al 80%- alcanzadas en la pasada década, así como las cifras de importación de productos agropecuarios: Venezuela importa un 80% de los alimentos que consume su población.

El latifundio y el hambre del pueblo.

Al monopolizar en pocas y egoístas manos la tierra, así como en alianza con otros factores de poder, la producción, distribución y comercialización de los alimentos, el régimen latifundista impide a los pueblos ejercer su Derecho a la Alimentación y, más aun, a la autodeterminación.

El latifundismo niega a las grandes mayorías el acceso a las tierras, a la producción y al consumo de alimentos; niega su derecho a comer bien -sano y suficiente-; niega el derecho de los pueblos a definir modelos alternativos, sustentables, autónomos y soberanos de desarrollo, que superen las limitaciones del mercado interno de alimentos impuesto actualmente.

Las consecuencias del latifundio las sufren los pueblos: el HAMBRE, LA POBREZA, LA DESIGUALDAD, EL DESARRAIGO, LA EXCLUSIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA Y DIFERENTES FORMAS DE INJUSTICIA SOCIAL.

Ante esa realidad adversa, los pueblos americanos meridionales y particularmente, el pueblo venezolano, comprenden cada vez mejor las causas históricas y estructurales de sus inadecuadas e inaceptables condiciones de vida signadas por la carencia y la indignidad.

La defensa del latifundio a través de los medios comerciales de difusión masiva.

Los grandes medios han sido aliados históricos del régimen latifundista, contribuyendo a su existencia y reproducción. Recordemos que esos medios han pretendido condenar al campesinado sin tierras con los estigmas del “flojo”, el “ignorante” y el “invasor”, muchas veces han promovido campañas mediáticas para legitimar su represión y para deslegitimar sus modos de producción tradicionales, falsamente asociados con el estigma del “atraso”.

En países como Colombia, Perú y Bolivia los medios comerciales de difusión masiva asocian al campesinado empobrecido o sin tierras con el narcotráfico, mientras esconden las alianzas establecidas por los latifundistas con sectores oficiales de sus países y con el imperialismo, principalmente el estadounidense, siendo una de las prácticas acordadas entre ellos el desarrollo del paramilitarismo para asesinar a líderes campesinos y provocar desplazamientos forzados de sus tierras, con miras a facilitar la inversión transnacional en ellas mediante los llamados mega-proyectos de "desarrollo".

Cuando en Venezuela el gobierno bolivariano plantea la democratización y regularización de la tenencia de la tierra, a fin de ponerla al servicio de los intereses nacionales y colectivos, los medios salen en defensa de los intereses latifundistas, tratando de imponer la matriz de opinión de las supuestas “expropiaciones” como supuesta forma de “venganza” contra sectores políticos y económicos oposicionistas.

Esa banalización y tergiversación mediática, asumida por algunos sectores reaccionarios y minoritarios que relacionan los decretos de regularización de las tierras con la “expropiación” o la “venganza política”, contrasta con las mayorías populares, tanto de la ciudad como del campo, que saben que el régimen latifundista atenta contra su Derecho a la Alimentación y con el desarrollo integral de la Nación.

El pueblo venezolano, en Democracia Revolucionaria, construye en este nuevo año 2005 su seguridad y soberanía alimentaria declarando la guerra al latifundio, garantizándose el control sobre la tierra que por derecho le pertenece y el acceso a alimentos sanos y a precios accequibles, que le permitan vivir en dignidad.


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(1) Bajo esta premisa, entre otras, nace hace 21 años el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) de Brasil. Marina dos Santos: Brasil: Raíces del MST. En:
http://www.pachakuti.org/Pachakuti/Campanas/latifundio/raices_mst.htm.

(2) Fernado Bossi. VENEZUELA: ZAMORA VIVE. En: Correo Bolivariano de los Pueblos. Boletín Informativo N° 43, 8 de enero de 2005.

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