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No se crea que esta nave va al garete. ¡No! El punto de arranque ya ha sido consumado. El motor está en su atinado calibre. Aceitado. Verificada su afinación y milimétricamente ajustado su entonamiento.
El desplazamiento es confortable. Se prevén algunas dificultades y turbulencias en el trayecto, pero, el viaje hacia el progreso se anuncia estable y seguro. En el camino han quedado aniquilados los problemas. Las tormentas políticas, económicas y sociales se han ido disipando. El mitin de huracanes conspirativos, saboteadores y golpistas ha sido vencido con galanura y gallardía, por el coraje de nuestro pueblo liberador.
La Gran República Bolivariana de Venezuela, es una magnífica embarcación de atesados y sólidos fuselajes. Sedita. Nuestra hermosa patria es un portentoso navío que ha asegurado el despegue y el ascenso hacia los horizontes sagrados y soberanos del beneficio material y espiritual, que han reclamado -y conquistado- todas civilizaciones que en la historia, se han ofrendado al respeto de los dioses y de los suyos. Se canta victoria en el cielo limpio de la patria.
Y la nave, levantando y levantando. Con prontitud. Con incremento de fuerzas. Diáfana. Plena de celeridad. Virtuosa de movimientos. Grácil de proa. Invicta de velocidad.
Es que el Capitán de la nave, el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ha ordenado a su tripulación, pasar a la fase estratégica de proceder cuanto antes, a la etapa de “Aceleración y Salto hacia Adelante”.
Es un lineamiento de elevado vuelo político y social. La “aceleración” es para garantizar a nuestro pueblo que ya, definitivamente, se han puntualizado los diez objetivos más valiosos, vitales y trascendentales, que permitirán a la gente llana de nuestra pródiga territorialidad, tener acceso directo a los beneficios que nos deparan nuestras inmensas riquezas naturales. Contacto directo. Así es, sin intermediarios. Sin esa burocracia espantosa y denigrante, carroñosa. Para dibujar una transparente relación cara a cara: pueblo y gobierno. Gobierno y pueblo. Y asegurar así, tránsito seguro hacia la prosperidad, acceso directo y oportuno al beneficio de las misiones.
Y el “salto hacia adelante” no es otra cosa que el alcance del progreso. Así: de manera progresiva y progresista. Sin roces. Sin esos altibajos tan pronunciados que nos colocaron en el sendero esos políticos que hoy son el triste refugio de una osamenta. Salto hacia adelante para la conquista del futuro. Salto hacia adelante para la coronación de la esperanza. Salto hacia adelante para vencer la oscuridad. Para afincarnos en el nombre patricio de nuestros libertadores, cuando en el fragor de la Batalla de la Victoria, le cantan a los cuatro vientos de la América profunda: ¡Necesario es vencer!”.
En la Coordinación Nacional de los Núcleos de Desarrollo Endógeno M.E.M- PDVSA, estamos perfectamente sincronizados y consustanciados con esos lineamientos estratégicos trazados por el Capitán de la nave, Comandante Chávez. Y todos, por ley de revolución, por mandato de la república, montados en la misma línea. En el mismo propósito. Con la misma armadura de la coherencia, articulación y congregación. En la misma empuñadura del bastón de mando. Sin llover sobre mojado. Sin malgastar recursos. Sin alimentar las alforjas de las corruptelas. Preparados para la victoria definitiva. Organizando la acción de nuestras comunidades. Activando cooperativas. Haciendo justicia con la distribución social de las riquezas.
La Aceleración y el Salto Hacia delante es una decisión de Estado firmada por el pueblo y respaldada por el hecho crucial de que ahora si se culmina en una justa distribución de los beneficios que nos depara el petróleo, que ahora sí es de todos los venezolanos.
Y la nave venezolana, levantando y levantando, hacia los cielos limpios de la libertad.
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