|
El artículo del día jueves 28 de noviembre titulado "El Nacional se viene a
pique" me pareció sumamente interesante porque refleja una inquietud que
viene rondando mi cabeza desde hace bastante tiempo.
Hay que admitirlo, una hipotética quiebra de El Nacional sería un asunto
lamentable, no sólo porque éxito de las democracias está sujeto en gran
medida a la pluralidad y diversidad de las ideas sino también porque se
perdería parte de la herencia cultural que nos brindó Miguel Otero Silva,
todo culpa de unos señores que no han sido capaces, no digo siquiera de
tratar de mantener una línea editorial medianamente objetiva, sino al menos
de no transgredir de forma tan desvergonzada y reiterada los límites mínimos
de la ética profesional.
Aún así, continúo siendo un firme propulsor de la idea de que El Nacional
tiene que quebrar, tal como se lo he ido señalando a todo aquél que me ha
querido escuchar. No lo digo instado por un sentimiento de retaliación ni
mucho menos, hace tiempo que el veneno informativo dejó de intoxicarme una
vez que decidí no consumirlo más. Editoriales como "Los muertos de Hugo" y
"La respuesta del gobierno" apenas prevalecen en mi memoria como
antecedentes risibles de la decadencia que atraviesa la prensa "mainstream".
La quiebra de El Nacional representaría un antecedente importantísimo dentro
de la cultura venezolana, porque significaría: primero, una manifestación
clara del despertar de la conciencia política y ciudadana de los
venezolanos, quienes nos negamos a seguir siendo los espectadores y luchamos
por convertirnos en los actores, productores y directores del país; segundo,
porque constituiría una evidencia irrefutable del poder del pueblo frente a
los desmanes de los sectores desestabilizadores y puede ser empleada como
una palanca de negociación para disminuir (acabar sería demasiado optimista)
la manipulación de los medios de comunicación y las repetidas paralizaciones
de los sectores productivos; y tercero, porque lanzaría un mensaje claro al
mundo entero sobre la necesidad de que las empresas informativas y
noticiosas hagan una revisión de sus métodos y sus propósitos.
Pocos de mis conocidos chavistas compran ya El Nacional, siquiera los
domingos, mucho menos visitan www.el-nacional.com (salvo para constatar alguna
de esas aberraciones comunicacionales a las que nos tienen acostumbrados).
Mis conocidos antichavistas también están al tanto las bondades de
diversificar la lectura de la prensa dominical, como uno de mis amigos que
ahora sigue la columna "Octavo Sentido" de Otrova Gomas en Últimas Noticias.
Sé que como yo hay miles que expresan su rechazo cada vez que pasan frente a
un kiosko de periódicos. Aún así creo que nuestra participación debe ser
muchísimo mayor. En este sentido hago dos proposiciones:
1. Ya en algún momento se publicaron en aporrea.org listados de marcas que
patrocinaban a los medios de comunicación golpistas y se instaba a no
comprarlos. Ese es un buen comienzo y probablemente haya dado algunos
resultados, pero siento que es necesario profundizar en esta idea. Propongo
crear una Cooperativa de Servicios Nacional Consumidores Organizados (o algo
por el estilo), a fin de contar con un organismo con personalidad jurídica,
integrada por aquellas personas que sientan sus derechos vulnerados no sólo
por los medios de comunicación, sino por cualquier empresa cuya actuación
vaya en perjuicio de nosotros los venezolanos (destructores del medio
ambiente, importadores de basura, incitadores del odio, etc.). La idea es
contar con un grupo organizado que ejerza presión tanto al fabricante de
productos de consumo masivo como al panadero de la esquina, incluyendo a los
patrocinantes de los diarios en cuestión. Esta presión puede ejercerse no
sólo evitando el consumo, sino a través de otras acciones sencillas, tales
como enviar comunicados poniendo avisando a los dueños, directores,
encargados del boicot. No sólo esto seguramente va a ejercer cierta presión
psicológica, sino que ayudará a que estos señores reflexionen sobre el poder
del pueblo organizado, no es lo mismo que digan "Mis ventas bajaron 5%...
seguro que es la recesión" a "Mis ventas bajaron 5% porque me están
boicoteando". Recordemos que cada punto porcentual en ventas de cualquier
negocio medianamente grande son muchos millones de bolívares y nosotros
sabemos donde es que les duele.
2. Empezar a ejercer presión para que el Estado no siga financiando el
funcionamiento de la maquinaria de guerra en que se han convertido muchos
diarios del país. En este sentido, disminuir el gasto en publicidades,
avisos, obituarios, etc. particularmente de aquellos periódicos que no
garanticen un mínimo de respeto por la búsqueda de la concordia y el
progreso del país. Por supuesto que ayudas económicas para evitar la quiebra
están fuera de todo orden.
Concluyo plegándome a la propuesta del profesor Magdiel Mendoza, que los
trabajadores vuelvan a dignificar el nombre de El Nacional a base de trabajo
y mesura.
Saludos nuevamente. No al paro.
Domingo Contreras
dom_con@hotmail.com
Articulo leido aproximadamente 927 veces
|