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Marco referencial sobre la coyuntura actual
Por: Comisión designada por las organizaciones populares e instancias de coordinación del movimiento popular en Caracas
Fecha de publicación: 18/07/02
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(Reelaborado el 14-07-02)

Nota: Este documento ha sido propuesto para ser discutido por las organizaciones populares durante el Encuentro Nacional de Organizaciones Populares.Se hace un llamado a los dirigentes de dichas organizaciones para que hagan públicos sus documentos de manera que sean analizados y discutidos por las demás organizaciones antes del Encuentro.


"El ritmo de la transformación social de un país depende en realidad del avance de sus fuerzas productivas, su cultura, educación, solidaridad con otros pueblos y la envergadura del gasto necesario para satisfacer socialmente a la población y defender el proceso revolucionario. Pero la transformación social, tanto lenta como rápida, es posible solo si a la cabeza de la sociedad se encuentra un pueblo trabajador interesado en el cambio y a la cabeza de este pueblo exista organización social y direccionalidad política resuelta a aplastar la resistencia de los explotadores"

Con toda crudeza se visualiza desde hace años la existencia de una conspiración que se mueve en tres ámbitos combinados: económico-social, mediático-institucional y militar. La conspiración económica ya hace sentir sus efectos y tiene como resultado tangible: el abismo que media entre el plan económico del gobierno y el movimiento del mercado financiero y productivo, el cual tiene su expresión en la fuga intencionada de divisas, la caída provocada del bolívar, despunte de la inflación y altas tasas de interés.

Este sólo dato se traduce en un elemento de estancamiento del aparato productivo y en un aumento especulativo de la inflación dirigido a que el problema social del pueblo asuma características intolerables a corto plazo. Esto es parte del hecho central conspirativo de los sectores del capital nacional y transnacional que buscan la salida de Chávez y que hoy apuestan y trabajan por el fracaso del nuevo plan de medidas económicas recientemente anunciadas por el gobierno, independientemente de que esas medidas son parte de las que ellos mismos siempre han planteado. La política económica del gobierno está dentro de la lógica capitalista neoliberal, pero las medidas son recetadas, no van afondo y ellos necesitan ministros directos en el gabinete y un Presidente incondicional al frente que garantice la política, de allí la contradicción que seguirá alimentando la confrontación.

Vivimos una coyuntura económica no extrema pero difícil, debido a que los sujetos económicos nacionales y extranjeros estimulan su agravamiento como parte del plan conspirativo dirigido a recalentar la situación social. Revertir esta coyuntura económica, cuyos efectos se empiezan a sentir en la población, requiere de tiempo y de medidas principalmente políticas y planes económicos que transciendan la lógica del capital dirigidas a ayudar a consolidar sólidamente la organización del pueblo en defensa del proceso.

El claro intento de reventar económicamente al país para quitarle base social al gobierno y quebrar la disposición de cambio del pueblo fue lo que le faltó a la derecha en el golpe del 11 de abril para poder mantener su breve gobierno y régimen dictatorial. Se apresuraron y la Insurrección del 13 de abril demostró que no existen por ahora condiciones para que la mayoría de la población civil y uniformada sea neutralizada o ganada para la aventura fascista.

Por supuesto, la responsabilidad principal de evitar que esto suceda en el futuro es del gobierno y su política, pero también de todos los que defendemos este proceso revolucionario; un proceso que aún se mantiene abierto después de 13 años de luchas y donde el pueblo le ha demostrado a quienes hemos militado por el cambio social la necesidad de la articulación por encima de las diferencias y la descomunal fortaleza que tiene la unidad para confrontar la contrarrevolución.

Es un hecho que la victoria del 13 quedó inconclusa debido a la libertad con que actúa impunemente la derecha. El movimiento popular de manera espectacular recupera a Chávez y el marco constitucional, pero por falta de direccionalidad política no avanza con su inmensa fuerza en la conquista de nuevos espacios: Alcaldías Metropolitana, Chacao Baruta, medios de comunicación, disolución de las policías que conspiraron, etc. Eso les ha permitido continuar y reformular su plan. La conspiración económica es acompañada por la abierta y publica conspiración institucional y militar.

No solo se busca salir de Chávez a través de la vía parlamentaria o refrendaria, sino que la vía fascista se hace evidente ante los preparativos nada encubiertos que se hacen en las zonas del Este de Caracas y que demuestran la utilización de métodos de guerra civil para actuar contra la población y los sectores que defienden el proceso revolucionario. Nada extraño, debido a los antecedentes recientes y los casos específicos en países latinoamericanos que indican como la elite capitalista nacional y transnacional utiliza a la clase media para sus fines y recurre a cualquier método para "proteger su derecho" a expropiar y explotar a los pueblos sin perturbarse por sus consecuencias.

Los hechos y los medios de comunicación en poder de la derecha evidencian que existen preparativos que apuntan nuevamente a violar el marco constitucional bolivariano que ha permitido la más amplia y extensa democracia jamás vista en país alguno. Cuando se trata de intereses económicos y geopolíticos, a los dueños del capital mundial y sus gobernantes (Bush, Aznar entre otros) les importa un pito el Estado de Derecho y la Soberanía de los pueblos. Son los jefes del plan, monitorean las fases preparativas que sus semi-socios nacionales ejecutan y desarrollan sistemáticamente en el país y tienen un objetivo inmediato principal: quebrar la disposición de cambio de la mayoría del pueblo venezolano y las repercusiones de simpatía que ha generado en otros pueblos de Latinoamérica y el mundo.

En la movilización del 11 de julio se evidenció con fuerza la contradicción táctica en que se debaten los sectores contrarios al proceso. Han logrado unir en la movilización todo lo opuesto a Chávez, pero difieren en las fases dirigidas a infringirle una derrota al proceso revolucionario.

Por un lado hay un sector, mucho más desesperado, que se mantiene en la vieja fase golpista, que fue vanguardia antes del 11 de abril e insiste en una salida donde a la cabeza estén sectores del alto mando militar. Aunque están debilitados por el fracaso y la aberrada conducta que demostraron el 11 de abril, son un factor de peso e incidencia en las capas medias que con más odio se pronuncian contra el gobierno.

Por el otro, se encuentran los viejos operadores políticos de la IV República que junto a los viejos tinglados organizativos de la denominada sociedad civil luchan por direccionar el proceso con mas atino, mas sobreseguros y con una política dirigida a sumar aliados dentro de los factores civiles y militares más vacilantes que apoyan al gobierno. Esta política se mueve en el terreno económico e institucional, privilegia y sostiene su táctica en la crisis económica que le quite piso social al gobierno y la combina en el marco de la Asamblea Nacional y el Poder Judicial, mientras orada los altos cuadros castrenses. Aunque no descarta la salida violenta, la pospone a un plan previo de crisis de gobernabilidad centrado en la contrarrevolución económica y en el método de la reacción democrática, es decir, una aparente salida pacifica a costa del caos económico-social que permita convencer "democráticamente" a la mayoría del pueblo de su errada opción por Chávez.

De todo lo anterior se abren algunas interrogantes que son esenciales para mantener el proceso y que son parte de la gran discusión que debemos hacer los revolucionarios sobre una dinámica social que nos a dado lecciones y que se caracteriza por todo lo atípico que es consustancial a nuestra cultura política y que no se separa del antagonismo que está produciendo la lógica capitalista en su expresión neoliberal, no solo en Venezuela, sino en el mundo.

Partiendo de la imposibilidad de revoluciones sociales nacionales anticapitalistas y entendiendo que nuestro proceso relativamente es defensivo y de resistencia en el ámbito internacional ¿Es posible mantener el proceso venezolano en el marco constituyente bolivariano, es decir, democrático, participativo y protagónico? ¿Saltar este aspecto y prescindir del hecho democrático, que es una fortaleza a nivel mundial para derrotar la conspiración en el ámbito nacional, significa blindar realmente el proceso?

¿Es posible que la oposición al proceso logre aglutinar una mayoría determinante que derrote al gobierno en el marco "democrático" y que a la vez evite una confrontación con características de guerra civil? .... ¿Es posible sacar a Chávez sin que entremos en la autopista de la confrontación violenta? .... ¿La crisis de gobernabilidad se cierra o se profundiza con la salida de Chávez?

¿Lo anterior lo está evaluando la conspiración internacional en el marco de otros procesos abiertos o apunto de abrirse en la región? ¿Si esto es así, factores de la conspiración internacional, también divididos, estarían planteándose cohabitar con Chávez y al mismo tiempo cooptarlo para un capitalismo que empieza a criticar la expresión neoliberal y que podría ser una alternativa en discusión, con apoyo de los nuevos liderazgos tercermundistas que optan por el poder, dirigida a cerrar la apertura de un proceso revolucionario radical de carácter regional o mundial y al mismo tiempo enfrentar la locura política e intervencionista que lidera Bush a partir del 11 de Septiembre?

Paralelo a la discusión que abren las interrogantes anteriores y que significa afinar con más elementos la táctica y la estrategia dentro de una visión internacional, se impone desarticular el plan conspirador por la vía de la movilización masiva, permanente y unitaria, por la vía de la organización del pueblo insurrecto del 13 abril y a través de la solidaridad activa y orgánica de nuestros pueblos hermanos de Latinoamérica y el mundo. Para ello, tenemos que generar la confianza necesaria y el desprendimiento más solidario que nos conduzca a transitar el camino de la unidad en la diversidad. Se trata de una tarea que transciende lo nacional y se ubica en el proceso emancipador de los pueblos oprimidos del mundo que no tienen salida dentro de la lógica capitalista imperante.

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Comisión designada por las organizaciones populares e instancias de coordinación del movimiento popular en Caracas


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