Esto fue denunciado en noviembre de 1991 por “El Diario de Caracas”, cuando los capos de la C. T. V., utilizaban a los trabajadores como masa de maniobra para resolver los problemas internos del Buró Sindical de AD, para cobrar jugosas comisiones por contratos negociados y por conflictos vendidos y --no menos importante-- para dar a su gobierno justificaciones para reprimir a sectores revolucionarios o progresistas.
Hoy, once años después, despojados de prebendas y descalificados ante la masa de los trabajadores concientes del país, organizan paros que buscan derrocar a un gobierno que no les regala dinero, no les paga comisiones, que no utiliza la represión para legitimarse y que ha colaborado en la necesaria tarea de quitarles la máscara y mostrarlos tal como son: mercaderes de sudor ajeno que no dudan en aliarse con sus aparentes enemigos naturales.
¡NO LES HAGAMOS EL JUEGO!